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martes, 15 septiembre, 2026
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Un estudio propone que la Gran Pirámide de Guiza contiene un código para transmitir un mensaje cosmológico

El investigador independiente Sefy Levy publicó un artículo en el que sostiene que las proporciones de la pirámide de Keops codifican un sistema numérico secreto. El trabajo, aún sin revisión de pares, analiza anomalías del modelo funerario tradicional.

La Gran Pirámide de Guiza, ubicada cerca de El Cairo y construida alrededor del año 2570 a. C., es la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que se conserva. Un arqueólogo independiente, Sefy Levy, publicó un estudio en la revista SSRN en el que sostiene haber encontrado un código que explicaría el propósito de su construcción.

El artículo, titulado The Pyramid as Memory Hypothesis y aún pendiente de revisión por sus colegas, propone que las pirámides no fueron simplemente tumbas, sino una codificación arquitectónica, espacial y dimensional permanente del sistema cosmológico del Zep Tepi. Según Levy, este sistema se originó en las tradiciones pastoriles del Sáhara Verde durante el Periodo Húmedo Africano y fue transmitido al Valle del Nilo a lo largo de 1500 años por los Shemsu Hor (los Seguidores de Horus) como un estándar de calibración e infraestructura de memoria cultural tras la desertificación de su paisaje de origen.

El investigador afirma que estos jeroglíficos ocultos están incrustados en la altura, la base, los lados inclinados y la forma general de la pirámide de 4.500 años de antigüedad. Las proporciones comprenderían un sistema numérico secreto diseñado para perdurar mucho después de que los constructores se hubieran marchado.

El estudio comienza con el análisis de una serie de características del complejo de Guiza que, según el autor, resultan problemáticas para la interpretación clásica de la pirámide como un simple monumento funerario. Señala que no se encontró ninguna momia, vaso canopo ni ajuar funerario primario en las cámaras de ninguna de las tres grandes pirámides de Guiza. Además, el sarcófago de la Cámara del Rey es un bloque monolítico de granito sin tapa, vacío y sin marcas de quemaduras o residuos de combustión. Sus dimensiones superan el ancho de los pasajes de acceso, lo que demuestra que fue colocado durante la fase de construcción.

A diferencia de las pirámides de la V Dinastía (como Unas o Teti), las paredes de las cámaras de la IV Dinastía en Guiza no presentan inscripciones, relieve ni preparación para jeroglíficos. El estudio sugiere que los Textos de las Pirámides aparecieron siglos después, precisamente cuando la tradición oral encarnada comenzó a debilitarse.

El investigador señaló que hay fuentes contemporáneas como el Papiro de Merer que llaman a la pirámide Akhet-Khufu (el Horizonte de Jufu), definiéndola como un umbral de transformación y no como una tumba. Relatos clásicos (Heródoto, Diodoro Sículo) y literarios (Papiro Westcar) también vinculan la construcción con tradiciones de pastores, depósitos de conocimiento sagrado o la búsqueda de plantillas arquitectónicas secretas del templo de Thoth.

Cabe destacar que el estudio no descartó por completo la función ritual del faraón, sino que la integra dentro del marco cosmológico. En primer lugar, como un sitio para preservar la cultura. Tras el colapso climático del Sáhara Verde, la población pastoralista en migración perdió su ancla geográfica de referencia. La pirámide funcionó como un estándar de calibración físico indestructible a 30° N para preservar el sistema cosmológico en piedra. En segundo plano sirvió de apoptosis real. La transformación del faraón fallecido en un espíritu Akh ascendiendo a las “Estrellas Imperecederas” era la escenificación ritual anidada dentro de este monumento de memoria cósmica.

El artículo completo está disponible en SSRN y aguarda la evaluación de la comunidad científica.

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