La licitación del corredor fluvial más importante del país, la Hidrovía Paraguay-Paraná, podría incorporar capitales estadounidenses de última hora. Según confirmaron fuentes del proceso a Ciudad Cero, la empresa belga DEME, único oferente formal en la puja, mantiene conversaciones avanzadas con corporaciones de Estados Unidos para sumar su respaldo financiero y operativo.
El interés del capital norteamericano
Entre las firmas involucradas se encuentran Great Lakes Dredge & Dock (GLDD), la mayor proveedora de servicios de dragado en Estados Unidos, y la asesora financiera Clear Street. Esta última participa en la estructuración del proyecto y evalúa una eventual inyección de capital. El movimiento refleja una creciente percepción de la Argentina como un destino viable para inversiones en infraestructura bajo la actual administración.
En paralelo, la U.S. International Development Finance Corporation (DFC), el banco de desarrollo del gobierno estadounidense, reconoció haber mantenido reuniones con autoridades argentinas para analizar oportunidades en sectores estratégicos, incluyendo infraestructura. Si bien el organismo declinó comentar detalles específicos, su posible participación subraya el perfil geopolítico que ha adquirido la licitación.
Un escenario con nuevas reglas
El proceso actual, que sigue a un intento fallido el año pasado, se desarrolla con el respaldo técnico de la Unctad para reforzar la transparencia. Una novedad clave es la exclusión de empresas con participación estatal extranjera, una cláusula que en la práctica dejó fuera a compañías chinas y alinea el proceso con los intereses estratégicos de Occidente.
La Hidrovía concentra aproximadamente el 80% de las exportaciones agroindustriales del país y es un eslabón vital para la conexión con Brasil, Paraguay y Bolivia. Su concesión representa la mayor licitación de infraestructura del gobierno nacional.
Un interrogante sobre los plazos
La posible incorporación de socios estadounidenses tras la presentación formal de DEME ha generado consultas técnicas sobre el funcionamiento de la licitación. Los pliegos establecen que la composición del consorcio debe definirse en la primera etapa, mientras que la estructura financiera puede ajustarse después. Fuentes del sector indican que, una vez adjudicada la concesión, existe margen para incorporar nuevos inversores, lo que explicaría las negociaciones en curso.
DEME ha comunicado formalmente tanto a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación como a la embajada de Estados Unidos en Argentina su intención de sumar capital norteamericano y las dificultades administrativas para formalizarlo en la etapa inicial. El esquema en análisis también contempla la posible llegada de fondos de infraestructura internacionales y organismos multilaterales de crédito.
