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Turismo al rojo vivo en Córdoba a las puertas de la primera gran ola de calor del verano

No es una práctica de riesgo extremo, pero se le parece. Hacer turismo en Córdoba a las puertas de la primera ola de calor del verano, que acaba de estrenarse, es misión de audaces. Como los que esta mañana han recorrido a primeras horas los espacios más emblemáticos de la ciudad. Valientes y precavidos, ya que todos se han batido en retirada cuando la batalla contra el calor era una misión imposible. A partir de las 13.00 horas, con los termómetros marcando 36 grados -Córdoba está hoy bajo aviso naranja-, se han visto muy pocos extranjeros por el casco histórico.

«Estamos acostumbrados al calor, pero aquí hace mucho más y lo estamos sufriendo». Así lo ha indicado Fran, un joven madrileño que junto con su mujer Patricia, y sus dos hijos, de muy corta edad, han decidido pasar el fin de semana en la ciudad. «Menos mal que hemos alquilado un apartamento con piscina«, ha señalado cuando buscaba ya darse el primer chapuzón. «Decidimos hace un mes venir a la ciudad, sin saber lo que se nos avecinaba», ha reconocido. Pero pese al calor, la experiencia está siendo fantástica. «Nos encanta la historia de esta ciudad, su patrimonio y, además, era la ciudad del abuelo de mi mujer y teníamos muchas ganas de conocerla».

Michelle, una joven norteamericana, ha decidido junto a sus dos amigas venir a conocer Córdoba sólo por unas horas. Por la tarde volverán a Málaga donde están pasando sus primeras vacaciones en España. Ellas han sido de los pocos extranjeros que hoy han podido verse por la zona patrimonial.

El Patio de los Naranjos es un auténtico oasis para los visitantes del casco histórico de Córdoba. FRANCISCO GONZÁLEZ

Los hoteles del entorno han confirmado las bajas en sus reservas por culpa del calor. Del lleno completo de la semana pasada, gracias a la celebración del congreso de la FIA, se ha pasado a un 10 por ciento de ocupación, cifra que no subirá mucho según sus previsiones, según ha reconocido uno de los responsables de ventas de un céntrico hotel. Los hoteleros se baten también en retirada ante unos meses de temporada baja para el sector, donde las altas temperaturas son las causantes de ese «desierto» turístico.

Tampoco hacen mucha caja los responsables de los bares de la Ribera por culpa del calor. La poca gente que no se ha saltado la costumbre de la cerveza del mediodía lo ha hecho en unas terrazas con muchos huecos.

Abanico en una mano y botella de agua en otra. Esa es la imagen del turista en Córdoba en plena escalada de las temperaturas. Imposible para las mujeres que ofrecen a los extranjeros sus ramas de romero que hoy le hayan aceptado alguna. Otras de las damnificadas por el calor.

Calles sin toldos

La canícula también ha hecho estragos entre los comerciantes del centro y los clientes que han querido aprovechar las rebajas del verano. Las pocas personas que han salido de compras han caminado en hilera por las calles más comerciales. Por la franja de sombra para evitar un sol implacable.

La calle Gondomar, una de las más comerciales del centro de la ciudad, este sábado por la mañana, sin los toldos de otrpos veranos. FRANCISCO GONZÁLEZ

«Es incomprensible que haya llegado el verano y no estén los toldos puestos«, se ha quejado Rafa, un comerciante que gestiona una tienda de perfumería y cosméticos en la calle Gondomar. «No es la primera vez que ocurre», se ha lamentado. «Mira como estoy yo, con el aire acondicionado y sudando… pues no quiero ni imaginar cómo estarán la gente de la calle».

Poca gente se ha visto en las horas donde todavía el calor no era extremo, y encima sin bolsas, lo que ha dado un ejemplo de que si estaban a la intemperie era por otros motivos distintos a los de pasar el día en busca de gangas.

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