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domingo, 21 julio, 2024
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El debate por la Ley ómnibus podría ser el más largo de la historia: cuánto demoraría?

En un hecho inédito en el Congreso, la ley de Bases y Principios para la Libertad de los Argentinos podría pasar a la historia no sólo por la magnitud de las reformas que propone, sino por la extensión del debate que, si se aprueba en los próximos días, la discusión se dará en una sesión que demandaría -según los pronósticos del propio oficialismo- entre 30 y 40 horas de extensión.

El proyecto establece 10 emergencias -en materia económica, financiera, fiscal, social, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética y sanitaria- con la consecuente delegación de facultades al Ejecutivo sobre esos temas por dos años -hasta el 31 de diciembre de 2025- pero con posibilidad de que el propio Ejecutivo las prorrogue, otros dos, hasta 2027. Es decir, durante todo el gobierno de Milei, cuestión que la oposición rechaza de plano.

El Gobierno espera un extenso debate por la Ley ómnibus

El oficialismo de la Cámara de Diputados prevé que por la magnitud de esas reformas -contempladas en el proyecto de más de 600 artículos- se trate de una sesión maratónica que demandará al menos dos días de debate.

Si bien el oficialismo no descarta que, por su extensión, la sesión pueda pasar a un cuarto intermedio a la medianoche y retomar al día siguiente a primera hora, en la oposición advierten que esa posibilidad podría hacer peligrar finalmente la sanción del proyecto porque no garantizaría el retorno al recinto de los diputados y se podría caer la sesión.

Pero si se extiende, más de 24 horas es imposible que los diputados permanezcan en el recinto sin descansar y hasta consideran que sería «inhumano» que los legisladores no se vayan al menos unas horas a descansar.

La intención del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, de sesionar este mismo sábado parece lejana a esta altura.

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.

Desde la oposición considerada más dialoguista -el PRO, Hacemos Coalición Federal y la UCR- sostienen que esa alternativa no es viable y que hay que seguir «puliendo» el dictamen para que llegue al recinto «lo más prolijo» posible.

Probablemente, la sesión finalmente se realice entre el martes 23 y el jueves 25, un día después del paro convocado por la CGT.

De todos modos, la extensión del debate dependerá también de los consensos que logre el oficialismo para aprobar en general el texto y si acepta algunas de las modificaciones impulsadas por la oposición al proyecto del Poder Ejecutivo.

Ley ómnibus: ¿qué exige la oposición?

El oficialismo deberá aceptar algunas de las «sugerencias» de la oposición para conseguir votos de esos bloques más propensos a acompañar en general el paquete de reformas.

Es que sin esos respaldos y con solo 37 diputados de LLA, no llega con sus propios legisladores ni al dictamen en el plenario de comisiones ni al recinto.

Por eso, este jueves hubo una especie de compás de espera y no se convocó a un plenario para avanzar en el dictamen -como pretendía el oficialismo- a la espera de lograr mayores consensos.

La aprobación de la Ley ómnibus

La aprobación de la Ley ómnibus dependerá de bloques como el que encabeza Pichetto, que conforma la oposición «dialoguista».

Entre los cambios que pide la oposición se encuentran las retenciones, la reforma previsional, las privatizaciones y la reforma electoral, así como acotar las facultades delegadas, para poder consensuar un dictamen de mayoría.

La ley de Divorcio y la despenalización del Aborto, entre las sesiones más largas

Apenas asumió Raúl Alfonsín, en una agitada sesión de más de quince horas, entre el 10 y 11 de febrero, la Cámara de Diputados dio media sanción al Proyecto de Reordenamiento Sindical enviado por el Poder Ejecutivo. El proyecto fue finalmente rechazado por el Senado, con el justicialismo en contra que dejó sin ese texto al gobierno radical.

El tratamiento de la ley de Divorcio demandó diez meses de debate en comisión. Diputados comenzó a debatirla en agosto de 1986 y la sanción definitiva del Senado ocurrió en junio de 1987. La sesión demandó casi 24 horas de debate.

Al igual que la ley de Divorcio, otra sesión extensa fue la legalización del aborto, que se debatió en una sesión de 23 horas, con el voto mayoritario de los legisladores del entonces Frente de Todos, aunque también se registraron votos positivos en la mayoría de los otros bloques, en una votación calificada como «transversal».

Otra sesión maratónica fue en 2008 cuando se debatió la resolución 125, con el «voto no positivo» de Julio Cobos, que desempató a favor de la postura que impulsaba el arco opositor junto a la recordada Mesa de Enlace, en contra de la medida ideada por el entonces ministro de Economía Martín Lousteau.

Entre las sesiones extensas, figura también el plenario realizado a fines de 2014, cuando se aprobó un paquete de leyes impulsadas por el entonces gobierno de Cristina Kirchner para reformar la ley de Abastecimiento y otorgar herramientas para la defensa del consumidor, sin el acompañamiento del arco opositor. Comenzó al mediodía del 17 de setiembre y terminó sancionándose al día siguiente pasadas las 13.

La sesión por la despenalización del aborto, una de las más extensas.

La sesión por la despenalización del aborto, una de las más extensas.

Si bien los debates de varias leyes de Presupuesto demandaron más de 24 horas, se estima que por el volumen de estas reformas contempladas en la ley ómnibus, esta discusión superará ampliamente a esos plenarios, en caso de que el oficialismo no llegue a acuerdos para acotar el debate en particular por capítulos.

¿Cuándo sesionó un sábado el Congreso?

El antecedente más reciente por el que el Congreso sesionó un sábado fue en setiembre de 2022 cuando, a instancias del Frente de Todos, se realizó una sesión especial para repudiar el intento de asesinato perpetrado contra la entonces vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

Pero, la idea de sesionar un sábado fue impulsada por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuando convocó a sesionar el sábado 27 de marzo de 2021 para aprobar un conjunto de leyes, entre las que se encontraba la modificación del impuesto a las ganancias para beneficiar a más de un millón de trabajadores.

Ya casi al fin de la pandemia, esa sesión se desarrolló en forma mixta, entre virtual y presencial, sistema establecido durante la extensa cuarentena por el coronavirus dispuesta por el gobierno de Alberto Fernández.

Más atrás en el tiempo, en julio de 2001, en el gobierno de Ferrnando De la Rúa, se aprobó en la madrugada del sábado 21 de julio el proyecto que dispuso el recorte del 13 por ciento a jubilados y empleados públicos, en una extensa sesión que había empezado el viernes a la tarde.

Pero, quizá la sesión más memorable convocada un fin de semana fue el sábado 22 de diciembre de 2001, tras la caída de De la Rúa.

Tras la caída de De la Rúa, el Congreso sesionó un sabado para aceptar su renuncia

Tras la caída de De la Rúa, el Congreso sesionó un sabado para aceptar su renuncia.

Ese sábado, la Asamblea Legislativa de ambas cámaras del Congreso, aceptó la renuncia del presidente radical eligió como presidente provisional a Ramón Puerta y, tras arduas negociaciones, finalmente el domingo 23 de diciembre de 2001, se aprobó la resolución que consagraba a Adolfo Rodríguez Saá, como presidente.

Inmediatamente, el exgobernador de San Luis, juró y asumió el 24 de diciembre, cuando anunció el default ante la Asamblea Legislativa. Su discurso fue celebrado por la mayoría de los representantes del arco político.

«Vamos a tomar el toro por las astas. Anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa (y esos fondos) serán utilizados para los planes de creación de fuentes de trabajo y progreso social», sentenció Rodríguez Saá ante la Asamblea Legislativa.

Sin apoyo de los gobernadores, el puntano se quedó sin poder para llevar adelante su gestión. Rodríguez Saá renunció el 30 de diciembre de 2001. El 1° de enero de 2002, la Asamblea Legislativa eligió presidente a Eduardo Duhalde, quien seis días más tarde decretó el fin de la convertibilidad y avanzó con una de las mayores devaluaciones de la historia.

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