La selección marroquí, que alcanzó el cuarto puesto en Qatar 2022, afronta la Copa del Mundo en Norteamérica con el objetivo de demostrar que su rendimiento no fue excepcional sino el inicio de una nueva etapa como potencia futbolística.
La selección de fútbol de Marruecos se presenta al Mundial de 2026 con el desafío de sostener el nivel que la llevó al cuarto puesto en Qatar 2022. Según informó la Agencia DIB, el equipo dirigido por Mohamed Ouahbi busca consolidarse como una potencia emergente en el fútbol internacional.
El plantel marroquí está compuesto por 22 futbolistas que militan en las principales ligas de Europa. Entre las figuras destacadas se encuentran Achraf Hakimi, Yassine Bounou y Brahim Díaz. La selección combina jugadores de origen africano con experiencia en el fútbol europeo.
Para este Mundial, Marruecos prescindió de Youssef En-Nesyri, quinto máximo goleador histórico del seleccionado, y de Sofiane Boufal. En su lugar, el cuerpo técnico incorporó a jóvenes como Ayyoub Bouaddi, de 18 años, junto a Chemsdine Talbi, Bilal El Khannouss y Ayoube Amaimouni.
El equipo llega tras ganar la Copa África 2025 frente a Senegal. Aquella final estuvo marcada por el abandono momentáneo del rival y un fallo posterior de la Confederación Africana de Fútbol. El título generó controversia, pero también otorgó prestigio al seleccionado.
Marruecos integra el Grupo C junto a Brasil, Escocia y Haití. El debut será el 13 de junio ante Brasil. El partido se considera una prueba para medir la capacidad del equipo de competir contra las potencias tradicionales.
La participación en el Mundial 2026 representa para Marruecos la oportunidad de demostrar que su actuación en Qatar 2022 no fue un hecho aislado, sino el comienzo de un ciclo sostenido en la élite del fútbol mundial.
