Durante un encuentro entre San Miguel y Racing por la Liga Senior del Fútbol Argentino, un futbolista golpeó a un asistente. El partido fue suspendido a los 23 minutos del segundo tiempo.
Un jugador de San Miguel agredió físicamente a un juez de línea durante un partido de fútbol senior disputado en el predio Tita Mattiusi, propiedad de Racing Club, ubicado en Sarandí, partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. El incidente ocurrió a los 23 minutos del segundo tiempo, cuando el marcador registraba un empate 3-3.
Según el relato de los hechos, un futbolista de San Miguel cometió una falta sobre un jugador de Racing, quien cayó al piso. El juez de línea, identificado como Pablo Valles, levantó la bandera y cobró la infracción. Ante ello, otro jugador de San Miguel se acercó corriendo al asistente y le propinó un golpe en el rostro.
Valles cayó al suelo y permaneció varios minutos sin poder levantarse. Una médica que se encontraba en el lugar asistió al herido. El árbitro determinó la suspensión del partido y elevó el caso al Tribunal de Disciplina.
El árbitro, en declaraciones citadas por Racing Radio Club, señaló que Valles estaba “bastante golpeado” y que se analizaba la necesidad de convocar a una ambulancia. También expresó: “Esperemos que no sea muy grave. Lamento mucho lo que pasó”. Sostuvo que el Tribunal de Disciplina “actuará y hará las sanciones correspondientes”.
La Liga Senior del Fútbol Argentino emitió un comunicado en el que manifestó su “más enérgico repudio ante los hechos de violencia acontecidos en el día de ayer por el equipo San Miguel”. Agregó que la Comisión Directiva, junto con los delegados de todas las instituciones, tomará “las medidas reglamentarias correspondientes” y procederá “con máxima severidad”. También expresó “firme solidaridad con las autoridades arbitrales afectadas”.
Racing Club Senior publicó en sus redes sociales: “Repudiamos lo ocurrido en nuestra casa. Nuestro apoyo y solidaridad al asistente agredido Pablo Valles”.
San Miguel, por su parte, difundió un comunicado en el que pidió disculpas por la acción de su jugador. El texto señala: “Desde nuestro equipo queremos expresar nuestras más sinceras disculpas por lo sucedido durante el último partido y, especialmente, por la reacción que tuvo uno de nuestros jugadores hacia el juez de línea. Reconocemos que fue una actitud equivocada y que no representa los valores que queremos transmitir como equipo ni como institución”.
El comunicado añade que el jugador “se encuentra profundamente arrepentido” y que el equipo repudia “cualquier acto de violencia o falta de respeto dentro de una cancha”. Finaliza: “Reiteramos nuestras disculpas y nuestro compromiso de que hechos como este no vuelvan a suceder”.
