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viernes, 11 septiembre, 2026
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Juan Pablo Itoiz: «La UCR es imprescindible para la democracia»

El afiliado radical y ex presidente del Comité H. Yrigoyen de Junín, Juan Pablo Itoiz, publicó un análisis sobre la situación actual de la Unión Cívica Radical y su rol en el sistema político argentino.

El afiliado radical y ex presidente del Comité H. Yrigoyen de Junín, Juan Pablo Itoiz, publicó un análisis sobre la situación actual de la Unión Cívica Radical y su rol en el sistema político argentino.

En el texto, Itoiz sostiene que «la reconstrucción del Radicalismo es imprescindible para la consolidación de la democracia y para el desarrollo del país».

El autor señala que hace más de veinte años la UCR perdió centralidad electoral y que su última experiencia de gobierno «no fue como deseábamos y culminó precipitadamente». A partir de entonces, afirma, «la sociedad dejó de ver a la UCR como una opción de poder real a nivel nacional y el partido fue decayendo».

Itoiz atribuye esta situación a «la falta de liderazgo nacional y a un partido zigzagueante ideológicamente», lo que derivó, según su análisis, en la ausencia de candidatos competitivos y en una posición sumisa en la provincia de Buenos Aires para sostener «pequeñas cuotas de poder que benefician solo a algunos dirigentes».

El ex presidente del Comité H. Yrigoyen de Junín menciona que a partir de 2015, primero Cambiemos y luego Juntos por el Cambio, permitieron «salir del letargo» y brindaron una plataforma política de reconstrucción. Sin embargo, sostiene que «no fue suficiente» debido a tensiones internas y diferencias en las alianzas electorales, lo que demostró que el Radicalismo era «claramente un acompañante y no un actor principal en la toma de decisiones».

Según Itoiz, el fracaso y posterior disolución de Juntos por el Cambio relegó al partido en la consideración social, llevándolo a «expresiones mínimas y a situaciones inéditas en nuestra historia, como la no presentación de candidatos radicales en las elecciones 2025 en la provincia de Buenos Aires».

El autor aclara que su análisis es «un punto de partida y no como parte de una catarsis interna y eterna que no resuelve nada».

En el texto, Itoiz afirma que en «este tiempo de populismos extremos de izquierda o de derechas, y de dirigentes y partidos oportunistas sin convicciones ni principios, la Unión Cívica Radical tiene que hacer su aporte». Y agrega: «Es hora de recordar las bases doctrinarias que nos permitan recuperar el partido, no solo para los que somos radicales, sino también para la sociedad».

El afiliado radical repasa los principios históricos del partido: «el Republicanismo y el Estado de Derecho; la defensa de la democracia, de la Constitución, la división de poderes y la independencia de la justicia; y la idea Krausista de que el Estado debe ser un armonizador entre la libertad individual y la solidaridad social». Estos, sostiene, afianzados en «la ética de la responsabilidad pública, la austeridad republicana, la idoneidad y decencia como norma de comportamiento político».

Itoiz plantea la necesidad de «reconvertirnos en una fuerza política moderna, con los mismos valores, pero con ideas nuevas que nos permitan interpelar, interactuar y sobre todo representar a las generaciones de los nuevos tiempos».

Más adelante, critica el escenario político actual: «La política en Argentina no ha cambiado. Es como ‘el gatopardo’, hace como que cambia para que todo siga igual». Y añade: «La dicotomía de los extremos continúa. Solo ha sido reemplazada por la aparición de un nuevo actor político, Javier Milei, que canalizó el hartazgo de la sociedad pero que no ha modificado el statu quo, todo lo contrario, fomenta y expande una nueva casta con su estilo brutal y chabacano».

Respecto al presidente Milei, Itoiz afirma: «no tiene en el presidente una figura que una a los argentinos. Todo lo contrario, no solo no las combate, sino que las alimenta utilizando el insulto y la demagogia como elementos de comunicación, y la estigmatización al que piensa distinto que hace muy difícil la convivencia democrática».

El autor sostiene que «no hay opción electoral por fuera de los extremos y el Radicalismo, así como está no ofrece alternativas». Y agrega: «siempre es un buen momento para el debate político, está arrancando un nuevo proceso electoral, con un gobierno nacional que mira más hacia el exterior que a lo que le sucede y a como vienen millones de argentinos, y la otra alternativa que nos presentan, nos fuerza a mirar hacia atrás».

Itoiz concluye que «las vertientes que conviven hoy en la UCR deben dejar de lado las disputas internas y pensar estratégicamente que es lo que más le conviene al partido». Y propone: «El espacio del centro político debe construirse, lo único constante en los sistemas políticos son los extremos, por eso, el objetivo debe estar puesto en esa nueva construcción de un centro socialdemócrata, con énfasis en la defensa de los derechos, la eficiencia del Estado y la consolidación de las instituciones».

Finalmente, llama a «construir y proponerle a la sociedad una alternativa a Milei y al Kirchnerismo, que exprese las ideas que hemos defendido toda la vida, que proponga candidatos en todos los niveles y, que aun en la adversidad nos permita continuar diciendo orgullosamente que somos radicales».

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