El 9 de marzo de 1997, el rapero Christopher Wallace, conocido como Notorious B.I.G., fue asesinado a tiros en Los Ángeles. A casi tres décadas del hecho, el caso no registra detenidos ni juicios, mientras que el crimen de Tupac Shakur, ocurrido seis meses antes, obtuvo una condena esta semana.
El 9 de marzo de 1997, Christopher Wallace, conocido artísticamente como Biggie Smalls o Notorious B.I.G., fue asesinado a tiros en Los Ángeles al salir de una fiesta de la industria musical. Tenía 24 años y era una de las figuras más influyentes del rap. El caso no registra detenidos, juicios ni condenas.
La investigación del homicidio de Wallace no logró identificar a un responsable ante un tribunal. Según informó el diario Los Angeles Times, el exfiscal Dmitry Gorin señaló que los detectives identificaron pandillas, motivos y sospechosos desde el inicio, pero no persiguieron a esos sospechosos ni desarrollaron a testigos reacios.
En 2017, Kevin McClure, exjefe de la división de robos y homicidios del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) que supervisó el caso, declaró al mismo medio: “El tirador probablemente está muerto. No puedes preguntarle quién lo contrató”.
La familia de Wallace presentó una demanda contra el LAPD por presuntas irregularidades en la investigación. Wallace falleció en el Cedars-Sinai Medical Center poco después de la 1 a.m. a causa de heridas de bala que afectaron su hígado, pulmón y corazón.
Condena en el caso de Tupac Shakur
El lunes, un jurado en Las Vegas declaró culpable a Duane “Keffe D” Davis, de 63 años, exlíder de la pandilla Southside Crips-Burris Street de Compton, por orquestar la muerte de Tupac Shakur el 7 de septiembre de 1996. Davis se incriminó en entrevistas policiales, un documental y su libro de memorias de 2019, titulado “Compton Street Legend”.
En una grabación de 2008, Davis relató cómo su grupo reconoció el BMW en el que viajaba Shakur cerca del Strip de Las Vegas y giró el auto para interceptarlo. La defensa argumentó que Davis había inventado la historia para evitar una condena por narcotráfico. El jurado no consideró válido ese argumento.
El exfiscal federal Neama Rahmani calificó la velocidad del veredicto como “sorprendente”. El abogado penalista Mark Geragos explicó que Davis recibió un acuerdo de inmunidad inicial, pero sus declaraciones públicas posteriores, incluido el libro, permitieron que se utilizaran en su contra.
En el caso de Wallace no existió una figura equivalente que haya brindado información sostenida y verificable. Dmitry Gorin resumió: “Estas oportunidades perdidas permitieron que las pruebas envejecieran, que los testigos desaparecieran o murieran. Cuanto más viejo se vuelve el caso, más débil se vuelve”.
