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Campilobacteriosis, estreñimiento, gases… ¿Cómo evitar los trastornos digestivos típicos del verano?

En verano son muchas personas las que cambian sus hábitos y eso provoca, casi irremediablemente, que alteren completamente las costumbres y normas relacionadas con la salud digestiva.

Las vacaciones, los viajes, las comidas fuera de casa, los picnics en la playa y, en general, muchos excesos que no se producen en otras épocas del año, pasan factura.

Además, en los meses de verano la temperatura y la humedad aumentan, lo que motiva que crezcan gérmenes y toxinas en los alimentos.

Por eso, hay que extremar las precauciones a la hora de cocinar y conservar la comida si queremos evitar sufrir el ataque de cualquiera de estas bacterias indeseadas.

Un riesgo más numeroso que las intoxicaciones alimentarias

Las intoxicaciones alimentarias provocadas por patógenos (bacterias, virus…) son los problemas intestinales más comunes en estas fechas, pero no son los únicos.

El estreñimiento Los empachos por comidas excesivas Los gases La acidez de estómago también pueden afectar a la salud digestiva.

Las toxiinfecciones alimentarias

Son dolencias que se producen por ingerir un alimento contaminado, y la mayoría son enfermedades leves que se curan a los pocos días, con reposo y tomando muchos líquidos.

Hay muchos gérmenes que las causan, principalmente bacterias. Estas son las que más suelen contaminar la comida durante el verano.

Los huevos necesitan que extrememos la precaución en verano por la salmonelosis Imagen de 1195798 en Pixabay

Salmonela es la más común

Entre estos patógenos que pueden contaminar alimentos de origen animal destaca la salmonella, que afecta sobre todo a productos como:

Los huevos La mayonesa La carne de ave La leche. La salmonelosis produce fiebre repentina, náuseas, dolor abdominal, diarrea y, a veces, vómitos.

La enfermedad dura de 2 a 7 días.

Campilobacteriosis, otro riesgo frecuente aunque menos conocido

También en verano se manifiesta la campilobacteriosis, que contamina la carne del animal mientras aún está vivo. Los alimentos en los que crece son:

Pollo Ternera Cerdo. Sus síntomas más frecuentes son diarrea, dolor abdominal, fiebre, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.

Aparecen entre 1 y 10 días después de ingerir la bacteria y duran de 3 a 6 días.

El anisakis es otro de los peligros que ebemos evitar este verano MAREK SLUSARCZYK

El anisakis es un fijo, sobre todo en verano

No puede faltar en esta lista el temido anisakis, un parásito que se encuentra en pescados y cefalópodos (calamares, pulpos o sepias, por ejemplo).

En verano, los destinos de playa son los más populares y se incrementa el consumo de estos alimentos, por lo que hay que extremar las precauciones.

Este parásito puede producir anisakiasis, que afecta al aparato digestivo y causa náuseas, vómitos y dolor abdominal unas horas después de comer.

¿Los gases y la acidez son más frecuentes en verano?

La realidad de estos días felices es que no solo estas bacterias atacan la salud digestiva.

Las grandes comilonas, por ejemplo, son un cóctel perfecto para los gases.

Un aumento del gas en el estómago suele deberse a tragar una gran cantidad de aire. Eso puede ocurrir, sobre todo:

Si comemos muy deprisa Si no masticamos bien Si hablamos mientras comemos. Y son estas las mismas causas que con mucha frecuencia pueden ocasionar acidez de estómago, una sensación de ardor que aparece en el pecho o la garganta.

dolor estomago

Consejos para combatir estos problemas digestivos

En los meses de calor, mantener una buena salud digestiva depende en gran medida de la prevención. Este es el consejo que lanzan los expertos farmacéuticos de DosFarma.

1 – Aunque todos lo sepamos, cabe recordar que hay que lavarse bien las manos después de ir al baño, sonarse la nariz, sacar la basura, tocar a un animal o cambiar pañales.

Las intoxicaciones se producen cuando los microorganismos llegan a la comida, muchas veces desde las heces.

Si vamos al baño y no nos lavamos bien las manos, podemos pasar esos microorganismos a otra persona al tocarla o dejarlos en la comida que estemos cocinando.

2 – Si, por otra parte, se van a consumir alimentos en crudo (por ejemplo, una fruta) es muy importante lavarlos bien antes.

3 – Igualmente, es necesario limpiar los utensilios de cocina que hayan entrado en contacto con la comida cruda.

4 – Lo mejor para eliminar completamente los patógenos, es cocinar correctamente los alimentos.

Hay que asegurarse de que la carne y el pescado queden bien hechos y los huevos tengan la yema totalmente cuajada.

Para evitar el anisakis, en concreto, hay que cocinar adecuadamente el pescado durante al menos 2 minutos a más de 60ºC.

Hacer la comida sana requiere algunas precauciones

5 – Además de esto, es necesario conservar los alimentos en buenas condiciones, muchos de ellos requieren estar refrigerados o congelados.

En verano, es muy importante revisar la temperatura de la nevera y mantenerla por debajo de los 4,4 grados.

El congelador, para conservar la mayoría de los alimentos, mejor por debajo de los -18 grados.

Si la cadena de frío se rompe (si un producto refrigerado se ha dejado fuera de la nevera), corremos el riesgo de sufrir una intoxicación. En este caso, es mejor descartarlo directamente.

6 – Las intoxicaciones también pueden deberse a la contaminación del agua. Lo más recomendable es beber siempre agua embotellada y evitar cualquier fuente natural si no estamos seguros de que sea potable.

7 – Otro líquido que puede jugar malas pasadas es la leche. Si no tenemos la certeza de que un lácteo está pasteurizado, es mejor no consumirlo.

8 – Además de recordar que debemos seguir comiendo sano en vacaciones, hay que mantener unos buenos niveles de hidratación y beber agua sin esperar a tener sed.

9 – Además, merece una mención aparte el alcohol. Este líquido incrementa la deshidratación, un factor que motiva el estreñimiento

10 – Por último, para evitar la aerofagia (tragar demasiado aire), no hay que hablar rápido ni gritar durante la comida.

Después de una comida copiosa o de ingerir algún alimento que nos haga generar gases, ayuda tomar infusiones de hinojo, manzanilla o menta.

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