Un grupo de intendentes del peronismo y el Frente Renovador se presentó en el Congreso para oponerse al proyecto de ley que modifica el régimen de zona fría. Legisladores de Unión por la Patria se comprometieron a frenar la iniciativa, aunque advirtieron que el escenario es complejo.
Un grupo de intendentes del peronismo y el Frente Renovador llevó al Congreso su reclamo para que no se avance con el proyecto de ley que dispone el recorte del régimen de zona fría, por el cual se subsidia el consumo de gas natural. Legisladores de Unión por la Patria se comprometieron a intentar frenar su aprobación, aunque les advirtieron que será una tarea compleja.
Según informó la Agencia DIB, la movida fue un intento de generar consensos en el Senado contra el proyecto que ya tiene media sanción de Diputados. Participaron los intendentes Gustavo Barrera (Villa Gesell), Juan Manuel Cerezo (Las Heras), Ariel Succurro (Salliqueló), Cecilio Salazar (San Pedro), Maximiliano Wesner (Olavarría), Nelson Sombra (Azul), Pablo Garate (Tres Arroyos) e Iván Villagrán (Carmen de Areco), entre otros.
Por el lado de los legisladores estuvieron las diputadas Juliana De Tullio, Cecilia Moreau, Victoria Tolosa Paz, Paula Penacca, Agustina Propato y Jimena López. También asistieron el senador nacional Eduardo “Wado” de Pedro y el diputado Hugo Moyano (h). Se sumaron el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alejandro Dichiara, y el diputado provincial Mariano Cascallares, junto a otros legisladores bonaerenses de ambas cámaras.
Barrera, uno de los principales impulsores del encuentro, afirmó: “Lamentablemente en vez de estar proyectando para sumar derechos para la provincia y la nación nos estamos juntando para no perderlos y sostener lo que habíamos conseguido. Yo le llamo a este proyecto de ley el ‘proyecto del frío y del hambre’”.
Los legisladores nacionales se comprometieron a intentar frenar el proyecto en el trámite en la cámara Alta. “Vamos a hacer todo lo posible para que esta ley no salga”, declaró Wado de Pedro. No obstante, advirtieron que el escenario es complejo porque La Libertad Avanza cuenta con apoyos para avanzar. En ese plano, remarcaron la necesidad de ampliar las negociaciones para intentar lograr su objetivo.
¿Qué cambia si se achica la zona fría?
El proyecto en disputa elimina la ampliación del alcance de la zona fría que se había aprobado en 2022, lo que implica volver al diseño original de 2001, que solo comprendía el distrito de Patagones en la provincia de Buenos Aires. Esto significaría que en 94 distritos bonaerenses los subsidios se eliminarían o serían reducidos, con el consiguiente aumento del costo de la factura.
Actualmente, los usuarios alcanzados reciben una bonificación del 30% o del 50% sobre el total de la factura de gas. El nuevo proyecto modifica ese criterio y establece que el subsidio solo se aplicará sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), que es uno de los tres componentes que integran una factura residencial. Los otros dos componentes son el Valor Agregado de Distribución (VAD) y el costo del transporte troncal del gas natural. Sobre esos dos segmentos de la tarifa, el Estado dejará de cubrir el descuento. Por lo tanto, la tarifa subirá para todos y las provincias patagónicas también recibirán boletas con ajustes en torno al 25%.
Para los 94 municipios bonaerenses que quedarían fuera del régimen, el subsidio prometido por el Gobierno será un porcentaje sobre el PIST, ítem que suele representar un tercio o un cuarto del total de la factura. Según información de la Agencia DIB, si el PIST representa el 30% de la factura y recibe un descuento del 50% sobre ese componente, la reducción final de la factura rondará el 15%, antes de considerar otros cargos e impuestos.
En un ejemplo concreto, un usuario que hoy abona $60.000 en una ciudad del interior con el subsidio más alto se ahorra unos $42.000. Si se deja de aplicar el régimen actual, pasaría a abonar $102.000. Con el cambio, el subsidio se aplica sobre el PIST, que en esa misma boleta de $102.000 ronda los $25.000. En ese caso, si el usuario tiene un beneficio del 50% aplicado sobre ese componente, el ahorro efectivo sería de $12.500, es decir, alrededor de 12,5% de la factura final. Pagaría, en concreto, $87.500 en vez de los $60.000 actuales.
