La Legislatura bonaerense aprobó la declaración del monumento al General Mariano Necochea, emplazado en la rotonda de la Plaza Dardo Rocha de la ciudad de Necochea, como Monumento Histórico Provincial e incorporado al Patrimonio Histórico y Cultural de la Provincia de Buenos Aires.
La Legislatura de la Provincia de Buenos Aires aprobó la declaración del monumento al General Mariano Necochea como Monumento Histórico Provincial y su incorporación al Patrimonio Histórico y Cultural de la Provincia de Buenos Aires. La escultura, obra del artista bonaerense Víctor Garino, está emplazada en la rotonda central de la Plaza Dardo Rocha, en la intersección de las avenidas 59 y 58 de la ciudad de Necochea.
El historiador Ratti revisó documentación existente y constató que el monumento dedicado a Necochea no contaba con una declaración de patrimonio histórico que lo protegiera. «Realicé una primera presentación a la que no se le prestó la debida atención. Tiempo después, cuando se reactivó la Asociación Amigos del Museo, les pedí que me acompañaran en la iniciativa y el Concejo Deliberante local lo tomó como una medida urgente, resolviéndolo enseguida», expresó Ratti.
Ese proceso derivó primero en la declaración del monumento como Monumento Histórico Municipal mediante la Ordenanza N° 9224/17 y el Decreto N° 2279, en julio de 2017. Con ese antecedente, la iniciativa llegó a la Legislatura bonaerense. La Asociación Amigos del Museo entregó la documentación al entonces diputado Martín Domínguez Yelpo, quien presentó el proyecto de ley para declararlo Monumento Histórico Provincial. «El expediente quedó a cargo de la diputada María Silvina Vaccarezza durante los últimos dos años hasta que finalmente fue aprobado», indicó Ratti.
Ratti sostuvo que la declaración no puede atribuirse a una sola persona, sino al trabajo de quienes participaron en distintas etapas del proceso. «En todo este proceso es fundamental reconocer la participación de varias personas, como los miembros de la Asociación Amigos del Museo, la arquitecta Inés Cabral por la Municipalidad, y Leandro Baschar, empleado de la Legislatura que sirvió de contacto para el seguimiento del trámite», destacó.
De acuerdo con la documentación reunida para el proyecto presentado por Domínguez Yelpo, el monumento al General Mariano Necochea tiene su origen en las iniciativas impulsadas por la Comisión Nacional del Centenario para conmemorar los cien años de la Revolución de Mayo. La construcción comenzó en 1909 y la obra, de 6 metros de altura, quedó emplazada definitivamente entre 1912 y 1913. La escultura llegó a la ciudad en tren, en partes, y fue ensamblada en Necochea en febrero de 1912 sobre el pedestal construido por el municipio. Según indicó Ratti, conserva su pátina original de bronce.
El pie del monumento expresa: «Su coraje indomable ve el reflejo más brillante de la gloria de la Caballería Argentina».
El arte monumental de Víctor Garino
Víctor Garino fue un dibujante, escultor y docente argentino, nacido en 1878 en Buenos Aires, en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Sus obras más emblemáticas emplazadas en el país son la estatua del General Mariano Necochea; el Monumento a Manuel Belgrano, ubicado en la plaza homónima de San Salvador de Jujuy; y el Monumento dedicado a Martín Miguel de Güemes, emplazado en el Cerro San Bernardo de Salta.
¿Quién fue Mariano Necochea?
Mariano Necochea nació en Buenos Aires el 7 de septiembre de 1792. De origen vasco, el apellido era Nekotxea, que significa «casa de Neco» (Neco por Nicolás), según relata Felipe Pigna en su página El Historiador. Hijo de una familia de ricos comerciantes, a los diez años fue enviado a Sevilla para formarse, estudiar matemáticas, idiomas y ciencias humanas.
Luego de la Revolución de Mayo, en 1812 se incorporó al recién creado Regimiento de Granaderos a Caballo. El 3 de febrero de aquel año participó en el combate de San Lorenzo con el grado de Alférez y tuvo a su cargo la redacción del parte de la victoria.
Necochea ingresó posteriormente al Ejército del Norte y combatió en primera línea bajo las órdenes de José Rondeau en El Tejar, Venta y Media y Sipe-Sipe, donde resultó herido en la retirada. Se cuenta que llegó en camilla muy maltrecho hasta Chuquisaca y de allí pudo bajar a Tucumán.
Ya repuesto pidió pasar a Mendoza para integrarse al Ejército de los Andes y ponerse a las órdenes del General José de San Martín, quien le encomendó la formación de los oficiales y tuvo un rol clave en el entrenamiento de la tropa.
Realizó el Cruce de los Andes con la vanguardia de la columna de O’Higgins, participando en los primeros encuentros del lado chileno. Se destacó en la batalla de Chacabuco y fue enviado a la campaña en el sur de Chile.
Fue parte de los combates de Gavilán y Talcahuano, en diciembre de 1817; luego en la derrota del Ejército Libertador en Cancha Rayada; y también en el triunfo de Maipú, que consolidó la independencia de Chile.
Continuó con la campaña libertadora de Perú, participando en la entrada a Lima, el sitio al Callao y, en 1821, en la segunda expedición a Sierra.
Funcionario en Lima
Retirado San Martín, continuó bajo las órdenes de Simón Bolívar, quien le confió en 1824 el gobierno de Lima. Participó en varias acciones con destacada actuación como en Junín el 6 de agosto de 1824; al mando de la caballería, cayó prisionero con múltiples heridas, pero fue rescatado por sus compañeros.
Luego fue nombrado director de la Casa de Moneda de Lima. Dos años más tarde fue detenido, acusado de conspirar contra Bolívar, aunque nunca se le pudo probar nada.
Regresó a Buenos Aires y prestó servicios en la guerra con Brasil. Volvió a Perú en 1828 y se lo reintegró a su cargo en la Casa de Moneda. En 1831 participó en la guerra civil de aquel país y en 1834 se le otorgó el grado de Gran Mariscal. Nuevamente sufrió proscripciones y se exilió en Chile. De regreso a Perú, se le reconocieron cargos y honores.
Final en Miraflores
A partir de 1845 su salud se quebrantó. La dolencia era un mal recuerdo de la batalla de Junín, cuando un lanzazo español le había atravesado un pulmón. Pasó sus últimos años en Miraflores. En esa ciudad del Perú murió, el 5 de abril de 1849, a los 56 años.
Al cumplirse el centenario de su muerte, en 1949, fue reconocida su actuación en la historia de Perú, y trasladaron sus restos al Panteón de los Próceres.
En su nombre
Además de ser homenajeado con el nombre de la ciudad balnearia bonaerense, cabecera del municipio homónimo, el Ejército Argentino le dio su nombre al Regimiento de Caballería de Tanques N° 8 con asiento en Magdalena.
Varias calles llevan su nombre en distintas localidades del país y en el Perú se le rinden honores de héroe de la independencia y ostenta el título de Gran Mariscal. El Regimiento de Caballería N° 7 del hermano país también lleva su nombre.
Fuente: Agencia DIB
