El 11 de junio de 1982, el papa Juan Pablo II visitó Argentina en el marco de la Guerra de Malvinas. Durante su estadía de 31 horas, se trasladó en tren por el Gran Buenos Aires y en colectivo por Luján, donde ofició misas ante multitudes.
La primera visita del papa Juan Pablo II a Argentina ocurrió en junio de 1982, en el contexto de la Guerra de Malvinas. El pontífice permaneció en el país durante 31 horas, tiempo en el que celebró dos ceremonias religiosas y se trasladó en tren por el Gran Buenos Aires y en colectivo por Luján.
Juan Pablo II, de 62 años, llegó a Buenos Aires el 11 de junio de 1982, procedente de Río de Janeiro. En el aeropuerto de Ezeiza fue recibido por el entonces presidente de facto, Leopoldo Fortunato Galtieri. En su discurso de bienvenida, pronunció la palabra «paz» en 39 ocasiones.
Visita a Luján
El mismo día de su llegada, el papa se dirigió a la ciudad de Luján, donde ofició una misa frente a la Basílica. Para ese traslado, utilizó un tren especial: el coche presidencial construido en 1954 por la empresa holandesa Werskpoor, por encargo de Juan Domingo Perón. La formación, que nunca fue utilizada por Perón, fue restaurada en 2021 y actualmente forma parte del Tren Museo Itinerante que recorre la provincia de Buenos Aires.
En el trayecto, el pontífice hizo una parada en la estación de Morón, donde recibió una plaqueta y una imagen de la Virgen del Buen Viaje de manos del intendente Ernesto Rodríguez y del monseñor Justo Laguna.
Misa en Luján
La misa en Luján se celebró frente al santuario, ante una concurrencia estimada en 700 mil personas. Durante la ceremonia, el papa obsequió a la Virgen la Rosa de Oro, traída desde Roma. En su homilía, pidió por los muertos en la guerra y por el fin del conflicto.
Regreso en colectivo
Tras la misa, el papa debía regresar a la estación de tren. Aunque el Gobierno militar había dispuesto un Ford Fairlane blindado, Juan Pablo II optó por viajar en un colectivo de la línea 501, conducido por Ángel Milán. El vehículo, un Mercedes Benz 1114 de 1980, fue requisado por la policía antes del viaje. Durante el trayecto, el papa saludó a la multitud desde la ventanilla y, al finalizar, obsequió un rosario al chofer.
El colectivo dejó de circular en febrero de 1998, cuando la empresa Libertador San Martín perdió la concesión. Posteriormente, fue restaurado y actualmente se exhibe en el Museo Enrique Udaondo de Luján, donde también se conserva la silla que ocupó el pontífice.
