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Toda la intimidad del recital de Jaime Roos en el Luna Park, en un viaje por sus 50 años con la música

En un clima intimista y emotivo, el uruguayo combinó su repertorio con los recuerdos de su Buenos Aires querido. Magia entre dos orillas.

El Luna Park está lleno. El músico uruguayo Jaime Roos regresó a Buenos Aires después de ocho años de ausencia de los escenarios. “No se lo tomen personal, no estaba tocando”, le dice a una persona del público que le reclama la ausencia. A lo largo de dos horas y media, logrará que ese reclamo inicial pase desapercibido. El clima de celebración y acontecimiento atravesó la atmósfera del concierto.

No solo demostró su vigencia de este lado del Río de la Plata, sino la hermandad establecida con su repertorio a lo largo de los años.

“Hoy es noche de recuerdos”, dijo, en un tramo del show, parafraseando al clásico Brindis por Pierrot, uno de los grandes temas que formó parte de este listado que combinó canciones de sus distintos discos, pero que sufrió una serie de cambios con respecto a su espectáculo Medio Siglo, cuando tocó el año pasado en el estadio Centenario.

«Hoy es noche de recuerdos», dijo el uruguayo, generando un interesante clima evocativo, celebrado por el público. Foto: Prensa / @agustindusserre

Ahora, con la misma orquesta de 21 integrantes, pese a la ausencia de una voz fundamental como la de Freddy Bessio de gira por Europa, Jaime Roos preparó un concierto que, además de sus clásicos, incorporó detalles de canciones que le sirvieron para trazar un mapa emocional de su vínculo con Buenos Aires.

Así contó que uno de sus grandes temas, Al Pepe Sasía, dedicado a la figura del futbolista, una leyenda de los años ’60 en Uruguay, terminó de escribirse en el bar la Academia, de Callao y Corrientes, en una charla con el escritor Enrique Estrázulas, mientras se tomaban unos whiskys y miraban los partidos de billar.

También contó que otro de sus grandes clásicos, Las luces del estadio, fue inspirado en la atmósfera de los viejos bares de Buenos Aires, y se la dedicó a Astor Piazzolla y al Polaco Goyeneche. En el tema, el tecladista Gustavo Montermurro introduce el clima de la canción recreando el sonido de un bandoneón.

Habló de Piazzolla, del Polaco, de la Mona y por momentos se diluía la frontera. Foto: Prensa / @agustindusserre

Habló de Piazzolla, del Polaco, de la Mona y por momentos se diluía la frontera. Foto: Prensa / @agustindusserre

Mi Buenos Aires querido

Jaime Roos se mete adentro de esa película, que habla de unos trasnochados, que se agarran al mostrador de mármol, cuando agoniza la noche, mientras un mozo baldea el bar.

Las menciones locales se repetirían en el concierto. Primero el recuerdo a los dueños de La Trastienda cuando vino a tocar por primera vez en 1982 y eran unas cien personas. Después una dedicatoria a otro maestro: Luis Alberto Spinetta, antes de hacer Good bye (el tazón de té).

Jaime Ross en el Luna Park. Foto: Prensa / @agustindusserre

Jaime Ross en el Luna Park. Foto: Prensa / @agustindusserre

Hasta dijo que Amándote es una canción que no sabe por qué motivo siempre gusto más en la Argentina que en Uruguay, y dio una lista de todos los artistas que la grabaron, pero aclaró: “Tengo que confesarles que la versión que más me gustó es la de la Mona Jiménez”.

Recordó a Mercedes Sosa antes de hacer Si me voy antes que vos, tema que grabó con la cantora en su disco de 1996.

En ese tono intimista, que se mantuvo a lo largo de toda la noche, como si fuera una charla entre viejos amigos, Jaime contó que cuando estaba llegando al Luna Park tres personas lo pararon para pedirle Amor profundo. “No está el Freddy Bessio, pero el Pulpa Mendez se anima”. Así fue cómo la voz de reemplazo logró tocar esa fibra sensible de la versión original.

También mereció párrafo aparte su recuerdo y gratitud a la Negra Sosa. Foto: Prensa / @agustindusserre

También mereció párrafo aparte su recuerdo y gratitud a la Negra Sosa. Foto: Prensa / @agustindusserre

Jaime Roos resumió en este espectáculo una historia de medio siglo con la música. Un recorrido profundamente emocional, que se rubricó en las canciones El hombre de la calle, Los olímpicos, Adiós juventud, Que el letrista no se olvide, Colombina, Brindis por Pierrot y el final con Durazno y convención.

Roos puede lograr que todas las piezas y todas las vidas encajen en un mismo verso, en la historia de amor no correspondido de un murguista que puede ser universal, o en esa esquina del barrio Sur, donde todas las historias de la ciudad confluyen. Sus canciones, con el sonido de la murga, el candombe y el rocanrol, son un puente, una identidad compartida, una manera de vivir y sentir la música, en ambas orillas del Río de la Plata.

Ficha

Calificación: Muy bueno

Jaime Roos en el Luna Park, sábado 10 de junio.

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