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lunes, 10 agosto, 2026
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Uriel Muñoz, bicampeón argentino de 1500 y 5000 metros, apunta a los Juegos Olímpicos

El atleta juninense Uriel Muñoz se consagró campeón argentino en 1500 y 5000 metros planos. En diálogo con La Provincia en Vivo, repasó su presente deportivo, la adaptación a Puerto Rico y su objetivo de clasificar a los Juegos Olímpicos.

El atleta juninense Uriel Muñoz se consagró campeón argentino en las pruebas de 1500 y 5000 metros planos durante el reciente Campeonato Argentino de Atletismo. El deportista, radicado en Puerto Rico desde hace dos años, regresó a Junín para competir y luego dialogó con La Provincia en Vivo sobre su presente y sus proyecciones.

En la primera jornada del certamen, Muñoz se impuso en los 1500 metros, su especialidad principal. Al día siguiente, ganó los 5000 metros. Sobre sus marcas, el atleta declaró: “Las marcas son bastante relativas; para lo que es un campeonato nacional, superbién, por una cuestión de que muchas veces se va solamente a conseguir la medalla, no se busca tanto un tiempo de la categoría porque depende del nivel y de la táctica de carrera. No fueron tiempos malos ni tampoco récords, pero relativamente muy bien, considerando que venía medio jodido, por así decirlo, con una casi lesión que estoy transitando hace casi un año”.

Muñoz explicó que arrastra una molestia física desde hace aproximadamente un año. “Específicamente no me han sabido decir con exactitud qué es, pero es más una cuestión de dolores en la ingle. Por una falta de compensación de esa pierna, el dolor se me termina pasando a la otra, en la zona del isquiotibial. Supuestamente se debe a un tema biomecánico en la pisada y en la postura, pero bueno, ya se está trabajando profundamente en ello para corregirlo”, afirmó.

El regreso a Argentina tuvo un componente emotivo para el corredor. “Es muy lindo volver y competir acá, como siempre, me encanta. Más allá del ambiente que se genera en las carreras, está la cuestión de volver a comer la comida de acá, que la verdad siempre extraño muchísimo cuando estoy afuera. Compartir con amigos, con la familia y también con mis ex entrenadores, como en este caso Gerardo González. Todo ese ambiente y la nostalgia de lo que uno extraña cuando está lejos me pone sumamente contento”, sostuvo.

El atleta tiene previsto regresar a Puerto Rico a mediados de agosto para continuar su carrera universitaria, de la cual le restan dos años. “Me quedan dos años de cursada todavía, estaré viajando a mitad de agosto, aproximadamente el 17. Todavía no tengo los pasajes confirmados pero esa es la fecha aproximada. Estaba planeado irme después del Campeonato Sudamericano Sub-23, pero hubo un cambio de fechas y se pasó para dentro de dos meses. Como se va a realizar justamente acá en Argentina, estamos a la espera del boletín oficial para organizarnos y ver si vengo a competir. Si no, ya me reincorporo directamente allá”, detalló.

Sobre su adaptación a la vida en Puerto Rico, Muñoz señaló: “El miedo de toda persona al irse a otro país es enfrentarse a otra vida, otra cultura, prácticamente otro mundo; eso genera incertidumbre. Pero estos dos últimos años me fueron muy bien. La gente allá tiene ese carisma muy parecido al argentino, de aceptarte a pesar de ser extranjero, de tenerte muy en cuenta en todo y ser muy amigable. Lo que cuesta mucho para un atleta de medio fondo y fondo es el clima: al ser un lugar muy caribeño, hay un calor y una humedad sofocantes que te juegan en contra a la hora de sumar kilómetros. Pero bueno, es parte del proceso. La comida también la extrañaba mucho porque allá es muy diferente. Sacando eso, todo 10 de 10. Con las clases me adapté muy rápido a los horarios y la modalidad; el primer año tuve muy buenas calificaciones y el segundo me fue aún mejor”.

El sistema universitario estadounidense, del que Puerto Rico forma parte, le brinda ventajas logísticas. “Lo bueno de allá es que, al ser territorio de los Estados Unidos, se manejan con el mismo sistema de campus donde tenés todo a la mano. En un radio de un kilómetro tenés absolutamente todo: en mi caso, mi hospedaje está literalmente enfrente de la pista, me caigo de la cama y estoy pisando el sintético. Eso te ayuda y te ahorra muchísimo tiempo diario. Además, las clases están organizadas para no cargarte física ni mentalmente, para llegar y mantenerse en el alto rendimiento el secreto es la combinación entre descanso, entrenamiento y alimentación; tener todo eso compactado y coordinado con el estudio ayuda enormemente a rendir mejor”, remarcó.

Muñoz mantiene un vínculo estrecho con su entrenador de formación, Gerardo González, y con la Agrupación Atletismo Galas de Junín. “Estoy muy contento y agradecido porque Gerardo siempre ha apostado en mí y lo sigue haciendo como con muchos chicos, eso es lo más valioso. A pesar de que fui uno de los atletas que más resaltó en los últimos años y llegó al plano internacional, él siempre se enfocó en todos por igual. Le da la oportunidad tanto al que menos condiciones tiene como al que más promete, no le pone etiquetas a nadie. Es una relación de ida y vuelta: él te da todo lo que tiene, vos cumplís, das el máximo y las cosas fluyen. Ha figurado muchísimo en mi vida porque me enseñó cosas tanto del atletismo como de la vida misma, me gusta tener esa comunicación fluida con un entrenador y no que sea una simple relación fría de atleta y técnico”, expresó.

El atleta también se refirió al apoyo económico que recibe de su club: “A pesar de que tuve que cambiar de entrenador por la universidad, que por suerte también es argentino y me entiende a la perfección, yo sigo representando a Galas de Junín. Gerardo nunca me cerró las puertas; al contrario, siempre me da una mano gigante con los gastos económicos de los viajes para que no todo corra por mi cuenta ni tenga que depender exclusivamente de salir a buscar sponsors. A pesar de haberme ido para desarrollar mi carrera atlética y estudiantil, seguimos en contacto permanente. Él me llevó a tener los resultados que hoy me permiten estar donde estoy”.

Consultado sobre la carga emocional del alto rendimiento, Muñoz reconoció: “Hay momentos donde no tenés ni ganas de salir a entrenar, por más que ames lo que hacés, estás estresado. Con las clases y los entrenamientos he llegado a picos de cansancio extremo; literalmente, la última semana antes de volver a Argentina llegué con un pico de estrés terrible por la suma de competencias, exámenes y viajes. En esos momentos pienso mucho en mi familia y en toda la gente que hizo posible que yo esté acá. Mucha gente se ha matado trabajando para que yo pudiera llegar a donde estoy hoy; eso es lo que me motiva a no frenarme, a no volverme loco ni decir ‘suelto todo acá’. Agarrarme de mi pasado y de mis afectos es lo que me empuja a seguir siempre para adelante”.

En cuanto a su plan competitivo, el corredor planea competir en Estados Unidos para mejorar su nivel. “Lo que me pasó este último año es que no tenía competencias de tanto nivel en Puerto Rico. Para los chicos de allá el nivel está bien, pero no se puede resaltar tanto por el clima y la dinámica de las carreras, por eso tengo planeado irme a competir a Estados Unidos, ya sea con un grupo de amigos o solo. Hay una competencia muy importante en California que me serviría muchísimo para ver dónde estoy parado y buscar una gran marca para arrancar el año. Eso me ayudaría a estar bien posicionado en el ranking para campeonatos grandes como los Juegos Odesur o torneos continentales, sin tener que estar sufriendo hasta último momento para ver si clasifico o no. No quiero jugármela a último momento con los tiempos; prefiero buscar la marca fuerte de entrada y planificar con tranquilidad”, explicó.

Su principal objetivo deportivo es clasificar a los Juegos Olímpicos. “El sueño en grande que tenemos la gran mayoría de los atletas es llegar a los Juegos Olímpicos. Estar ahí es algo increíble y sumamente difícil. A veces a un Mundial de atletismo podés clasificar ganando el Campeonato Sudamericano porque te da el cupo directo sin necesidad de una marca mínima descollante; pero el acceso a un Juego Olímpico es puramente por marcas mínimas extremas o por el sistema de puntos del ranking de la World Athletics. Es mucho más complicado de lo normal. Si estás ahí, es porque verdaderamente pertenecés a la élite mundial. Estar presente a futuro sería un logro gigante. Pero mi meta, tanto a corto como a largo plazo, es mantener este nivel y sostener el privilegio de seguir representando a la Argentina. Ponerme la camiseta nacional es un sentimiento indescriptible”, afirmó.

También reflexionó sobre el significado de representar a su país: “Es un orgullo enorme porque, como muchos dicen, cuando competís afuera no estás representando a tu persona sola: estás llevando la bandera de tu país y el sentimiento de muchísimos deportistas, atletas y vecinos que ni siquiera están metidos en el atletismo pero te apoyan porque ven el esfuerzo y la persona que sos. Llevar la celeste y blanca es dejar absolutamente todo en la pista por tu país”.

Para los jóvenes deportistas, Muñoz dejó un mensaje: “Siempre intento estar presente para los chicos en cualquier actividad que se haga. Ha habido veces que Gerardo llevaba a los más chiquitos a competir y, aunque yo no tuviera que correr, iba igual para estar con ellos, darles un consejo y motivarlos. Mi mensaje principal es que dejen todo, pero que entiendan que no siempre va a ser fácil, las partes malas también son buenas y nos enseñan. Hace poco lo resalté mucho en mis redes sociales: la semana anterior me había salido un entrenamiento pésimo y me mantuve tranquilo, no me desesperé, eso puede pasarle a cualquiera. Podés tener un mal día en la pista y al entrenamiento siguiente volar, que fue justamente lo que me pasó a mí: un día entrené mal y a la semana siguiente me sentí espectacular y salió todo perfecto. No hay que dejarse llevar por un resultado aislado; las malas actuaciones tienen que ser el motor para entrenar más fuerte y tener esperanza”.

Como ejemplo, citó sus inicios: “Un ejemplo muy grande en mi carrera ocurrió cuando recién arrancaba. En mis primeros Juegos Suramericanos de la Juventud quedé cuarto. Yo quería ganar, como cualquier atleta que compite, y en vez de frustrarme me dije: ‘El año que viene me voy a preparar el doble, voy a llegar en mejores condiciones y voy a ganar’. Y así fue durante los tres años siguientes. Esa mentalidad de entender que un tropezón no te define es lo más importante que le puedo transmitir a los chicos que recién empiezan”, concluyó.

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