El empresario Ricardo de la Fuente respondió a las declaraciones de Pablo Moyano y centró su discurso en la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro de la actividad productiva en Argentina.
Las declaraciones de Pablo Moyano, quien advirtió a empresarios que «la van a pagar» cuando el peronismo vuelva al poder, generaron nuevas repercusiones en el sector empresario. En Junín, el empresario Ricardo de la Fuente salió al cruce del dirigente sindical y puso el eje en otro aspecto de la discusión: la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro de la actividad productiva.
«Creo que la persona que lo dice no tiene la suficiente entidad como para poder ser tomado en cuenta», sostuvo De la Fuente al referirse a las advertencias del dirigente de Camioneros y miembro de la CGT.
Sin embargo, rápidamente desplazó el foco de la polémica sindical y apuntó contra lo que considera el problema más grave de la coyuntura económica. «El problema grave, grave, grave que hay en Argentina en este momento es que está costando muchísimo mantener las fuentes de trabajo», afirmó a Grupo La Verdad.
El empresario sostuvo que en los últimos años se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo y cuestionó el contraste entre ese escenario y los anuncios oficiales sobre la creación de empleo en determinados sectores. «Escuchamos a los funcionarios del Gobierno que te dicen: Vaca Muerta generó 6.000 puestos de trabajo. Sí, puede ser, pero se han perdido más de 300.000», señaló.
De la Fuente fue incluso más allá y anticipó un escenario complejo para las pequeñas y medianas empresas de cara al próximo año. «Como viene el panorama de aquí a las elecciones del año que viene, se van a perder muchísimos miles de puestos de trabajo más», sostuvo, al cuestionar el programa económico del Gobierno nacional.
Según su mirada, el esquema orientado a contener la inflación y mantener controlado el dólar está generando un freno de la actividad que termina impactando sobre el empleo. Para el empresario existe un problema aún más profundo: el desarme de estructuras productivas que, una vez perdidas, resultan muy difíciles de reconstruir. «Muchas empresas, pymes, tecnológicas, productivas, industriales, están desarmando esquemas productivos que después a lo mejor llevan 30, 40 años en volver a armarlos», advirtió.
En esa línea, consideró que la Argentina está perdiendo parte de su matriz productiva y puso especial énfasis en el papel histórico de las pymes industriales. «Se está perdiendo una matriz productiva que va a ser muy difícil de recuperar. Argentina en su ADN tiene la pyme industrial, sobre todo dentro de su historia y de su estilo de trabajo», afirmó.
De la Fuente también rechazó la idea de una confrontación permanente entre empresarios y trabajadores, tal como, según consideró, aparece planteada en las declaraciones de Moyano. «Un empresario no quiere. La forma en que plantea Pablo Moyano es como que el empresario estuviera de un lado y el empleado del otro. Los empleados son nuestros colaboradores», sostuvo. En ese sentido, aseguró que los vínculos que se generan dentro de las empresas trascienden la relación laboral. «Participamos de las reuniones familiares, de los casamientos, de los nacimientos, de los velorios, nos duelen las enfermedades de nuestros empleados. Somos familia. ¿Vos creés que un empresario disfrutaría de despedir a un empleado? Jamás», afirmó.
De la Fuente aseguró que el deterioro del poder adquisitivo ya se refleja en el consumo cotidiano y cuestionó algunos indicadores que, según planteó, muestran una imagen parcial de la situación económica. Relató que recientemente participó de un evento de promoción de ventas en Tucumán y observó que distintas industrias están ajustando sus niveles de producción ante la caída del consumo. «Se ha perdido poder adquisitivo», afirmó, y cuestionó los anuncios sobre supuestos incrementos del consumo que no necesariamente implican una recuperación real de la economía.
Según explicó, una mayor proporción de los ingresos familiares se está destinando al pago de impuestos y servicios, mientras distintos rubros vinculados al consumo básico registran caídas. Mencionó entre ellos los medicamentos, los alimentos y otros productos de consumo cotidiano. «La gente ha dejado de comprar medicamentos», sostuvo, y aseguró que en las farmacias la venta habría caído de manera significativa.
Para De la Fuente, la pérdida de empleo termina profundizando el mismo problema: menos trabajadores, menor poder adquisitivo y, en consecuencia, menor consumo.
