Aníbal Mariano Aristizábal, médico clínico y emergenciólogo del Hospital Fiorito de Avellaneda, publicó un análisis crítico sobre las políticas sanitarias del gobierno de Javier Milei. El texto, titulado «Vienen por vos», aborda el aumento de precios de prepagas y medicamentos, la reducción de programas como REMEDIAR y el cobro a extranjeros en hospitales públicos.
El médico Aníbal Mariano Aristizábal, con matrículas MN 127074 y MP 229509, publicó un artículo de opinión titulado «Vienen por vos» en el que analiza el estado del sistema de salud argentino bajo la administración de Javier Milei. Aristizábal se desempeña en el Hospital Interzonal General de Agudos «Pedro Fiorito» de Avellaneda y es secretario de Asuntos Internacionales de CICOP e integrante de la Conducción Nacional de FESINTRAS.
En el texto, el autor afirma que desde el DNU 70 se liberaron los precios de las prepagas y que, desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza, el aumento acumulado en el precio de las cuotas es cercano al 500%, sin que ello se traduzca en una mejora en la satisfacción de los usuarios ni en aumentos equivalentes de los honorarios profesionales.
Según el artículo, unas 240.000 personas perdieron su cobertura médica y debieron recurrir al subsector público. El autor sostiene que la economía continúa en caída y que no hay indicios de que la tendencia cambie, sino que se profundice, con mayor cantidad de usuarios que accedan al derecho a través de este subsector, al que describe como «atacado y desfinanciado» por la administración de Milei.
En cuanto al acceso a medicamentos, Aristizábal señala que el paradigma del medicamento como «bien social» impulsado por el Dr. Arturo Oñativia desde 1964 giró hacia la noción del medicamento como una mercancía más en el mercado. Menciona la desregulación de precios, la comercialización por fuera de farmacias y droguerías, el aumento de fármacos de venta libre y el consiguiente aumento del gasto de bolsillo.
El autor indica que la limitación de entrega de medicamentos gratuitos a afiliados del PAMI y el desmantelamiento del programa REMEDIAR, cuyo presupuesto cayó un 72% en la gestión Milei mientras los tratamientos entregados disminuyeron un 52%, son ejemplos de esta situación. El programa incluía 75 principios activos, de los cuales se mantienen 30, y solo 3 de ellos para afecciones cardiovasculares. Además, la cantidad de botiquines entregados se redujo: de 8.000 centros de atención primaria que los recibían, solo 800 continuarán con el abastecimiento.
En términos estructurales, Aristizábal menciona que a comienzos de 2025 el Gobierno inició una serie de anuncios que incluyó la disolución de 5 direcciones sanitarias, entre ellas la Dirección de Epidemiología y la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE), a la que acudían pacientes sin obra social ni prepaga que requerían medicamentos oncológicos. También cita el intento de cierre del Hospital Laura Bonaparte, evitado por organizaciones sindicales y trabajadores, los despidos en el Hospital Posadas y la situación económica del Hospital Garrahan.
El artículo dedica un apartado al arancelamiento a extranjeros, al que califica como un «caballo de Troya» que llevaría a la privatización total de la atención sanitaria. Sostiene que los medios de comunicación instalaron la idea de que el cobro a extranjeros es deseable y justo, a partir de casos puntuales, y cuestiona el concepto de «turismo sanitario». Afirma que negar atención sanitaria es un «crimen de Estado» y que la política debe entablar acuerdos bilaterales para garantizar el derecho a la salud de los argentinos en el extranjero.
Asimismo, menciona que la política afecta a personas extranjeras que viven, trabajan y tributan en el país, pero que se encuentran en situación de residencia irregular. El autor se pregunta si el gobierno pretende legislar en contra de la Constitución Nacional, que en sus artículos 42 y 75 garantiza el derecho a la salud.
En otro tramo, Aristizábal describe la estructura del sistema de salud argentino, compuesto por los subsectores público, de la seguridad social y privado. Señala que el primer nivel de atención fue transferido a los municipios sin los fondos adecuados, lo que genera un vacío presupuestario que lleva a los intendentes de todo el espectro político a sumarse a discursos de racionalización del gasto y priorización de sus representados. Menciona las publicidades del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a cargo de Jorge Macri, que se ufana del cobro a extranjeros.
El autor hace referencia al municipio bonaerense de San Nicolás de los Arroyos, donde el sistema de vouchers anunciado por Milei para la atención médica es una realidad a través de un seguro médico municipal. Según el texto, los nicoleños sin obra social pueden atenderse en efectores públicos o privados, y las consultas realizadas son abonadas por el municipio, mientras los centros de atención primaria se encuentran desfinanciados o cerrados. Aristizábal vincula esta situación con el grupo Oroño y la gestión del clan Passaglia, y lo describe como «capitalismo de amigos en su máxima expresión».
El artículo finaliza con una reflexión sobre el derecho a la salud y el riesgo de perderlo, y cita la frase atribuida a Eva Duarte de Perón: «Donde hay una necesidad nace un derecho». El autor sostiene que cada vez que se convence a un trabajador de que su derecho a la salud se ve afectado por un inmigrante, se abren las puertas a la propia perdición. El texto cierra con la frase: «Mientras haya un gobierno de ricos el pobre siempre estará en tierra ajena. Vienen por vos».
