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miércoles, 22 abril, 2026
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La pobreza infantil en Argentina se redujo al 53,6%, según informe de la UCA

Un estudio de la Universidad Católica Argentina muestra una mejora en los indicadores de pobreza en niños y adolescentes, aunque más de la mitad aún no cubre sus necesidades básicas. El informe también analiza el acceso a la salud, la educación y el bienestar emocional.

Buenos Aires, 22 de abril (NA) – Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), con datos a diciembre de 2025, el 53,6% de los niños y adolescentes argentinos de entre 0 y 17 años se encuentra en situación de pobreza. Esta cifra representa un descenso significativo respecto a años anteriores, influenciado por una mejora en los ingresos provenientes de prestaciones sociales y una baja en la inflación.

La serie histórica presentada por la UCA indica que la pobreza infantil afectaba al 62,9% de este grupo al inicio del gobierno del presidente Javier Milei, bajó al 59,7% en 2024 y alcanzó el 53,6% en 2025. El mejor registro de la serie se observó en 2011, con un 35,7%. Los niveles más altos se registraron a partir de 2020, manteniéndose por encima del 60% hasta 2023.

El Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, correspondiente al período 2010-2025, también destaca otros datos relevantes sobre las condiciones de vida. El 42% de los niños pobres vive en viviendas con saneamiento insuficiente. En materia de salud, el 61,2% no cuenta con cobertura médica a través de obra social, mutual o prepaga.

En el ámbito educativo y cultural, el informe señala que el 82% no realiza actividades culturales extraescolares. Además, apenas la mitad de los niños tiene una computadora en su hogar y solo el 16% tiene acceso a internet. Solo el 6,3% de los chicos escolarizados recibe algún tipo de ayuda económica para estudiar.

Respecto al bienestar emocional, el 18% de los niños y adolescentes presentó síntomas de tristeza o ansiedad, según sus adultos de referencia. Esta incidencia es mayor en la adolescencia (21,2%), y dentro de este grupo, las mujeres superan en riesgo a los varones (24,7% frente a 18%). Las desigualdades sociales son marcadas: el estrato muy bajo tiene el doble de probabilidades de experimentar este malestar que el estrato medio alto. La tristeza o ansiedad aumenta en un 46% la probabilidad de no aprender mucho en la escuela.

El estudio también advierte sobre un descenso sistemático en la cantidad de hogares con niños. Mientras que en 1991 el 56% de los hogares tenía miembros menores de 18 años, en 2022 ese valor se redujo al 44%. Para 2025, se proyecta que todas las jurisdicciones del país estarán por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2,1 hijos por mujer.

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