La novela C’était ça ou mourir, del escritor Thélyson Orélien, es uno de los fenómenos de la rentrée literaria francesa. Una cuenta anónima en X sostiene que fue escrita con IA. El autor lo niega y las editoriales lo respaldan.
La novela C’était ça ou mourir, del escritor de origen haitiano Thélyson Orélien, publicada por Grasset en Francia en agosto de 2026, es uno de los libros más comentados de la rentrée literaria. Recibió el Premio de Novela Fnac, integra las selecciones de los premios Goncourt, Renaudot, Médicis y Femina, y acumula alrededor de 35.000 ejemplares vendidos.
El lunes pasado, una cuenta anónima de X llamada «Balance ton Claude» publicó capturas de pantalla de resultados obtenidos al someter fragmentos de la novela a Pangram, un detector de textos generados por inteligencia artificial. La cuenta afirmó: «Probamos varios pasajes, en distintos lugares del manuscrito, y casi siempre obtuvimos el mismo resultado: 100% IA». La publicación fue compartida más de mil veces y superó los tres millones de visualizaciones.
Según una investigación de CheckNews, del diario Libération, la versión 4 de Pangram analizó capítulos completos de la novela y los consideró «totalmente generados por IA»: alrededor del 97% del texto fue clasificado como artificial, mientras que algunos pasajes fueron considerados una mezcla de texto humano y artificial. Otro detector, GPTZero, también calificó como «100% IA» los capítulos enviados.
Libération comparó textos anteriores de Orélien con escritos recientes: según Pangram, los primeros eran «100% humanos», mientras que los segundos aparecían como «100% IA». El medio Courrier international señaló que el blog del escritor, que habría permitido ampliar esa comparación, desapareció de internet.
La agencia AFP sometió los fragmentos seleccionados por «Balance ton Claude» a varios sistemas y obtuvo conclusiones contradictorias. InVID-WeVerify consideró que los pasajes habían sido «muy probablemente escritos por un humano». Otros siete detectores produjeron resultados divergentes: uno calculó un 100% de probabilidad de intervención de IA, dos concluyeron lo contrario y los otros cuatro ofrecieron porcentajes variables según los fragmentos analizados.
Para Denis Teyssou, responsable del Medialab de AFP, «la detección de textos es mucho más aleatoria» que la de imágenes. Max Spero, cofundador de Pangram, había advertido que la herramienta «no debe jamás ser el árbitro definitivo» y que debía servir como punto de partida para una investigación más profunda.
La cuenta «Balance ton Claude» matizó ayer los términos de sus verificaciones previas: «Les pedimos que sean más moderados en los ataques contra Thélyson Orélien. En primer lugar, existe una posibilidad, por pequeña que sea, de que actúe de buena fe». También reenfocó el debate hacia la industria editorial: «Nuestras instituciones y nuestras costumbres (así como nuestros premios literarios) aún no se han adaptado a esta nueva y transformadora tecnología». Y agregó: «Lo mejor sería, por supuesto, que volviera a escribir».
Thélyson Orélien rechazó categóricamente las acusaciones. «Siempre me ha gustado crear y escribir, no veo por qué iba a recurrir a una máquina», declaró a Libération. También afirmó: «Las imágenes, las repeticiones y los ritmos son una palabra viva; son mías», y atribuyó esas características de su escritura a sus raíces culturales: «Mis tradiciones son haitianas y caribeñas». Sobre los resultados de Pangram, agregó: «Creo que el programa está familiarizado con las tradiciones literarias francesas y con los autores clásicos».
El escritor también aseguró que las acusaciones se inscriben en un contexto de ataques que, según dijo, viene sufriendo desde su llegada a Francia. «Desde mi reciente llegada a Francia, he sido objeto de numerosos ataques racistas, que no provienen de los lectores, sino de personas ajenas que buscan hacerme daño», afirmó. Y añadió: «No estoy triste, sino enfadado. Estoy preparando un expediente junto con mis editores de Francia y de Quebec para demostrar lo que digo».
Las dos editoriales que publicaron el libro respaldaron al escritor. Grasset rechazó «rotundamente cualquier comentario malintencionado» y las afirmaciones según las cuales la novela habría sido «alimentada o redactada por una IA». En declaraciones recogidas por Courrier international, la editorial fue más contundente: «No hay que hacer caso a esos rumores. Son noticias falsas. Es una teoría de la conspiración».
Boréal, la editorial canadiense que publicó originalmente la novela, afirmó haber «tomado conocimiento de las acusaciones» y no «tomarlas a la ligera», pero agregó: «La confianza del equipo de Éditions du Boréal en el trabajo de Thélyson Orélien sigue siendo total». Pangram, por su parte, no realizó declaraciones sobre el caso.
Libération recordó que un resultado de «100% IA» no significa necesariamente que cada palabra haya sido generada por una máquina: también puede corresponder a un texto originalmente humano que haya sido ampliamente reformulado con inteligencia artificial.
De momento, C’était ça ou mourir permanece en las listas de los grandes premios literarios franceses y sus ventas no caen.
