El proceso de privatización de Intercargo, la empresa estatal de servicios de rampa y transporte de pasajeros en aeropuertos, avanza con parámetros que generan debate en el sector. La Secretaría de Empresas y Sociedades del Estado fijó un valor base de 45 millones de dólares, según una tasación del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). Esta valuación supera en un 50% los cálculos de consultoras privadas, que rondaban los 30 millones.
Factores detrás de la valuación
Fuentes oficiales argumentan que la diferencia se explica por activos y situaciones no contempladas en las valuaciones externas. Uno de ellos es el contrato de exclusividad con el Estado para aviación militar, cuya vigencia efectiva se extenderá hasta la transferencia accionaria, otorgando a la compañía una ventaja transitoria. Además, destacan los resultados positivos de los últimos balances, incluyendo un superávit de 30.000 millones de pesos en el último trimestre de 2025, lo que, en teoría, permitiría recuperar la inversión en un plazo acotado.
Un mercado transformado
El contexto operativo de Intercargo ha cambiado sustancialmente. Tras la desregulación del sector, la empresa perdió su posición monopólica y actualmente comparte el mercado con otras doce compañías habilitadas para servicios de rampa, aunque con una presencia operativa aún limitada. Este nuevo escenario de competencia es un factor que los potenciales inversores evaluarán al momento de presentar sus ofertas.
Condiciones que generan reparos
Más allá del precio, el pliego de condiciones ha centrado las críticas. Se establece un período de transición obligatorio de 180 días hábiles, durante el cual el nuevo adjudicatario debe garantizar la continuidad del servicio en todas las escalas actuales. Esta cláusula limita la posibilidad de un reajuste inmediato de operaciones potencialmente deficitarias.
Para desvincularse de una plaza, el operador deberá notificar con al menos 60 días de antelación, plazo que las autoridades podrán extender para asegurar la prestación. «De alguna manera, se preserva la cobertura en destinos menos rentables», comentó una fuente del sector a Ciudad Cero.
Cláusulas de responsabilidad
Otro punto que genera dudas entre especialistas es la redacción de las cláusulas de indemnidad. El pliego prevé garantías amplias del comprador frente a pasivos eventuales, sin un detalle exhaustivo en el texto principal y con remisión a documentación complementaria. Expertos legales advierten que esta formulación puede crear zonas grises en la interpretación de responsabilidades futuras.
Posibles oferentes y competencia
Desde el Gobierno se aseguró que la empresa se encuentra «saneada» y que la venta se realizará como una «empresa en marcha», con todos sus activos y pasivos. Además, se remarcó que se excluyó expresamente a aerolíneas y operadores aeroportuarios del proceso licitatorio para evitar riesgos de integración vertical y preservar la competencia en el mercado.
En el sector aerocomercial reconocen que existe interés concreto por Intercargo, pero anticipan que el precio base elevado y las condiciones operativas rígidas del pliego serán factores determinantes en el desarrollo de la licitación y en el nivel final de las ofertas que se presenten.
