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viernes, 4 septiembre, 2026
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La ansiedad transformó los consumos culturales en Argentina

Un informe detalla cómo la digitalización y la caída del poder adquisitivo reconfiguraron los hábitos culturales de los argentinos desde 2020, con el auge del streaming, la consolidación de nuevas plataformas y la revalorización de formatos tradicionales como actos de resistencia.

El fenómeno se observó el viernes por la noche en el Morán Centro Cultural, ubicado en el barrio de Agronomía, Ciudad de Buenos Aires. Allí, una multitud se congregó para participar de una emisión en vivo del programa radial Otra Noche Tarde (ONT), conducido por Nicolás Pfeifer. Durante el evento, un disc jockey presentó música en vinilo de la década de 1970 en adelante, mientras los asistentes bailaban y presenciaban un espectáculo en vivo. La actividad, que combina elementos del pasado y del presente, se presentó como una propuesta novedosa dentro del panorama cultural.

Según el análisis, en los últimos cinco años se produjeron transformaciones en el ámbito laboral, educativo, económico, político y cultural que modificaron la producción y el consumo de bienes simbólicos. Entre los factores señalados se encuentran la caída del poder adquisitivo y la expansión de la digitalización, que desde 2022 impulsaron un consumo más selectivo y austero. La Encuesta Nacional de Consumos Culturales, publicada en 2023, ya registraba algunas de estas tendencias, que se profundizaron con la pandemia y la aceleración tecnológica posterior.

En el plano audiovisual, las plataformas de streaming se consolidaron como el principal medio de entretenimiento para más del 65% de la población, mientras que Spotify y YouTube concentran alrededor del 80% del consumo musical. La radio tradicional y los reproductores físicos, como el vinilo y los casetes, redujeron su uso, aunque se mantienen como prácticas de resistencia cultural. En paralelo, desde 2020 surgieron programas diarios en vivo por internet, como Luzu TV, Olga, Blender y Neura, que combinan estética televisiva con lenguaje digital.

El artículo también menciona un cambio cognitivo asociado a la aceleración: espectadores que adelantan películas o series para conocer su desenlace, lectores que no recuerdan lo leído en dispositivos electrónicos y usuarios que consumen contenidos en múltiples pantallas simultáneamente. Esta dinámica se vincula con la ansiedad por acceder a una oferta cultural amplia, disponible en plataformas como YouTube.

En el terreno de la moda, el libro “El desfile de moda como obra de arte” (Ampersand), de Claudio Calò, señala que la pandemia aceleró la adopción de la “transmoda”, un enfoque que combina lo físico y lo digital. Calò sostiene que “el desfile físico y su representación digital nunca más serán mutuamente excluyentes” y que la competencia estética y comercial se definirá por la capacidad de gestionar múltiples canales de comunicación.

Las presentaciones de libros se convirtieron en espacios de encuentro. El libro “Sin padre, sin marido y sin Estado” (Siglo XXI), de Carolina Spataro y Melina Vázquez, fue presentado en casi 40 ocasiones, tanto presenciales como virtuales, en Argentina, Latinoamérica y Europa. También se menciona “Está entre nosotros”, de Pablo Semán, con participación de Vázquez.

El informe concluye que los hábitos, los objetos culturales, sus soportes y los consumidores experimentaron cambios profundos, con una oferta diversificada que abarca desde el microteatro hasta el cine de autor en salas como la Leopoldo Lugones, el Cine Lorca, el Cosmos o el Cine Arte Cacodelphia.

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