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Mauro Catalini: se crió en Bahía Blanca y hoy es DJ en Italia

Entre Bahía Blanca, sobre el Mar Argentino, y Rímini, a orillas del Adriático, hay unos 12 mil kilómetros en línea recta. Sin embargo, para Mauro Catalini las dos ciudades están muy cerca de su corazón. Su presente de DJ y productor musical en Italia empezó a forjarse en la ciudad del sur bonaerense donde se crió.

De Bahía Blanca a Rímini, sin escalas. Todo comenzó cuando Vittorio Catalini, mecánico que había llegado con 16 años a Trelew dejando atrás la posguerra italiana. En Chubut conoció a otra inmigrante chilena, Yolanda, quien sería su esposa y con la que en 1971 tuvo a su primer hijo, Mauro. Poco después se mudaron a Bahía Blanca, donde había familiares y un trabajo mejor. Vittorio montó su propio taller en las afueras de la ciudad, Mauro estudió en el Colegio Don Bosco y su hermana menor, Ivana, en el María Auxiliadora.

Como muchos chicos de Bahía Blanca, Mauro se apasionó por el básquet; y como muchos del Barrio Napostá, el club elegido fue Bahiense del Norte, a 50 metros de la casa paterna, donde compartió la pelota naranja con Alejandro Montecchia, Sebastián Ginóbili (Manu era más chico) y Federico Susbielles, actual intendente de la ciudad. Cuando Mauro era adolescente, los Catalini decidieron volver a Italia para buscar un futuro. Hoy todos viven en esa zona: Vittorio y Yolanda en Montedinove, Ivana en Bologna y Mauro en Rímini, en la costa adriática.

Antes del DJ, fue profesor de baile. En los años 80, Vittorio consiguió trabajo de mecánico en Rímini, en un taller de camiones Fiat, mientras los hijos terminaban la secundaria. A su amor por el básquet, Mauro sumó la música y el baile, actividades en las que encontró su profesión. Primero dio clases de ritmos latinos (salsa, bachata), luego abrió una escuela de danza y finalmente organizó fiestas para que los alumnos demostraran sus destrezas. Allí apareció el DJ, con más de tres décadas de experiencia, primero pinchando discos en reuniones privadas y luego en bares, discotecas y estadios. Después surgió el manager y productor musical que llevó a Italia artistas internacionales, siempre con impronta latina.

El año 2003 fue clave. Mauro manejaba un record pool (sistema de distribución anticipada de novedades musicales para DJs de Europa) y escuchó “Obsesión” del grupo Aventura, que integraba Romeo Santos. Decidió llevarlo a Italia; organizó nueve fechas, lo puso en el Festival de San Remo y ganó un gran amigo. Después vinieron los openings de Marc Anthony, Daddy Yankee, Prince Royce, El Alfa y Gente de Zona, y la organización de las primeras ediciones italianas de EuroReggaeton y EuroBachata.

Para no olvidar su tierra, Catalini creó Quilombo, un formato de fiestas de música argentina (cuarteto, cumbia y rock nacional) con ediciones en Italia, España, San Marino y Nueva York. El primer artista criollo que llevó fue el grupo Ráfaga, a Riccione. Todo creció exponencialmente después del Mundial 2022, con la fiebre de Argentina campeón. El “Muchachos” fue cantado y bailado no solo por argentinos, y Quilombo organizó eventos en celeste y blanco para más de 500 personas que se extendieron por la península y llegaron a Nueva York. En las reuniones de Milán no es extraño que ídolos como Cuchu Cambiaso, Pupi Zanetti o el bahiense Lautaro Martínez saluden a Mauro.

“El argentino es el mejor público del mundo —afirmó Catalini—. Tiene una energía distinta, se divierte, toma, baila, todo sin parar. El sábado 23 tenemos una fiesta en Puerto Recanati, cerca de Rímini, y el 25 de Mayo nos vamos a Milano, donde Quilombo monta una fiesta en el Día de la Patria, que abro como DJ y se cierra con La Mosca… Al principio los italianos no entienden la palabra Quilombo hasta que les explico que es su vocablo ‘Casino’, muy usado por acá”.

Lo último de Mauro es el single “Aunque mal me vaya”, realizado con los dominicanos Shelow Shaq y Yomal El Maestro, exponentes de la movida urbana con más de 300 millones de visitas en YouTube. El tema fusiona dembow dominicano, funk brasileño y cumbia argentina.

“En verano tengo fiestas casi todos los días, desde el atardecer hasta la madrugada. La movida de Rímini es comparable a la de Ibiza o Miami. Además de DJ, gestiono locales y me ocupo de los camareros y baristas hasta la publicidad. ¿Si alguna vez me desconecto? En el auto, donde voy manejo en silencio o con Luis Miguel, Alejandro Sanz, o jazz, para lograr el relax”, sostuvo.

Mauro nunca cortó los vínculos con su tierra. Aunque ya no quedan abuelos ni tíos en Bahía Blanca, sí hay familiares y amigos que visita frecuentemente, entre ellos Sebastián Ginóbili, su vecino de la infancia. En el verano 2024/25, Mauro viajó con toda su familia italiana (su esposa Rossella y sus hijos, Nicole de 26 años y Samuel de 17). Además de Bahía Blanca, estuvieron en Buenos Aires, Monte Hermoso (donde animó una tarde como DJ junto a un colega excompañero del Don Bosco, Fernando Castillo), Córdoba y en el Glaciar Perito Moreno, lugar que fascinó a los Catalini.

Fuente: Agencia DIB

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