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Se calienta la negociación por la Ley ómnibus: qué hay detrás de la presión de Caputo y la demora de la sesión

Las negociaciones por la Ley ómnibus entre el Gobierno y la oposición dialoguista no paran. El acuerdo para firmar el dictamen favorable al proyecto quedó agarrado con alfileres porque varios artículos no tienen consenso y la posibilidad de que sean rechazados en la sesión fue lo que llevó al ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, a presionar y entrar en un cruce peligroso con los diputados más dispuestos a votar la iniciativa del presidente Javier Milei.

En la Cámara de Diputados todo es incertidumbre. El acuerdo entre La Libertad Avanza, el PRO, parte de la UCR y otra parte de Hacemos Coalición Federal permitió que el oficialismo tuviera el dictamen de mayoría en el plenario de comisiones con 55 firmas, pero 34 de ellas fueron en disidencia, señal clara de que el destino del proyecto todavía no está definido.

En ese contexto, los bloques le pidieron al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que abandonara la intención de convocar a la sesión para esta semana y apuntara a la próxima, para ordenar el debate y buscar consenso sobre artículos referidos a temas como las retenciones y la movilidad jubilatoria porque si se votara hoy como están redactados, quedarían afuera de la Ley ómnibus.

«Lo más probable es que la sesión sea el martes«, confirmaron a iProfesional fuentes del oficialismo con despacho en el Congreso. El problema es que todo esto va en contra de los planes que tenían en mente Milei y Caputo, quienes empezaron a perder la paciencia con la negociación y los cambios que sigue pidiendo la oposición dialoguista.

Según supo iProfesional de fuentes del oficialismo, Milei seguía obsesionado con forzar a los diputados a sesionar el fin de semana, algo que finalmente no ocurrirá. Por su parte, Caputo ve el riesgo de que algunas de las herramientas con las que pensaba sostener su plan de ajuste fiscal podrían quedar en el camino tras el debate parlamentario. El combo calentó el clima de la negociación.

Qué hay detrás de la presión de Caputo por la Ley ómnibus

«Toto sabe que le llega una ley semivacía, sin retenciones y cosas que le daban guita», señaló a iProfesional un operador del Congreso que sigue minuto a minuto las frenéticas gestiones para que la Ley ómnibus avance lo mejor posible.

Caputo presiona a los diputados a través de los gobernadores para que no le rechacen ningún artículo de la Ley ómnibus

De esta manera se explican hoy en la Cámara de Diputados la sorpresiva aparición de Caputo en la red social X (ex Twitter) un día después de la tortuosa firma del dictamen, para advertir que está repasando con su equipo «todas las partidas provinciales que se recortarán inmediatamente si alguno de los artículos económicos es rechazado».

La presión apunta directamente a los gobernadores que influyen en los diputados de la oposición dialoguista y obedece a las dudas que efectivamente existen en torno a la aprobación de la suba de las retenciones a las exportaciones y los cambios en la fórmula de movilidad jubilatoria, dos temas que figuran en el proyecto y que hacen a la recaudación con la que Caputo quiere acompañar el recorte de gastos para reducir el déficit.

Si bien el ministro aclaró que «no es una amenaza» sino la confirmación de que el Gobierno buscará cumplir con «el mandato» que le dieron los argentinos, los diputados que hoy juegan de aliados y también los gobernadores no lo entendieron así y salieron le salieron al cruce por la misma red social.

Miguel Pichetto, presidente de Hacemos Coalición Federal, le respondió que «no tuvo la valentía» de ir al Congreso a defender el proyecto y que «tiene que dejar de apretar a los gobernadores y tratar de buscar acuerdos». Sus dichos fueron leídos como una respuesta fuerte en Diputados porque saben que los votos que pueda acercar ese bloque, aún estando dividido internamente, son más que necesarios para el Gobierno.

Por qué las advertencias de Caputo ponen en riesgo el objetivo de Milei

En ese contexto, lo que terminó de caldear el clima fue que Caputo le respondió a Pichetto. «Si algo me sobra es valentía», retrucó, al tiempo que sacó a relucir la chapa de ministro de una economía severamente dañada, explicó que no fue al Congreso porque estaba negociando con el FMI y ratificó que si no se aprueba la ley el Gobierno va a «cumplir igualmente con la meta fiscal, lo que implicará que las provincias contarán con menos recursos».

El cruce llevó que se metiera la UCR, otro bloque con divisiones internas pero así y todo clave para el oficialismo. Primero respondió Lisandro Nieri, quien con tono componedor le pidió a Caputo que revise los «beneficios sectoriales» que se llevan «4 puntos» del PBI, algo que ya había sido pedido por los dialoguistas al Gobierno como alternativa a la suba de retenciones.

El bloque que comanda Pichetto es clave para la aprobación del proyecto y sigue negociando para lograr más cambios 

Pero luego intercedió Rodrigo de Loredo, jefe del bloque, quien le recordó a Caputo que el radicalismo le permitió al Gobierno contar con «un dictamen de comisión en tiempo récord» y, tras aclararle que «las herramientas para que lleve adelante su gestión las va a tener», apuntó: «Si su advertencia es para que ajustemos a los jubilados o aumentemos las retenciones, sepa que no va a suceder. Eso no va a ser ley».

Caputo entró así en un cruce que no deja de ser peligroso para el objetivo de Milei de aprobar su ley de reformas. Y es que al oficialismo no le sobran votos para pasar el proyecto por Diputados y hoy ni siquiera tiene los suficientes para mantener así como están escritos la suba de retenciones y el cambio en la movilidad jubilatoria, como le advirtió De Loredo.

Con ese panorama, lo que menos le conviene al Gobierno es entrar un cruce con los diputados que, además, son los que más se mueven para que el proyecto se apruebe, aunque sea con cambios, porque incluso así lidian por estos días con discusiones dentro de sus propios bloques. Es precisamente el caso de Pichetto y de De Loredo, que enfrentan el riesgo de una ruptura por la votación del proyecto.

Cómo sigue la negociación entre Gobierno y oposición en un clima cada vez más tenso

Esa es la lectura que hacen hoy en el Congreso, donde hasta el bloque del PRO, el más cercano al Gobierno de Milei y el que presenta menos objeciones a la Ley ómnibus, rechaza el capítulo de suba de retenciones y están dispuestos a votarlo en contra, según confirmó a iProfesional un miembro de esa bancada.

A pesar del cruce, la sangre no llegó al río y las conversaciones para arribar a un consenso más amplio continúan aunque el clima quedó caldeado. «Siguen negociando, pero el Gobierno ya sabe que si no ceden les votan en contra», indicaron a este medio en uno de los bloques de la oposición dialoguista.

Lo llamativo es que varios diputados le avisaron a los referentes de La Libertad Avanza conforme se acercaba el plenario de comisiones que había artículos y hasta capítulos enteros que enfrentaban el riesgo de sufrir más modificaciones en el recinto y hasta de ser rechazados, entre ellos el jefe del bloque del PRO, Cristian Ritondo.

Las críticas que persisten a la suba de retenciones y otros puntos del proyecto llevaron a que la sesión se postergue

Según contaron a iProfesional fuentes del espacio Ritondo «le avisó a (el presidente de la Cámara de Diputados, Martín) Menem que si dejaban los artículos más discutidos como estaban, en la sesión se van a volver locos cuando llegue la votación particular, porque le van a achurar el proyecto».

Para tratar de evitar eso, que es justamente lo que inquieta a Caputo, los bloques dialoguistas pidieron postergar la sesión y seguir negociando. Y es que si bien el dictamen ya está firmado, podrían acordarse nuevos cambios para llevar al recinto ordenadamente cuando llegue el momento de la votación artículo por artículo, la más compleja dada la extensión del proyecto.

Así, las negociaciones por la Ley ómnibus continúa y el final todavía está abierto y depende en buena medida de cómo manejen Javier Milei y Luis «Toto» los planteos de una oposición que acompaña al oficialismo pero lo supera en número y, en consecuencia, también presiona. 

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