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sábado, 5 septiembre, 2026
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El bullying se extiende a los entornos digitales y se perpetúa sin límite de tiempo

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió un comunicado sobre el acoso escolar en la era digital. Según la entidad, el hostigamiento entre niños y adolescentes ya no se limita al ámbito físico, sino que se traslada a redes sociales y grupos de WhatsApp, donde puede continuar de forma permanente.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió un comunicado en el que advierte que el bullying entre niños y adolescentes se ha extendido a los entornos digitales. Según la entidad, el acoso ya no se limita al contacto cara a cara, sino que continúa a través de redes sociales y grupos de WhatsApp, donde la disponibilidad constante de la virtualidad permite que el hostigamiento se perpetúe sin límite de tiempo.

De acuerdo con las Prueas Aprender 2023, en las que participaron 614.817 estudiantes de sexto grado de 19.272 escuelas estatales y privadas de Argentina, el 63% reportó haber sufrido al menos una situación de agresión o violencia durante ese año, en la escuela o en las redes sociales. El 56% dijo haber presenciado agresiones entre compañeros, el 34% reconoció haber agredido a otro estudiante y el 36% manifestó haberse sentido discriminado.

Entre los adolescentes de 13 a 17 años, según la novena ronda de la Encuesta Rápida de UNICEF Argentina, la proporción que denunció haber sufrido una situación de acoso pasó del 25% al 41% entre 2024 y 2025. El 37% tenía al menos un compañero que había atravesado alguna situación de bullying en su escuela y el 14% afirmó haberlo sufrido personalmente.

Silvina Pedrouzo, médica pediatra y presidente de la Subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) de la SAP, señaló: “Uno de los cambios que más nos preocupa es que hoy el bullying puede continuar fuera de la escuela, extenderse a las redes y acompañar al niño o adolescente durante gran parte del día. Antes, volver a casa podía ofrecer una pausa y un espacio de resguardo frente a estas situaciones de acoso. Con el acceso casi permanente al celular, ese límite se vuelve cada vez más difuso: los mensajes, las burlas o la exposición pueden llegar a cualquier hora y extender la situación más allá de la escuela, lo que amplifica su impacto y en consecuencia el daño”.

Por su parte, Sergio Snieg, médico pediatra e integrante del Comité de Pediatría Ambulatoria de la SAP, agregó: “El mismo dispositivo que utiliza para hablar con sus amigos puede convertirse en una vía permanente de hostigamiento. Por eso tenemos que comprender que lo digital no es una realidad separada: lo que sucede en una pantalla puede producir sufrimiento y consecuencias concretas sobre la salud”.

El documento de la SAP fue elaborado por sus Comités de Pediatría General Ambulatoria, de Estudios Permanentes en Adolescencia y de Pediatría Social, las Subcomisiones de Tecnologías de la Información y la Comunicación, de Salud Mental, de Humanidades y de Derechos de la Niñez y la Adolescencia, y el Grupo de Trabajo de Salud Escolar. Forma parte de una campaña de prevención que la institución llevará a cabo del 7 al 12 de septiembre con distintas comunicaciones en redes sociales.

El acoso escolar se caracteriza por la intención de causar daño, su repetición sistemática en el tiempo y un desequilibrio de poder que dificulta que la persona agredida pueda defenderse o poner fin a la situación. Puede expresarse mediante violencia física, verbal o relacional. La SAP advierte que toda situación de violencia entre pares requiere la intervención de los adultos, y que minimizarla como una experiencia propia de la infancia o la adolescencia puede contribuir a que continúe o se agrave.

Ana Laura Tellechea, médica pediatra y secretaria del Comité de Pediatría Social de la SAP, subrayó: “Un error frecuente es reducir la situación a dos chicos: quien agrede y quien es agredido. El bullying es un fenómeno grupal y por eso la solución tampoco puede descansar exclusivamente en ellos. Están los compañeros que observan, los adultos responsables, las familias y la institución en la que ocurre. Lo que nunca debemos hacer es pedirle al chico que está siendo hostigado que resuelva solo el problema, que enfrente al agresor o que responda con otra agresión”.

En el ciberbullying, el hostigamiento intencional, reiterado y sistemático se traslada al ecosistema digital. Puede incluir mensajes de odio, burlas, acecho, votaciones destinadas a humillar, perfiles falsos, suplantación de identidad, difusión no consentida de información privada, exclusión de grupos y manipulación de fotografías, videos o memes. El documento de la SAP menciona la utilización de herramientas de inteligencia artificial para potenciar la manipulación de contenidos como un riesgo emergente.

Juan Pablo Bria, integrante del Comité de Estudios Permanentes en Adolescencia (CEPA) de la SAP, explicó: “Una agresión digital no es menos real porque ocurra detrás de una pantalla. Para el niño o adolescente que la recibe, el impacto puede acompañarlo durante buena parte del día y generar un estado de alerta permanente. Por eso es importante que los adultos no minimicemos estas situaciones ni pensemos que apagar el teléfono alcanza para resolverlas. Necesitamos escuchar, contener y trabajar con la escuela, la familia y el grupo de pares para interrumpir esa dinámica”.

La SAP advierte que el bullying y el ciberbullying pueden generar estrés crónico y manifestarse como cansancio, dolores de cabeza, dolor abdominal o vómitos. En el acoso escolar, algunos síntomas pueden aparecer el domingo por la noche, al despertarse o antes del ingreso a la escuela. También suelen observarse alteraciones del sueño o de la alimentación, dificultades de aprendizaje, caída del rendimiento escolar, pérdida de interés por actividades habituales, baja autoestima, cambios del estado de ánimo y ansiedad. En los casos más graves pueden aparecer aislamiento, depresión, ideaciones de muerte e intentos de suicidio.

La SAP desaconseja pedirle al niño o adolescente que enfrente por sí mismo a quien lo hostiga, que “se haga respetar” mediante la violencia o que devuelva la agresión. Tampoco considera el cambio de escuela una solución automática. Ante el ciberbullying, la recomendación es contener al niño o adolescente, rechazar cualquier idea de venganza, conservar las evidencias, bloquear y reportar los contenidos y articular acciones con la escuela y los adultos responsables. El abordaje debe incluir también a quien agrede y al grupo de pares desde una perspectiva educativa y reparadora.

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