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Jugar por encima de competir

Añora es un pueblo tranquilo, pero cuando llegan sus Olimpiadas Rurales de Los Pedroches se transforma, recibiendo a miles de personas, adornando balcones y ventanas con las banderas olímpicas, llenando sus calles y plazas y convirtiendo diferentes espacios en lugares donde jugar a los juegos de siempre. 

Esos que practicaban en la calle «cuando se salía de casa y se echaban las tardes enteras con los amigos y vecinos pasándolo bien sin más medios que una comba, una bici o una tiraera», tal y como destaca Sabino Luna, técnico de deportes del Ayuntamiento de Añora, que explica que este evento, que alcanza en 2023 su décimo cuarta edición, es «un acontecimiento nacional y supone el fin de semana más especial del año para los mil participantes que llegan desde distintos rincones de España y que no cambian esto por nada».

En la multitudinaria noche del viernes, con el desfile de los 48 equipos participantes, ya se realizaron las pruebas del salto a piola, el garrote y la cucaña. Ayer sábado tocó estar a las nueve de la mañana para el desayuno del atleta.

A partir de ahí, la mañana fue intensa con los mizos, que son unos bolos con los que hay que derribar unos tacos de madera, el lanzamiento de las tiraeras, pasando después al Polígono El Canjilón para el lanzamiento de adoquín, dónde obtiene mayor puntuación el que lo lanza más lejos. Mientras, en la calle Pedroche terminó la sesión matinal con la carrera de sacos, sacos por cierto de Covap, uno de los patrocinadores. La tarde vino marcada por la prueba de los zancos, la carrera para conseguir enganchar las cintas en bicicleta, la fuerza con la soga, la carretilla en el campo de fútbol con uno haciendo de porteador y otro de carretilla y la sillita de la reina, en el que dos participantes portan a un tercero teniendo que superar los obstáculos en la plaza de toros. Finalmente, el sábado terminó con la prueba del baile de la jota noriega y la actuación de la orquesta Chasis.

Hoy domingo, tras el desayuno tocará jugar al pingané, a la comba y al porteo de cántaros en la cabeza y se entregarán los premios. Las Olimpiadas Rurales, aún siendo una competición con un equipo ganador y en la que se sigue con atención cómo va el ranking de puntuaciones en el tablero que se coloca en el recinto ferial, «son mucho más, son, por encima de todo jugar, convivencia, conocer gente, pasarlo bien e incluso más que contrincantes hay compañeros y amigos», según destaca el alcalde, Bartolomé Madrid, que subraya la participación igualitaria de hombres y mujeres, la destacada labor de unos 100 voluntarios, el carácter inclusivo y, además, ya hasta internacional, con un equipo este año llegado desde Le Mée, en Francia. Casas rurales, hoteles de la zona y viviendas alquiladas se llenan estas jornadas. 

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