La investigación por el femicidio de Johana Mailén Antonich (24) continúa con el análisis de evidencias. La familia sostiene que una tercera persona participó en el crimen.
La investigación por el femicidio de Johana Mailén Antonich (24) continúa con el análisis de distintas evidencias para reconstruir qué ocurrió con la joven desde que llegó al balneario Punta Cantera hasta que fue asesinada. La familia mantiene la hipótesis de que en el crimen participó una tercera persona que todavía no fue identificada.
Los investigadores procesan las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad de la zona, incluidas las instaladas en las inmediaciones del Hotel Sasso y otros inmuebles privados. También analizan la información recolectada durante las primeras jornadas de investigación y el impacto de las líneas telefónicas de los involucrados.
La familia de Mailén sostiene una línea de investigación diferente a la planteada inicialmente en torno a una supuesta entrevista laboral. La querella, representada por el abogado Wenceslao Méndez, mantiene la hipótesis de que la joven pudo haber sido llevada hasta Punta Cantera mediante una maniobra planificada y que en el crimen habría intervenido una tercera persona.
Esa posibilidad cobró fuerza a partir de distintos elementos incorporados al expediente y llevó a los investigadores a poner el foco en el entorno familiar de la expareja de Mailén. Una declaración testimonial hizo referencia a una conversación previa al crimen y a un eventual pago de dinero una vez concretado el asesinato.
Esa pista derivó en un allanamiento realizado en la vivienda de la exsuegra de la joven, donde fueron secuestrados siete teléfonos celulares. Los dispositivos deben aportar información sobre comunicaciones, mensajes y contactos que permitan confirmar o descartar las distintas hipótesis.
La investigación busca establecer si alguno de los dos detenidos, Agustín Nicolás Díaz (26) y José Luis Aquino (27), tenía algún vínculo con personas del entorno de la expareja de Mailén y qué participación pudo haber tenido cada una de ellas.
La madre de Mailén, María Mariscal, comunicó que entregó a la Justicia los mensajes que su hija había intercambiado antes de desaparecer para que fueran incorporados como prueba y analizados. Ese material puede contribuir a determinar con quién se comunicó la joven durante las horas previas a su llegada al balneario.
Uno de los registros obtenidos dentro del complejo muestra a la joven alrededor de las 15 del viernes caminando por el predio mientras un hombre la sigue. Ambos salen del campo visual de las cámaras y ese constituye el último registro de Mailén con vida.
Una de las principales tareas consiste en determinar quién era ese hombre y qué ocurrió después de que ambos dejaron de ser captados por las cámaras. También se procura establecer si existen otros registros que permitan completar la secuencia.
El cuerpo de Mailén fue encontrado durante la madrugada del domingo, semienterrado junto a un contenedor utilizado como oficina en el predio del balneario. La autopsia estableció que había sufrido golpes y heridas cortantes, una de ellas mortal en el cuello, y ubicó el momento del crimen entre la noche del viernes y la madrugada del sábado.
