Especialistas destacan sus beneficios para la salud ósea, metabólica y la calidad de vida, especialmente a partir de los 40 años. La actividad, supervisada y progresiva, es recomendable a cualquier edad.
Buenos Aires, 4 de abril (NA) – La actividad física se ha consolidado como un hábito fundamental para una vida saludable. Históricamente, a las mujeres se les solía recomendar solo ejercicio aeróbico suave, pero la evidencia científica actual posiciona al entrenamiento de fuerza como una herramienta esencial para la salud de ambos sexos, con particular relevancia para las mujeres, sobre todo a partir de los 40 o 50 años.
«Con la llegada de la perimenopausia y la menopausia, la disminución de los estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y muscular. En este contexto, ejercicios con pesas, bandas elásticas o incluso con el propio peso corporal se vuelven aliados fundamentales para cuidar el organismo», explicó la Dra. Valeria Valko, ginecóloga.
Según los especialistas, este tipo de entrenamiento ayuda a preservar la salud de los huesos, ya que el estímulo muscular sobre el tejido óseo favorece su fortalecimiento y contribuye a prevenir la osteoporosis. Asimismo, mejora la salud metabólica: una mayor masa muscular favorece la sensibilidad a la insulina y contribuye al control del peso y al cuidado cardiovascular.
«Además, cuando se realiza de manera adecuada, el trabajo de fuerza puede fortalecer el suelo pélvico y mejorar la estabilidad de las articulaciones. De hecho, los músculos fuertes ayudan a protegerlas y pueden reducir dolores crónicos», agregó la profesional.
Más allá de los beneficios físicos, Valko señaló: «Este tipo de entrenamiento tiene un impacto directo en la autonomía y la calidad de vida. Mantener la fuerza muscular permite sostener el ritmo diario con mayor energía, mejorar la postura, prevenir dolores y acompañar actividades como entrenar, trabajar o disfrutar del tiempo libre con mayor bienestar».
Un aspecto destacado es que nunca es tarde para comenzar. Incluso en edades avanzadas, es posible mejorar la masa muscular y frenar el proceso de sarcopenia, la pérdida progresiva de músculo asociada al envejecimiento. La especialista aclaró que el objetivo no es buscar un cuerpo «de gimnasio», sino construir un cuerpo fuerte y funcional.
«Para comenzar, es recomendable realizar previamente una evaluación médica, iniciar la actividad con supervisión profesional y avanzar de forma progresiva, priorizando siempre la técnica antes que el peso», concluyó la Dra. Valko.
