El analista político Jorge Giacobbe afirmó que el gobernador bonaerense Axel Kicillof mide más que la expresidenta Cristina Kirchner en todas las provincias, y señaló que el electorado peronista representa un piso del 35% más un 10% de votantes antimileístas.
El analista político Jorge Giacobbe, en una charla con periodistas cordobeses de La Voz en Vivo, sostuvo que el gobernador bonaerense Axel Kicillof supera a la expresidenta Cristina Kirchner en imagen e intención de voto en todas las provincias y rangos sociales. Según Giacobbe, el electorado sensible a figuras como Kirchner o Kicillof representa un piso del 35%, al que se suma un 10% de votantes “antimileístas”.
Giacobbe indicó que existe un fenómeno de agotamiento respecto al liderazgo de la expresidenta, incluso entre sus propios seguidores. “A Cristina la quieren y la aman, pero saben perfectamente que no es el liderazgo que necesitan a futuro”, afirmó.
El analista advirtió que hay una diferencia entre ser candidato y ser líder. “Si sos solamente candidato y no sos el líder, como le pasó a Scioli, Alberto Fernández o Massa, Cristina decide tu suerte”, expresó. Para consolidar su poder, Giacobbe sostuvo que Kicillof debe atravesar un proceso simbólico de independencia política, lo que en psicología se llama “matar al padre”. “Cristina es inmensamente habilidosa para crear candidatos, pero inmensamente castradora para permitir liderazgos”, declaró.
En caso de lograr su autonomía, Giacobbe estimó que Kicillof podría alcanzar el 45% en una segunda vuelta, aunque tendría dificultades para superar ese techo.
Respecto a la líder de la izquierda, Myriam Bregman, Giacobbe señaló que su imagen positiva pasó de menos de 10 puntos a 32, y que fuera de su espacio es vista como una aliada contra el modelo actual. Sobre una eventual fórmula Kicillof-Bregman en 2027, consideró que podría asegurar un 40% en primera vuelta, pero sería “una fórmula demasiado a la izquierda”.
El analista concluyó que la demora en la configuración de un nuevo liderazgo opositor beneficia al presidente Javier Milei, ya que la permanencia de figuras del pasado en la centralidad política resulta funcional a su narrativa de gestión. “El riesgo de Milei es que le gane el futuro con una cara nueva que signifique cosas que Cristina no significa”, afirmó.
