El senador nacional Maximiliano Abad presentó un proyecto de ley para declarar la emergencia de la pesca fresquera por 180 días, con medidas para sostener el empleo y aliviar costos del sector.
El senador nacional Maximiliano Abad presentó un proyecto de ley para declarar la emergencia de la actividad pesquera fresquera en todo el territorio argentino por un plazo de 180 días, con posibilidad de prórroga. La iniciativa incluye medidas destinadas a sostener el empleo, aliviar la estructura de costos y recuperar competitividad del sector.
“Estamos frente a una situación crítica”, afirmó Abad. “Esta situación pone en riesgo miles de puestos de trabajo, empresas familiares, plantas de procesamiento y toda una cadena productiva vinculada a la pesca. No podemos mirar para otro lado mientras un sector estratégico pierde competitividad y se acerca a una situación de inviabilidad económica”, sostuvo el legislador.
Diagnóstico del proyecto
Según los fundamentos del proyecto, la pesca fresquera constituye una parte esencial de la historia productiva argentina y genera empleo, valor agregado y arraigo en comunidades costeras. En ciudades como Mar del Plata, la actividad sostiene miles de puestos de trabajo directos e indirectos vinculados a puertos, plantas procesadoras, transporte, talleres navales y servicios asociados.
“El sector hoy está siendo ignorado. No se trata de un reclamo coyuntural, sino de una solicitud institucional urgente para evitar la desaparición de un modelo productivo que sostiene capital nacional, empleo argentino, valor agregado y arraigo territorial”, declaró Abad.
El proyecto detalla que, a diferencia de la flota congeladora, el modelo fresquero requiere vinculación inmediata con la industria en tierra. Por cada puesto de trabajo directo a bordo de un buque fresquero se generan entre cuatro y cinco empleos indirectos en tareas de estiba, fileteado, transporte, mantenimiento y servicios asociados.
Situación de quebranto
La iniciativa advierte que el sector atraviesa una situación de quebranto. En 2018, un buque fresquero promedio registraba rentabilidades cercanas al 20%; actualmente los márgenes operativos son negativos y oscilan entre el 21% y el 30%. Entre los factores señalados se encuentran el aumento del combustible (incrementos cercanos al 86%), el crecimiento de los costos laborales sobre la facturación (del 32% al 54%), el incremento de los costos de descarga y una estructura burocrática que obliga a realizar más de 143 trámites por cada marea.
También se señala una caída del valor agregado de las exportaciones pesqueras argentinas: mientras años atrás el procesamiento nacional representaba cerca del 50% del valor exportado, actualmente esa cifra se redujo a aproximadamente el 15%.
“Mientras los principales países pesqueros del mundo fortalecen la industrialización y el agregado de valor, en Argentina estamos empujando al sector hacia un esquema que genera menos empleo y menos desarrollo para nuestras comunidades costeras”, afirmó Abad.
Medidas propuestas
El proyecto contempla la eliminación transitoria de los derechos de exportación, la exención del IVA sobre el gasoil utilizado por la flota fresquera, la reducción del Derecho Único de Extracción (DUE), la suspensión de nuevos tributos específicos y la creación de incentivos fiscales y crediticios para promover inversiones, innovación tecnológica y renovación de flota.
Abad indicó que la pesca constituye el quinto complejo exportador de la Argentina, con ventas al exterior cercanas a los 2.000 millones de dólares anuales, y que genera alrededor de 46.000 empleos directos y más de 100.000 indirectos en todo el país. “La pesca fresquera no pide privilegios. Pide condiciones para seguir produciendo, exportando y generando trabajo argentino”, concluyó.
Fuente: Agencia DIB
