El presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), Luciano Fusaro, afirmó que esta semana las empresas deberían pagar los salarios y que el escenario se normalizaría hacia el cierre de la próxima semana. Sin embargo, advirtió sobre una reducción significativa en la cantidad de colectivos en el AMBA.
Buenos Aires, 2 de mayo – El presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), Luciano Fusaro, afirmó que en el transcurso de esta semana las empresas de transporte “deberían pagar los salarios” y que el escenario “debería ser normal” sobre el cierre de la próxima semana.
El último jueves se realizó la tercera mesa de diálogo entre la Secretaría de Transporte y las cámaras que representan a las empresas de colectivos para avanzar en la “reestructuración del sistema” y “optimizar la prestación de los servicios” en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En la misma se confirmó la implementación de herramientas para optimizar las prestaciones, incluyendo la “incorporación de buenas prácticas que reconozcan a las empresas que cumplen con estándares adecuados” y la necesidad de modernizar aspectos administrativos para lograr esquemas más “ágiles y transparentes”.
Respecto a la frecuencia de los colectivos, Fusaro indicó que hay una reducción importante de los servicios y añadió que “es algo que se viene agudizando desde la salida de la pandemia”. “Hace cinco años teníamos 18.000 colectivos circulando en el AMBA, hoy son 12.000 en abril”, señaló. En la comparación entre los días hábiles de abril contra los mismos del año pasado, bajó un 10% la cantidad de kilómetros recorridos, y si se compara contra “una situación más normal de hace diez años”, la reducción alcanza el 25%.
“La gente empieza a sentirlo como algo normal cuando antes no lo era. El deterioro es muy profundo cuando se mira una escala de tiempo muy amplia”, advirtió. En cuanto a los fondos que reciben las empresas, explicó que lo que el usuario paga adicional a la inflación “no lo recibe la empresa sino que lo recibe el Estado, que es el que paga cada vez menos subsidios”. “Hace dos años y medio, la tarifa era el 9% del ingreso, y el 91% eran subsidios que pagaba el Estado. Hoy la proporción cambió: 37% ingreso y 63% subsidio. El Estado se está ahorrando mucha plata”, apuntó, y concluyó que el único beneficiado “es el Estado que aporta menos fondos”, mientras que “la empresa también sale perdiendo, porque lo que se quita de subsidios es mayor que lo que se agregó de tarifas”.
