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jueves, 25 julio, 2024
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La pareja argentina que rozó el abandono y a los dos días festejó en el Rally Dakar

El Rally Dakar ofrece múltiples historias de superación, porque cada etapa es un desafío. Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini resultaron protagonistas de la carrera más exigente y riesgosa del deporte motor: escribieron un cuento que combinó la fortaleza y el amor. De una jornada áspera, donde la posibilidad de abandonar por la rotura del diferencial puso en jaque la continuidad de la aventura, a una victoria significativa por el valor emotivo. Un premio a la constancia que se recordará toda la vida: la medalla que recibieron en el podio, en el vivac de Hail, tras desandar 639 kilómetros, es la primera para un participante argentino en la categoría Challenger.

“Veníamos complicados, porque si no nos enredábamos con los camiones se nos rompía una goma… Siempre que acelerábamos nos pasaba algo. Hoy metimos una buena etapa, con muy buen ritmo, y al fin pudimos hacer la carrera que vinimos a buscar”, comentó con una amplia sonrisa Cavigliasso, que ya conoce el sabor del éxito porque en 2019, en Perú, se consagró ganador del Dakar en cuatriciclos. Aquella coronación también quedará en la memoria de los fanáticos: en la premiación le propuso casamiento a Pertegarini, que lo acompaña desde la época en que corría en motocross y a la que conoce desde la escuela primaria en General Cabrera, en Córdoba.

De 2018 a 2021, Nicolás Cavigliasso participó del Rally Dakar en quads, consagrándose ganador en 2019, en PerúFrédéric Le Floc’h / DPPI

No era una acompañante turística Valentina, que oficiaba de asistente: cuando Nicolás descansaba, ella le pintaba la hoja de ruta para que él tuviera unos minutos extras para reponer fuerzas. En 2023 se estrenó como navegante y ahora disfruta de la victoria parcial, tras aquella jornada crítica y desoladora. “Dos días atrás nos preguntaban cómo estábamos y era todo negro… Ahora volvimos a estar contentos, tras ganar la etapa. Largar quintos nos sirvió para saber para qué estábamos y con la pista más sana se notó que podíamos acelerar: tenemos el ritmo y podemos estar adelante”, relató Pertegarini a los medios argentinos en Arabia Saudita.

La llegada al campamento y el recibimiento del equipo

La travesía expone la diversidad de emociones que pueden abrazar a los participantes. El sábado, única jornada de descanso en dos semanas, Walter –padre de Cavigliasso– asó para el equipo carne australiana que compró en un supermercado en Riad. Al día siguiente, la rotura del diferencial provocó momentos de zozobra: la pareja esperó el auxilio, reparó y arribó al campamento a medianoche.

“Nos pusimos en la cabeza que queríamos terminar y no abandonar. Que íbamos a salir como sea: cuando a las 21.30 llegamos al refuelling lo único que pedíamos era que no nos cierren la puerta, porque queríamos seguir. Fueron 180 kilómetros de noche, pero nos mantuvimos sin sumar otra penalización, no tuvimos que reengancharnos y seguimos peleando. Se nos dio la primera victoria en una etapa del mundial: nos queríamos llevar esa medallita a casa y en un rato la vamos a tener”, apuntó Pertegarini, acerca de ese premio que tiene un valor emocional y aumenta la confianza, más allá del noveno puesto en el clasificador general, a 7h07m07s del líder y compañeros en el Taurus Factory Team, los estadounidenses Mitchell Guthrie y Kellon Wallch.

Nicolás Cavigliasso exhibe el Touareg que lo premia como ganador en quadas en 2019; en el podio en Lima le propuso casamiento a ValentinaGentileza Claudia Rizzo

Cavigliasso siempre estuvo emparentado con el deporte motor y el Dakar lo descubrió con rapidez entre los mejores: en su estreno, en 2018, ganó tres etapas y resultó el mejor rookie. Al año siguiente se coronó –venció en nueve parciales– y en 2021, en su última participación en quads, abandonó. El debut en la categoría Challenger, el año pasado, nada tuvo de auspicioso: un problema eléctrico hizo replantear el objetivo. Llegar fue la meta y la pareja cumplió.

Valentina se adaptó a las motos y los cuatriciclos, porque su gusto se volcaba al fútbol y el hockey. Los 14 años a la par de Nicolás la convencieron de abrazar la nueva pasión. Siempre juntos, porque no solo compiten. La actividad fuera de las pistas y la aventura los descubre asociados: trabajan en el campo, son productores y exportadores de maní. También suman una cabaña para mejorar la genética de animales. La nueva experiencia los volvió a poner a prueba, y salir airosos tuvo su premio.

LA NACION

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