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Max Verstappen llenó sus manos de victorias en la Fórmula 1: pudo con las Ferrari en Monza y batió otro récord

«Verstapp-ten». Así rebautizó la Fórmula 1 a Max Verstappen tras su festejo en el Gran Premio de Italia, 14ª fecha del campeonato 2023. Es que la estrella de Red Bull celebró en Monza su décima victoria consecutiva -de ahí el juego de palabras con «ten» (diez en inglés)- e hizo historia en la categoría reina.

El neerlandés, que sigue intratable en esta temporada, rompió el récord de triunfos al hilo que había establecido Sebastian Vettel en 2013, año en el que, también con un coche de la escudería austríaca, el alemán ganó nueve carreras seguidas entre la 11ª fecha, en Bélgica, y la última, en Brasil.

Mad Max había igualado esa marca hace una semana, con el festejo en Zandvoort ante su público; y la mejoró este domingo, con otro triunfo inobjetable en el mítico trazado italiano, que le permitió además afianzarse como líder del campeonato y ampliar la ventaja sobre su compañero Sergio Pérez, que cruzó la meta en segundo lugar, para un nuevo 1-2 de Red Bull, y sigue escoltándolo en la tabla del mundial de pilotos.

«Max, lo hiciste. Y de paso, un poco de historia», lo felicitó su equipo por radio, cuando el neerlandés cruzó la meta. «Nada mal, nada mal», respondió Verstappen, feliz, pero sin perder la cabeza. «Bien hecho. Otra victoria. Increíble. Un lindo 1-2 también. Y diez al hilo, es una linda estadística».

«Nunca pensé que podía ser posible ganar diez carreras consecutivas, pero tuvimos que trabajar hoy para conseguirlo y eso lo hizo más divertido», agregó tras bajarse del auto. «Lo único que intenté fue mantener la paciencia. Fue una carrera muy larga, solo tuve que elegir mi momento».

«El momento» llegó para Verstappen en la 15ª vuelta. Largó segundo detrás de Carlos Sainz, que defendió bien el liderazgo en la largada y aguantó hasta donde pudo. Pero el español empezó a sufrir cada vez más con el desgaste de los neumáticos, y en esa vuelta 15, el neerlandés aprovechó el gran ritmo de su RB19 y se apoderó del primer lugar.

Y, como parece ya una costumbre en este 2023, cuando el de Red Bull se pone adelante, la carrera se puede dar por terminada.

Al menos, la carrera por el primer lugar del podio. Porque mientras Verstappen se acomodaba en la punta (que cedió solo momentáneamente al hacer una parada en boxes) e iba agrandando la distancia con sus rivales, detrás Pérez, Sainz y Charles Leclerc le ponían emoción a la tarde en Monza.

El mexicano fue a la caza del segundo lugar de Sainz, con Leclerc muy cerca en el cuarto puesto, pero tuvo que trabajar mucho para superar al español, que venía con un rendimiento excelente en su Ferrari desde el viernes. Lo consiguió recién a cinco vueltas del final, para cerrar otro domingo ideal de Red Bull.

Y con los dos RB19 a la cabeza, los giros finales fueron una batalla sin tregua entre los Ferrari por el tercer lugar. Sin órdenes de la Scuderia, Leclerc atacó a Sainz y metió tanta presión que los SF23 del monegasco y el español llegaron a tocarse y fueron rueda a rueda hasta la bandera a cuadros.

«La batalla con Charles fue durísima también. Es un gran piloto, al igual que Max y que Checo. Hoy nos hemos divertido mucho todos, en pista», comentó el español, que se llevó el mano a mano con su compañero y subió al podio.

«La carrera fue muy dura, sobre todo en las últimas vueltas, cuando con Carlos y Sergio apretamos al máximo. Para mí, la Fórmula 1 tiene que ser esto, con duelos duros», analizó Leclerc, último piloto de Ferrari que ganó en Monza, en 2019.

«Con Carlos tuvimos un duelo al límite. Me divertí mucho y lo felicito por el podio, porque sin duda será una gran satisfacción para su carrera. Al final, tercero y cuarto es el mejor resultado que podíamos conseguir hoy, porque no podíamos seguir el ritmo de los Red Bull», agregó el monegasco.

Lo dijo Leclerc: los Red Bull están en otro nivel. Por eso la escudería austríaca lleva ganadas todas las carreras de la temporada -Verstappen se llevó doce y Pérez, las otras dos, en las que su compañero fue segundo- y manda con comodidad en el mundial de constructores con 583 puntos, delante de Mercedes (273) y Ferrari (228). Así, salvo una catástrofe, terminará llevándose el título por segunda temporada consecutiva.

Una catástrofe parece ser también lo único que podría evitar que Verstappen grite campeón por tercera vez. Es más, con el dominio que viene mostrando en neerlandés cada fin de semana, la incógnita no es si ganara o no el campeonato, si no con cuántas fechas de anticipación lo hará. Tras imponerse en la cita italiana, lidera con 364 unidades, seguido por Pérez (219) y Fernando Alonso (170).

Verstappen y Pérez celebraron un nuevo 1-2 de Red Bull. Foto EFE/EPA/Daniel Dal ZennaroVerstappen y Pérez celebraron un nuevo 1-2 de Red Bull. Foto EFE/EPA/Daniel Dal ZennaroMientras, en el camino a su (inevitable) nueva consagración, el neerlandés tendrá más chances de hacer historia. Es que con su victoria de este domingo, la 47ª de su trayectoria en el Gran Circo, quedó apenas a cuatro de la cuarta mejor marca histórica, la del cuádruple campeón del mundo francés Alain Prost, que subió 51 veces en lo más alto de un podio en la categoría.

Teniendo en cuenta que aún quedan ocho pruebas para el cierre del Mundial, no sería una locura pensar que, además de superar al francés, el de Red Bull también igualará (o mejorará) el tercer registro de todos los tiempos, los 53 festejos de Vettel. Seguirá, igual, lejos del récord absoluto, los 103 de los que presume Lewis Hamilton, y la segunda marca, los 91 del otro séptuple campeón mundial, el alemán Michael Schumacher.

Verstappen por ahora no piensa en esas estadísticas. A pesar de su dominio aplastante, el neerlandés sigue enfocado en el presente. En ganar la siguiente carrera. En sumar un triunfo más en cada fecha del calendario y seguir acercándose a una nueva consagración. Pero, aunque no sea su objetivo, con el mejor auto de la parilla, una mentalidad extremadamente competitiva y un talento único al volante, el neerlandés está escribiendo las páginas de una nueva era de la Fórmula 1. Triunfo a triunfo y récord a récord, como hizo en Monza.

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