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miércoles, 24 julio, 2024
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Milei, irreductible con el DNU, va por más reformas libertarias

Mañana es Navidad. La fecha coincide, o más bien es viceversa, con los primeros quince días de Javier Milei como Presidente de la Nación. Es poco. Parece mucho. La dinámica de la gestión se aceleró.

El Jefe de Estado ni siquiera se mudó aun a la Residencia Presidencial Olivos (RPO), pero ya provocó una alteración total en el clima político, económico y social debido a algunas de las primeras medidas que tomó el Gobierno, al anuncio de otras que implementará y, sobre todo, al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) número 70/2023, titulado “Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina”, con el que intenta instaurar una monumental reforma del Estado, basada en la desregulación económica y en la derogación o modificación de alrededor de trescientas leyes.

Milei es un líder con características desconocidas para un país en crisis. Pero sus viejos, y nuevos rivales, empiezan a conocer su método de conducción. Es producto de rasgos personales propios, pero también de una táctica y estrategia de comunicación.

Varios de los dirigentes que están hoy envueltos en una confrontación con el Presidente coinciden en resaltar que deberán prestarle más atención a lo que dice en público y en privado, porque lo cumple.

Milei reunió esta semana a los 24 gobernadores de las provincias y les confió que “voy a tener que tomar medidas extremas, con las que no estoy de acuerdo. Ustedes necesitan más plata, tendrán que ajustarse, pero aacepto pagar el costo político de volver a instaurar el impuesto a las Ganancias aunque yo haya votado a favor para eliminarlo. Lo que no voy a hacer es coparticipar con ustedes el impuesto al cheque. El viernes voy a convocar a extraordinarias y ahí verán cuáles son las leyes que voy a proponer”.

Fue sincero y al mismo tiempo esquivó con diplomacia a cada uno de sus interlocutores que le preguntaron por lo que se creía sería un “mega ley” que incluiría profundas modificaciones al Estado. “Nos escuchó a todos, pero supo no dar detalles de nada”, se asombraron ante este diario al menos cuatro de los mandatarios que se reunieron con Milei en la Casa Rosada.

No les dijo que utilizaría la herramienta del DNU para intentar concretar su sueño de forma estatal, cosa que hizo. Y tampoco detalló los alcances de de los proyectos de Ley que efectivamente anunció el viernes que enviaría al Congreso para tratar en sesiones extraordinarias.

Eso sí, pasaron los días y sí reveló que escalaría en la discusión pública para sostener sus ideas libertarias. “Les aviso que hay más”, provocó en una entrevista con Radio Rivadavia el día después de firmar el DNU 70/2023. Y lo hay. Clarín pudo confirmar, gracias a fuentes del oficialismo, que Milei será irreductible en la defensa de ese decreto, a lo que sumará más propuestas de “revoluciones libertarias” con los proyectos de Ley que mandará al Congreso, a mitad de semana, o antes.

Cuando se conozcan de modo oficial los detalles de esos planes legislativos, crecerá la tensión aun más con la oposición,los gremios de la CGT y otras centrales obreras, y hasta con sus aliados circunstanciales del PJ clásico o de los integrantes de lo que fue la coalición Juntos por el Cambio. También con sectores de la producción y la economía.

Milei le prometió a los gobernadores que sería él quien propondría la nueva modificación en el impuesto a las Ganancias, y así será. Esa nueva legislación intentará instaurar al menos una parte de la vieja legislación del impuesto a las ganancias, que tendrá resistencia en la sociedad con trabajo registrado.

Quien había dejado de pagar ese tributo, volverá a abonarlo, aunque por un lapso de tiempo determinado, si es que se vota lo que el Presidente propone. Las polémicas más profundas, sin embargo, están incluidas en, como mínimo, otros dos proyectos que el Ejecutivo enumeró solo con una línea a los legisladores. Uno de ellos fue bautizado como “Proyecto de Ley de Reforma de las Funciones del Estado”.

De acuerdo a las fuentes del oficialismo consultadas por Clarín, esa legislación podría ser considerada una “Ley Omnibus”, debido a que tendría características similares a las del DNU que generó la alteración de lo que Milei identifica como “la casta política”.En ese proyecto, se incluyen modificaciones e impuestos que ya existen pero que se intentarán subir, como los porcentajes en alza que se impondrían a las retenciones de diferentes productos agropecuarios.

Aunque trascendieron porcentajes de alza de los derechos a exportación a, por ejemplo, aceites derivados de la soja o la cebada, el nuevo proyecto podría incluir sorpresas en ese sentido, o nuevos tributos que podrían suplantar a lo que se informó que pasaría y no pasará. El secreto del éxito es el secreto, podría ser uno de los lemas de la comunicación de este Gobierno.

Se modificarán subsidios en diferentes rubros. El ideólogo de las reformas, Federico Sturzenegger, lo adelantó en una entrevista en Radio Mitre, especificando que habrá nuevos mecanismos para financiar la cultura, por ejemplo. Habría que prestarle atención a otras de las declaraciones que hizo Milei a Radio Rivadavia: “Hemos detectado, entre leyes y regulaciones y demás normativas que dificultan el funcionamiento de la economía, cerca de 380 mil regulaciones. Queremos desmontar esa máquina de impedir”.

Las nuevas “desregulaciones” de las “funciones del Estado”, esta vez bajo discusión parlamentaria, se extenderán aun más a partir de las ya conocidas modificaciones que están incluidas en el DNU 70/2023. Más impuestos, menos subsidios, organismos que cambiarán por completo o se buscará hacer desaparecer. Milei irreductible, escalará contra “la casta”, como ya se dijo.

Se venderán inmuebles del Estado, se enumerarán más recortes de gastos, y se propondrán nuevos métodos para recaudar más. Entre ellos, se incluiría en estas nuevas probables leyes un blanqueo de capitales para aquellos contribuyentes que poseen dólares no declarados al fisco. El alcance de la medida es otro “secreto” de la Casa Rosada, aunque no del todo confidencial.

El “nuevo” Estado que propone Milei es realmente “nuevo”. El Presidente, además, planea proponer modificar, incluso, la composición del propio Congreso de la Nación. Ocurre que entre los detalles de las nuevas legislaciones está incluido, al menos por ahora, que se computen nuevos porcentajes de la población que habita la Argentina tomando en cuenta al último censo, para poder renovar la cantidad de diputados que deben ser electos por cada provincia. Al día de hoy, la Cámara baja está integrada por 257 legisladores. Es el número que corresponde al cálculo por habitante de cada uno de los distritos y la Ciudad de Buenos Aires, pero basado en la población argentina de 1980.

El proyecto de Milei es actualizar esos números, algo que dictan las normas pero nunca se cumplió. Si eso llegara a ocurrir, habría provincias que podrían perder legisladores, y otras que podrían sumar más a los que ya obtiene mediante el voto popular. Polémica asegurada.

También pasará lo mismo si es que, como afirman las fuentes, en la Ley Omnibus se incluirá la propuesta para derogar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), lo que supondrá un cambio en el sistema electoral, no solo porque se volvería al viejo sistema sin la obligación de sufragar en las internas de cada partido, si no que también se cambiarían otros puntos incluidos en esa legislación relativos al modo de financiamiento de los partidos políticos, cómo se reparten y se paga la publicidad de sus candidatos y plataformas.

También, ya es de público conocimiento, Milei propondrá el fin del viejo sistema de las boletas de papel con el que se eligen autoridades a nivel nacional. Intentará que el Senado le de la media sanción que falta en esa Cámara para transformar en Ley al uso de la boleta única. De eso se trata otro de los ítems que se informó que iría a extraordinarias, titulado de modo más explícito: “Proyecto de Ley modificatorio de su similar N 19.945 respecto de establecer la Boleta Única de Papel”.

El Presidente insistirá con un discurso que irrita a aliados legislativos y a más aun a opositores: “Vamos a ver quién levanta la mano a favor de los privilegios de la casta política, o quienes votan para favorecer a la gente”. Esos modos de expresarse fastidian a quienes le expresaron al ministro del Interior, Guillermo Francos, que están a favor de apoyar el tratamiento de de aprobación de parte del DNU 70/2023, pero exigiéndole a la Casa Rosada que dialogue de modo menos virulento con sectores políticos afines pero que no abandonarán su pensamiento crítico.

Francos escuchó quejas de ese estilo en una reunión que mantuvo con parlamentarios de larga experiencia, como Miguel Ángel Pichetto, o Margarita Stolbizer, entre otros, con los que se reunió esta semana. Francos transmitirá el mensaje. Pero Milei es Milei. Lo saben, entre otros, el sindicalista con el que el Presidente logró mayor afinidad, el secretario General de la UOCRA, Gerardo Martínez .El gremialista fue el nexo entre el Presidente y parte de la CGT más dialoguista durante la campaña electoral, y una vez llegado a la Presidencia, también. LA CGT evitará convocar ahora a una huelga para protestar por la modificación de la legislación laboral que se instalaría si queda vigente el DNU 70/2023. Los gremios no K convocaron a una movilización a los tribunales, sin cortes de calle, con un acto frente al Palacio en el trabaja la Corte Suprema, en el que se leerá un breve comunicado sentando la posición de la central obrera peronista frente a esta conflicto no esperado con el Gobierno libertario.

Ocurre que el Jefe de Estado le habría prometido al sindicalismo que hoy lo enfrenta, que en el DNU 70/2023 no se incluirían los puntos de reforma que afectarían al financiamiento de los gremios, y las regulaciones que son validadas, según dirigentes de esa central obrera, por la OIT. Pero se incluyeron.

El paro será una medida extrema que se logró contener a pesar de la insistencia que se hizo desde sindicatos como el de Camioneros, de los Moyano, o La Fraternidad, de Omar Maturano. El gremialista K, Mario Manrique, es otro que no buscará negociar nada con el Gobierno. Milei es Milei. Y empezó así sus primeras dos semanas como Presidente. Era una incógnita en muchos aspectos. Ya no tanto. Algunos le prestarán más atención a lo que dice.

El gremialista Gerardo Martínez había contado en reuniones de la CGT que el día que conoció a Milei, enseguida empatizó con él, que le dijo que “admiraba a Menem”. “¿Vos querés ser el nuevo Menem?”, preguntó sorprendido Martínez. “Sin dudas”, respondió Milei. Tal como lo recordó Ezequiel Burgo en Clarín, Carlos Menem firmó un DNU el 1 de noviembre de 1991 en el que propuso una desregulación total de la Economía. Eso también generó cambios en el régimen de obras sociales sindicales. “El Estado controla las obras sociales”, tituló Clarín en su tapa aquel día, informando sobre un cambio en el modo y el dinero que aportaba cada trabajador a su sindicato. La frase, por vieja y repetida, no deja de ser cierta: “No hay nada nuevo bajo el sol”.

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