El autódromo Juan Manuel Fangio de Balcarce volverá a albergar competencias nacionales tras años de obras de recuperación. La primera categoría en rodar será el TC Pick Up el 26 y 27 de septiembre.
En las últimas horas se confirmó el regreso de la actividad automovilística al circuito Juan Manuel Fangio de la ciudad bonaerense de Balcarce luego de varios años. La visita del presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC), Hugo Mazzacane, ratificó que el circuito volverá a ser escenario de competencias de primer nivel tras años de trabajos de recuperación y puesta en valor. La primera categoría en rodar por el Fangio será el TC Pick Up, el 26 y 27 de septiembre.
El intendente de Balcarce, Esteban Reino, expresó en declaraciones radiales su satisfacción por el anuncio y destacó el esfuerzo realizado en los últimos años para recuperar un autódromo que, según recordó, se encontraba en estado de abandono.
“Para nosotros es un día histórico, algo que parecía prácticamente imposible. Un autódromo que se encontraba abandonado cuando ingresamos a la gestión y que nos costó muchísimo recuperar”, señaló en Ecos Radio.
La última competencia de importancia nacional que corrió en el Fangio fue el 13 de noviembre de 2011, fecha del Turismo Carretera, que quedó marcada por el accidente que se cobró la vida de Guido “Príncipe” Falaschi.
Reino explicó que la transformación del circuito requirió años de trabajo, importantes inversiones y numerosas intervenciones para adecuar el trazado a las exigencias de seguridad actuales. Entre las obras realizadas mencionó la ampliación de vías de escape, modificaciones en curvas, la repavimentación de sectores estratégicos y la instalación de nuevas estructuras de protección.
“Hoy verlo como está, todo renovado, muy lindo, con las vías de escape mucho más seguras, casi triplicada la capacidad de seguridad que tenían algunas curvas, nos llena de orgullo”, afirmó.
El jefe comunal destacó además las características únicas del trazado balcarceño y aseguró que su atractivo va más allá de lo deportivo.
“Yo siempre digo que es el mejor del país. Pero me corrigieron y me dijeron que es el más lindo. Creo que tienen razón. Es un autódromo donde desde cualquier lugar de la sierra se puede ver la carrera en su totalidad, cosa que no pasa en otros circuitos de la Argentina”, sostuvo.
La primera categoría nacional que volverá a competir en Balcarce será TC Pick Up. El tradicional trazado ubicado al pie de la sierra “La Barrosa” volverá a ser escenario de una competencia oficial del automovilismo nacional argentino luego de 15 años.
Consultado sobre la posibilidad del retorno del Turismo Carretera, Reino reveló que las expectativas crecieron tras la visita de Mazzacane: “Nosotros hicimos todo lo que nos dijeron para traer todas las categorías nacionales. Cuando vio lo que habíamos hecho, se entusiasmó tanto que me dijo: ‘Intendente, siga trabajando para traer el Turismo Carretera’. Es la primera vez que me lo dice”, contó.
Según explicó, uno de los desafíos pendientes es ampliar la capacidad operativa del predio para albergar a más de cien vehículos y equipos que acompañan habitualmente al TC. Para ello, proyectan pavimentar nuevos espacios y continuar con mejoras en distintos sectores del autódromo.
La recuperación del Fangio, según afirmó el jefe comunal, fue posible gracias a una articulación entre el municipio y la Provincia de Buenos Aires.
“Este autódromo no se hubiera podido recuperar sin la ayuda de la Provincia. El gobernador entendió que no se trata solamente de un escenario deportivo emblemático, sino también de un símbolo turístico y cultural. Casi el 80 o 85 por ciento de la obra se hizo con recursos provinciales”.
El intendente remarcó que la recuperación del circuito forma parte de una estrategia más amplia para potenciar el turismo en Balcarce. En los últimos años, la ciudad incorporó nuevos paseos y atractivos, aunque consideró que la recuperación del autódromo era una deuda pendiente.
“Nos faltaba esto. Siempre la gente venía y se encontraba con un autódromo totalmente abandonado. Son estructuras que si uno no las pone en valor después es muy difícil recuperarlas”, explicó.
Los trabajos no estuvieron exentos de dificultades. La compleja topografía serrana obligó a realizar enormes movimientos de suelo y varias contingencias climáticas retrasaron las tareas.
“Pensábamos que iba a ser una obra de ocho meses o un año y tardamos dos años y medio. Tuvimos muchísimos contratiempos”, recordó.
