El juez federal Sebastián Casanello ordenó levantar el secreto fiscal del diputado provincial Francisco Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Mientras tanto, su hermano, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, quedó más comprometido tras declaraciones del contratista Matías Tabar.
El juez federal Sebastián Casanello levantó el secreto fiscal del diputado provincial de La Libertad Avanza, Francisco Adorni, en la causa por la que se lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos. La decisión se tomó luego de que el fiscal Guillermo Marijuán solicitara alrededor de veinte medidas de prueba.
La denuncia fue presentada por la diputada Marcela Pagano, quien recogió una investigación periodística que señala presuntas inconsistencias patrimoniales del diputado Adorni. Según la denuncia, su patrimonio declarado habría pasado de 43,7 millones a 80,5 millones de pesos entre 2024 y 2025, y además habría cancelado anticipadamente un crédito de 60 millones de pesos con el Banco Provincia en doce meses.
La investigación también se centra en el paso de Francisco Adorni por el Ministerio de Defensa, donde fue titular de la Unidad de Auditoría Interna y luego responsable del Instituto de Ayuda Financiera para pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF). Pagano denunció que allí hubo vaciamiento.
El fiscal Marijuán sostiene en su dictamen que la hipótesis investiga el presunto incremento patrimonial no justificado de Francisco Adorni desde diciembre de 2023, cuando asumió el cargo en el Ministerio de Defensa. Agrega que hasta ese momento no registraba antecedentes en la función pública nacional ni patrimonio compatible con la adquisición de bienes de alto valor en plazos breves.
Por otro lado, el contratista Matías Tabar, quien realizó las remodelaciones en la casa de Manuel Adorni en el barrio privado Indio Cuá, complicó al jefe de Gabinete al admitir en una entrevista que tanto él como el funcionario evadieron impuestos. Tabar afirmó que los pagos se realizaban en efectivo y que no hubo contrato de por medio, calificando la operación como “un trato normal como cualquier cliente”.
Tabar señaló que “es muy normal que en la construcción” se hagan las cosas “en negro” y cuestionó: “Acá parece que los únicos que hemos evadido somos Manuel y yo”. El contratista detalló que el costo final de la obra fue de 245 mil dólares, aunque aclaró que él no le cobró esa suma a Adorni. El presupuesto inicial era de 85 mil dólares más 9 mil por la pileta, pero luego se agregaron más trabajos.
