La Confederación Argentina de la Mediana Empresa expresó su preocupación por las modificaciones aprobadas en Diputados que afectarían a 94 municipios bonaerenses y varias provincias.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) se manifestó en contra de las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional sobre el régimen de Zona Fría. La entidad señaló que los cambios tendrán un impacto directo sobre el poder adquisitivo de las familias, la competitividad de las pymes y el desarrollo económico regional.
La postura de CAME se conoció luego de que la Cámara de Diputados aprobara las modificaciones que, de convertirse en ley, implicarán subas tarifarias en varios territorios del país y en 94 municipios de la provincia de Buenos Aires. La medida, con la que el Gobierno busca ahorrar más de 200 mil millones de pesos, ya recibió críticas de los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires) y Martín Llaryora (Córdoba).
En un comunicado, CAME indicó que la Patagonia posee características climáticas, geográficas y demográficas particulares que convierten al gas y a la energía en servicios esenciales durante gran parte del año. «En vastas regiones del sur argentino, las bajas temperaturas se extienden entre ocho y nueve meses anuales, haciendo imposible reducir significativamente el consumo energético de hogares, comercios e industrias», señaló la entidad.
CAME afirmó que las modificaciones, que llevarían a más de 1,69 millones de hogares a perder los descuentos actuales en la tarifa de gas, alteran la lógica histórica del régimen compensatorio construido para equilibrar las asimetrías estructurales de la región. «Limitar el alcance del beneficio exclusivamente al valor del gas en boca de pozo implica trasladar a los usuarios costos crecientes de transporte, distribución e impuestos, generando incrementos tarifarios que podrían superar ampliamente la capacidad de pago de miles de familias patagónicas», sostuvo la entidad.
Las proyecciones realizadas por distintos organismos especializados estiman aumentos significativos en las facturas residenciales y comerciales. CAME destacó que esta situación tendrá un efecto inmediato sobre el consumo interno, la actividad económica y el sostenimiento del empleo en toda la región. En el primer cuatrimestre del año, la entidad registró una contracción de las ventas minoristas del 3,5%.
«Las pequeñas y medianas empresas patagónicas ya enfrentan un escenario complejo marcado por caída de ventas, aumento de costos operativos y dificultades financieras. Incorporar una presión tarifaria adicional sobre el sector productivo y comercial profundizará la desaceleración económica y afectará directamente la capacidad de sostener puestos de trabajo», agregó el comunicado.
Frente a esto, CAME consideró «imprescindible» abrir una instancia de diálogo institucional y federal que permita evaluar integralmente las consecuencias económicas y sociales de esta reforma antes de su implementación definitiva. «Defender el Régimen de Zona Fría es defender la calidad de vida de millones de argentinos que habitan y producen en la región patagónica», cerró la entidad.
