Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro. Especialistas detallan los síntomas que permiten identificar un accidente cerebrovascular y la importancia de actuar con rapidez.
Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha destinada a generar conciencia sobre la importancia de preservar la salud cerebral y promover hábitos que permitan prevenir enfermedades neurológicas.
El cerebro es el órgano que coordina cada una de las funciones del cuerpo: el movimiento, la memoria, el lenguaje, las emociones y el pensamiento. “Su cuidado comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas de una enfermedad y depende, en gran medida, de las decisiones que tomamos todos los días”, señaló la doctora Ana Ábalos, jefa médica de UTIM y Traslados de vittal.
La especialista explicó que entre las patologías neurológicas más frecuentes y con mayor impacto se encuentra el accidente cerebrovascular (ACV), una urgencia médica que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo se rompe. “En cualquiera de los casos, el tiempo es determinante: actuar rápidamente puede salvar la vida del paciente y disminuir significativamente las secuelas”, indicó.
Señales
Para reconocer un ACV es fundamental conocer los principales signos de alarma:
- Debilidad o pérdida de fuerza repentina en la cara, un brazo o una pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o comprender lo que se dice.
- Alteración súbita de la visión en uno o ambos ojos.
- Pérdida del equilibrio, mareos intensos o dificultad para caminar.
- Dolor de cabeza muy intenso y de aparición brusca, sin causa aparente.
Ábalos enfatizó que ante cualquiera de estos síntomas, no se debe esperar a que desaparezcan ni automedicarse: “La conducta correcta es solicitar asistencia médica de inmediato. Cada minuto que transcurre sin tratamiento implica la pérdida de millones de neuronas”.
Factores de riesgo
Por otro lado, hasta el 80% de los ACV podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y la adopción de hábitos saludables como controlar la presión arterial, mantener adecuados los niveles de glucosa y colesterol, no fumar, realizar actividad física de manera regular, llevar una alimentación equilibrada, mantener un peso saludable, moderar el consumo de alcohol y realizar controles médicos periódicos y cumplir los tratamientos indicados.
“La información oportuna puede marcar la diferencia. Cuidar el cerebro es cuidar la calidad de vida. Porque ante un ACV, actuar rápido salva vidas y reduce las secuelas”, concluyó Ábalos.
Fuente: Agencia DIB
