Renunció Elizabeth Gómez Alcorta: los 10 cambios que desnudan la debilidad de Alberto Fernández

“A mí Cristina no me va a echar, porque no se va a meter en un área tan sensible”. A principios de julio, Elizabeth Gómez Alcorta estaba tan segura de su continuidad en el Gobierno como decepcionada con la gestión de quién le dio la oportunidad laboral más importante de su vida: Alberto Fernández. Sin…

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“A mí Cristina no me va a echar, porque no se va a meter en un área tan sensible”. A principios de julio, Elizabeth Gómez Alcorta estaba tan segura de su continuidad en el Gobierno como decepcionada con la gestión de quién le dio la oportunidad laboral más importante de su vida: Alberto Fernández. Sin decirlo directamente, transmitía lo mismo que creen muchos compañeros del presidente. Que el cargo “le quedó grande”.

Pero no hizo falta que su jefe formal ni la jefa informal del espacio le pidan nada: Gómez Alcorta decidió irse sola, en el arranque del fin de semana largo, disconforme con la detención de mujeres por la toma mapuche de Villa Mascardi. La flamante ex ministra no toca de oído: más conocida por ser abogada de Milagro Sala en Jujuy, también lo fue del cuestionado Facundo Jones Huala en la Patagonia.

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Evolución del gabinete de Alberto Fernández




Infografía: Clarín

La salida de Gómez Alcorta, cuya gestión parece difícil de evaluar porque nunca terminó de encarnar en la discusión pública, más allá de algunas polémicas sobre la defensa sesgada de mujeres según su procedencia social o política, deja sí una foto muy clara de la debacle política del Presidente.

Con su renuncia, apenas quedan en sus puestos seis de los 21 ministros del Gabinete original, con una presencia desproporcionada de hombres, que contradice el discurso oficial. Se presume que a ella la reemplazará una mujer, para seguir haciendo dupla con Carla Vizzotti (Salud), en un Gobierno lleno de varones pero eclipsado por una jefa.

Curiosamente, Gómez Alcorta fue una de las primeras en cuestionar públicamente a Alberto Fernández y generar un debate prematuro e incómodo para el Gobierno, cuando dijo que en la Argentina había “presos políticos”. Su relación con Milagro Sala no permitía otra mirada. Lo que llamó la atención, quizás, es que la hiciera pública. Y que el Presidente se la dejara pasar.

Lo complejo para el oficialismo (y para el país en general), es que la salida de Gómez Alcorta no será la última: como anticipó Clarín, Juan Zabaleta ya avisó que tiene los días contados al frente de Desarrollo Social. El mismo quiere irse para no perder el premio consuelo: ante un escenario de derrota nacional, quiere recuperar poder en Hurlingham, el distrito que lo tiene como intendente licenciado y donde está cercado por La Cámpora.

De Bielsa a Gómez Alcorta, los 10 cambios

1) El Gobierno nacional no había cumplido un año, la pandemia por coronavirus transcurría momentos muy complicados, cuando Alberto Fernández decidió desprenderse de la primera dirigenta que, a la vista de propios y extraños, cumplía con el mote de “funcionarios que no funcionan”.




La ex ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, María Eugenia Bielsa, durante un acto en la provincia de Buenos Aires. A fines de septiembre 2020.

María Eugenia Bielsa fue eyectada del ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat y su reemplazo resultó un mensaje en sí mismo: la sustituyó el hasta entonces intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Es decir, sale una albertista que representaba transparencia y una cara nueva en la política, más allá de su larga trayectoria en Santa Fe; y entra un neo barón del Conurbano, cristinista puro.

2) La siguiente salida fue de las más traumáticas. No sólo porque se trataba de un ministro de Salud, en medio de una pandemia inédita que atemorizaba a la población, sino por la historia que derivó en el despido y que el Gobierno intentó ocultar (primero) y justificar (después).




Salida de Ginés González García del ministerio de Salud. Fue el 19 de febrero de 2021, el último día que estuvo en el cargo. FOTO Enrique García Medina.

Ginés González García debió irse en febrero de 2021, por el vacunatorio VIP, cuando el periodista Horacio Verbitsky confirmó la información que sería primicia de Clarín: mientras la gente lloraba a sus muertos y penaba por dosis que escaseaban, había un circuito informal para inmunizar a los amigos.

Lo reemplazó Carla Vizzotti, pero esa herida nunca terminó de sanar y, sumada a la fiesta de Olivos, acaso haya representado el quiebre de la relación de Alberto Fernández con una sociedad que hasta entonces lo acompañaba masivamente. Con un asterisco: aun con las críticas que puedan hacerse, la gestión de la pandemia sigue siendo lo más valorado de este gobierno en la mayoría de las encuestas.

3) Otro cambio sintomático de la pérdida de poder del Presidente. En este caso, no soportó la presión de Cristina Kirchner y entregó a su amiga y socia, Marcelo Losardo, que hasta marzo de 2021, estuvo al frente del ministerio de Justicia.




Marcela Losardo, en la asunción de Alberto Fernández. Estuvo poco más de un año como ministra de Justicia.

Su salida, más la impronta y el discurso público con el que llegó su reemplazo, Martín Soria, casi que blanqueó el acuerdo incumplido entre los dos principales accionistas del Frente de Todos: el panorama judicial de la ex presidenta no se había aliviado (más bien, se había complicado) acorde a sus expectativas.

4) La modificación menos esperada y más dolorosa para muchos funcionarios del Gabinete. La inesperada muerte de Mario Meoni, en un accidente de tránsito, se resolvió con un cambio previsible desde lo político: en la cartera de Transporte, en abril de 2021, lo reemplazó otro massista, Alexis Guerrera




El ex ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, cuando encabezó la primera reunión del Consejo Federal de la Hidrovía.

5) Por primera vez, habría doble recambio. Esta vez la razón oficial y cronológica fueron las elecciones, pero también se aprovechó para oxigenar algunas oficinas. En este caso, los que dejaron sus cargos para ser candidatos en las legislativas fueron Daniel Arroyo y Agustín Rossi.

En el primer caso, se fue un massista/albertista para ir de diputado en Provincia y se repitió la lógica del reemplazo por un intendente del Conurbano. Llegó Juan Zabaleta, desde Hurlingham, y de arranque se convirtió en uno de los voceros más fuertes del Presidente. Y un impulsor del albertismo para romper o al menos tensionar con los K.




Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social. FOTO Guillermo Rodríguez Adami.

Según avisó a su entorno y como contó este diario, en los próximos días, a lo sumo semanas, Zabaleta se irá de Desarrollo Social para volver a Hurlingham. Todo un símbolo de que las expectativas con las que llegó no se cumplieron.




Agustín Rossi. Estaba en Defensa, lo obligaron a renunciar y volvió al frente de la AFI.

En el caso de Rossi, hasta entonces en el ministerio de Defensa, le aplicaron el reglamento como a pocos por su rebeldía en Santa Fe: pese a que había orden de no armar internas, desafió al gobernador Omar Perotti, aliado entonces del Presidente y la vice, y le comunicaron que si era candidato no podía seguir en el Gobierno. Lo reemplazó Jorge Taiana.

Rossi perdió la PASO, se fue al llano, y terminó volviendo tiempo después para comandar la indomable Agencia Federal de Inteligencia. También, se presumía, para renovar la vocería del Gobierno. No terminó de cuajar ni en una cosa ni en la otra. 

6) La renovación más profunda (sin grandes resultados a la vista) tras el golpazo electoral en las PASO. Alberto Fernández había aceptado renovar su gabinete, pero pedía hacerlo tras los comicios electorales de noviembre. Como con tantas otras cosas, le torcieron la mano y hubo poda gruesa.




Sabina Frederic, ex ministra de Seguridad. FOTO Ricardo González.

Hubo cambios para todos los gustos: se fue desde el vocero y amigo del Presidente, Juan Pablo Biondi, y hasta hubo corrimiento para otro fiel, Santiago Cafiero, que dejó la jefatura de Gabinete para que entre Juan Manzur, hasta entonces gobernador tucumano y con aspiraciones nacionales.




Nicolás Trotta, ex ministro de Educación.

Cafiero fue a Cancillería y Alberto Fernández ganó un nuevo enemigo político: Felipe Solá, que debió dejar el cargo mientras estaba de viaje. También se fueron Nicolás Trotta de Educación, Luis Basterra de Agroindustria, Roberto Salvarezza de Ciencia y Tecnología y Sabina Frederic de Seguridad. Entraron Jaime Perczyk, Julián Domínguez, Daniel Filmus y Aníbal Fernández, respectivamente.




Felipe Solá, ex ministro de Relaciones Exteriores.

La elección de noviembre traería apenas mejores resultados, luego de un reparto desembozado con el “plan platita”. En cuanto a la gestión, más maquillaje que otra cosa. 

7) En junio de este año, arrancaría otra fuerte estocada del cristinismo sobre los ministros albertistas que resistían en cargos relevantes. Pero ni ellos ni el presidente aguantaron la embestida.




Tras su salida como ministro, Matías Kulfas se mostró en un concierto como guitarrista.

El primero que tuvo que irse fue Matías Kulfas, a cargo de Desarrollo Productivo, tras un duro cruce con la ex presidenta y su entorno, en medio de acusaciones de cuasi corrupción para la construcción del gasoducto Néstor Kirchner.

En su reemplazo vino de Brasil el entonces embajador Daniel Scioli, con un objetivo simple y claro: volver al país para posicionarse nuevamente como candidato presidencial. Duró unos meses.

8) Al mes siguiente caería el otro apuntado, acaso el más cuestionado por el Instituto Patria: Martín Guzmán. Su salida fue por demás traumática. Como Kulfas, dejó una carta, pero más explosiva todavía, no sólo por el contenido sino por el momento.




El ministro de Economía, Martín Guzmán.

Fue sorpresiva, un sábado, y obligó al Gobierno a salir a buscar un reemplazo de urgencia, con la economía tambaleante. Terminaría llegando Silvina Batakis, en gestión pasajera.

9) El cambio más importante y que mayor expectativa generó, vino apenas un mes más tarde. Con la economía aun en terapia y Batakis cuestionada, se concretó la llegada más anunciada: Sergio Massa asumiría como ministro de Economía, en una cartera ampliada.




Silvina Batakis reemplazó de urgrencia a Martín Guzmán en Economía, pero duró apenas un mes en el cargo.

Para su arriba, no sólo debió correrse Batakis: también se fueron Scioli y Domínguez, ya que Massa absorbió esas oficinas.

10) La renuncia más reciente, de Gómez Alcorta, deja a sólo seis de los 21 ministros originales en sus cargos

– El de Trabajo, Claudio Moroni, el más apuntado actualmente por el cristinismo

Eduardo “Wado” de Pedro, embajador cristinista en el Gabinete y un intocable. 

Juan Cabandié, en Medio Ambiente, también criticado pero por su inexperiencia en la materia y pobre gestión.

Tristán Bauer, en Cultura.

Gabriel Katopodis, en Obras Pública, uno de los voceros que le queda al Gobierno por fuera del kirchnerismo.

Matías Lammens, en Turismo y Deporte, que consiguió aire con una de las medidas más exitosas de la gestión, en términos de opinión pública: el Previaje.