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domingo, 21 julio, 2024
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Un vegano pagó $35 mil por una cabra para evitar que se la comieran y encabezó una campaña que se volvió viral

En San Juan, Eduardo se topó con una publicación en Facebook y decidió adoptar al animal. Ahora debe recaudar otra suma importante de dinero para adquirir entre cuatro y cinco fardos de alfalfa por mes.

Mauricio Luna

Eduardo Grazo tiene 34 años y vive en la ciudad de San juan (Foto: TN).

Eduardo Grazo tiene 34 años y vive en la ciudad de San juan (Foto: TN).

En las calles de la ciudad de San Juan, donde la rutina a veces eclipsa lo que sucede alrededor, Eduardo Grazo caminaba desatento, casi sin rumbo, a la espera de una siesta que reconfortara su día.

Cuando llegó a su casa, realizó una última pasada por sus redes sociales, detectando una singular publicación que permanecía desde hacía 18 horas en Facebook, en donde una persona puso en venta a su cabra: “Entré a ver los comentarios, vi que varias personas habían consultado por ella. El dueño les contestaba el precio. No tenía mucha más información así que dije ‘te voy a comprar yo, tengo que salvarte’”, dijo Eduardo a TN.

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El hombre de 34 años, vegano y voluntario de la Fundación Patitas Sin Hogar (la cual se dedica a rescatar perros y gatos de la calle), decidió expandir su amor hacia un animal de granja casi por casualidad.

Sin un lugar adecuado para llevarla, se embarcó en una misión para conseguir no solo el dinero necesario para la compra sino también un espacio seguro. Compartió la situación en grupos de vegetarianos y veganos, y recibió el apoyo financiero necesario.

Eduardo adoptó la cabra a través de Facebook (Foto: TN).

Eduardo adoptó la cabra a través de Facebook (Foto: TN).

“Como no conseguía un sitio, publiqué también en la cuenta de Instagram de la fundación: un par de personas me ofrecieron de manera transitoria el fondo de sus casas, pero me daba cosa molestar, incomodar, porque no es lo mismo que te manden por unos días de tránsito un perro que una cabra”, indicó Eduardo.

Fue allí cuando surgió la posibilidad de que la cabra quede en una granja, al cuidado de un veterinario, quien le respondió que no tenía problemas en recibirla, pero que él debía hacerse cargo de la alimentación.

La cabra va a vivir en una granja de un veterinario amigo (Foto: TN).

La cabra va a vivir en una granja de un veterinario amigo (Foto: TN).

Eduardo, antes docente de primaria y secundaria y ahora dedicado a la gastronomía vegana, aceptó la propuesta. A los $20.000 que abonó -con la ayuda de muchos aportantes- para evitar que otra persona comprara la cabra para comérsela, debe recaudar otra suma importante de dinero para adquirir entre cuatro y cinco fardos de alfalfa por mes.

“Me pareció lógico y una situación favorable para todos”, explicó que, sin dudar, aceptó la responsabilidad. La compra se realizó mediante transferencia virtual para evitar riesgos y así, el sábado temprano, Eduardo fue a buscar a la cabra. “El traslado me costó $12.000 más y gasté otros $26.000 en la comida para dos meses”, indicó.

Eduardo le compró fardos de alfalfa para dos meses a la cabra (Foto: TN).

Eduardo le compró fardos de alfalfa para dos meses a la cabra (Foto: TN).

Eduardo decidió llamar Eloisa a la cabra, en homenaje a su abuela materna que falleció en 2022: “Ella siempre fue un ejemplo de superación, de lucha y de solidaridad, al igual que mi mamá”.

“Eloisa vivirá toda su vida en la Granja Tierras Blancas. Es una granja de recuperación, rehabilitación y cría de fauna silvestre, especies autóctonas y en vía de extinción. Está a cargo del veterinario Aldo ‘Pirata’ Olivares Rebledal”, agregó Eduardo.

Eduardo llamó a la cabra Eloisa, en homenaje a su abuela (Foto: TN).

Eduardo llamó a la cabra Eloisa, en homenaje a su abuela (Foto: TN).

“Por suerte salió todo bien para ella y me la vendieron a mí, porque ese fue otro tema: varias personas querían comprarla y yo le insistí mucho al vendedor para que me la vendiera a mí. Tuvimos esa suerte con la cabra”, sostuvo.

“Es el primer animal de granja que rescato. He rescatado innumerables perros y gatos, pero siempre tuve el deseo de salvar a un animal de granja”, completó Eduardo.

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