Avión venezolano-iraní: la Justicia detectó que la aeronave pertenecería a otra empresa vinculada al terrorismo

Mientras el gobierno de Nicolás Maduro reclama que liberen el Boeing 747 secuestrado en Buenos Aires, la justicia sospecha sobre su verdadera titularidad. La fiscal Cecilia Incardona detectó, en función al plan de vuelo, que al 23 de abril pasado la aeronave pertenecería a Qeshm Fars Air y no a la venezolana Emtrasur ni a…

avion-venezolano-irani:-la-justicia-detecto-que-la-aeronave-perteneceria-a-otra-empresa-vinculada-al-terrorismo

Mientras el gobierno de Nicolás Maduro reclama que liberen el Boeing 747 secuestrado en Buenos Aires, la justicia sospecha sobre su verdadera titularidad. La fiscal Cecilia Incardona detectó, en función al plan de vuelo, que al 23 de abril pasado la aeronave pertenecería a Qeshm Fars Air y no a la venezolana Emtrasur ni a la firma iraní Mahan Air.

Qeshm Fars Air es otra compañía incorporada en la lista negra de terroristas de Estados Unidos y de la cual sería CEO el piloto iraní imputado por posibles “vínculos con el terrorismo internacional”. Esa aerolínea está incluso más complicada en los informes que la vinculan con el terrorismo que Mahan Air.

Además, la fiscal detectó en la revisión del avión una tarjeta colgante del piloto con el nombre de Qeshm Fars Air.

El Tesoro de Estados Unidos explicó que muchas aerolíneas comerciales iraníes como Qeshm y Mahan Air “apoyan los esfuerzos del régimen iraní para fomentar la violencia regional a través del terrorismo, sus programas de armas”.

EE.UU. sostiene que Irán “confió reiteradamente en aerolíneas comerciales iraníes para transportar soldados y material bélico hacia destinos internacionales en promoción de las operaciones terroristas, financiadas por el estado iraní”.

Según los tripulantes venezolanos del avión la aeronave le pertenece a Emtrasur, la subsidiaria de la estatal Conviasa. Bajo ese argumento es que reclamaron la devolución del Boeing 747.

Pero la fiscal Incardona desconfía de esa información por los datos que recolectó y así lo detalló en un escrito. “En primer lugar, dentro del avión, durante la inspección ocular, fue hallada documentación (plan de vuelo) en la que, al 23 de abril de 2022, la aeronave figuraría como perteneciente a Qeshm Fars Air, lo cual se contradice con la información presentada por la tripulación en cuanto a que fue adquirida por la empresa venezolana Emtrasur el 11 de enero de este año”, detalló la fiscal.


Las imágenes de Mahan Air en el informe de la OFAC

A la documentación se sumaron otros datos: durante la inspección ocular efectuada en la aeronave, fueron secuestrados los siguientes elementos: “Un colgante de cuello color azul que rezaba “Qeshm Fars Air” el cual contaba con una credencial plastificada a nombre de Captain Gholamreza Ghasemi” de Mahan Airlines y otra credencial a nombre de Captain Gholamreza Ghasemi de Fars Air”, indica el documento al que accedió Clarín.

Durante el allanamiento del hotel de Canning donde se alojan los tripulantes, la Justicia también secuestró en poder de Ghasemi una credencial de Emtrasur a su nombre como piloto al mando con vencimiento al 31/12/2022 y una credencial de la República Bolivariana de Venezuela INAC, también a su nombre.

¿Qué dijo Estados Unidos sobre Qeshm Fars Air? “Fue identificada por el Tesoro de los Estados Unidos en 2019 debido a su participación directa en la actividad terrorista, ya que proporciona asistencia a la Quds Force y a la aerolínea iraní Mahan Air, las cuales han sido designadas como entidades terroristas (Terrorista Global Especialmente Designado, SDGT)”.

También consignó que el piloto demorado en Buenos Aires Gholamreza Ghasemi “es CEO y miembro del consejo de administración”, de dicha compañía.

“Qeshm Fars Air opera diversos vuelos semanales a Damasco en representación de IRGC-QF para apoyar las atrocidades y el sufrimiento humano causado por el Régimen Assad”, dice el informe de OFAC fechado en 2019, cuando Irán era acusado de haber colaborado con el gobierno sirio en la represión a los levantamientos en su contra.

Varios centenares de soldados extranjeros del IRGC-QF, incluyendo niños de hasta 14 años -continúa detallando el documento-, “han muerto luchando en la guerra de Irán en Siria, y los restos de soldados extranjeros asesinados han sido transportados desde Siria de regreso a Irán a bordo de vuelos de Mahan Air”.

Más diferencias en la documentación

Las inconsistencias no terminan allí. Según el certificado de matrícula 8141 del Boeing 747 3B3 expedido por el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de la República Bolivariana de Venezuela, el avión se matriculó el 11 de enero de 2022. “Sin embargo, la póliza de seguro presentada, también como documentación habilitante de la aeronave, emitida por la empresa Seguros Miranda, con sello del Gobierno Bolivariano de Venezuela, es anterior, data de fecha 16 de diciembre de 2021”.

Es decir que la documentación agregada hasta el momento es “insuficiente para despejar dudas respecto de cuál es la firma verdaderamente propietaria de la aeronave aquí secuestrada y, en su caso, a partir de qué momento adquirió esa propiedad y cuáles fueron los términos de dicha operación comercial”, concluyó la fiscal.


Gholamreza Ghasemi, piloto del Boeing 747 de la empresa Emtrasur, y Mahdi Museli, su copiloto. Detenidos iranies ezeiza

Las empresas y el piloto imputado

Aún en el caso de que se acredite de modo fehaciente que Mahan Air ya no es propietaria de la aeronave, Incardona resaltó un dato para nada mejor: “lo cierto es que existe una coincidencia notable en cuanto al vínculo entre Mahan Air, considerada una compañía que colabora con organizaciones terroristas de su país de bandera, y Gholamreza Ghasemi, que es CEO y piloto de Oeshm Fars Air vinculada a Mahan Air, que justamente sería la antigua dueña de la aeronave aquí identificada, y que hoy continúa al mando del nombrado avión”.

Del informe del FBI surge que Mahan Air fue sancionada en octubre de 2011 por la OFAC (E.O. 13224) por proporcionar apoyo financiero, material o tecnológico para la IRGC-QF y por transportar armas y personal para Hezbollah.

Se ponderó en el dictamen que la información de inteligencia del FBI menciona que una de las modalidades de actuación de estas organizaciones es utilizar vuelos civiles para transportar clandestinamente armas, componentes militares avanzados, entre otros elementos. “En nuestro caso, justamente se trató de un vuelo comercial (civil) comandado por el nombrado Ghasemi”, remarcó la justicia.


El informe del FBI sobre los movimientos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y su relación con el avión venezolano iraní

Dudas sobre la tripulación y el copiloto

No fue lo único que detectó la fiscal. Se observaron inconsistencias en la información respecto de quienes componen la tripulación. El último dictamen pidió que todos continúen bajo investigación, “conforme las obligaciones del Estado Argentino para prevenir y sancionar hechos de terrorismo”.

De lo que se investigó hasta el momento, en la planilla de declaración de tripulación que remitió Emtrasur, correspondiente al vuelo que partió desde Venezuela con destino a Ezeiza, “figuraba un tripulante de nombre Khoodadadzadeh Alí Ghaffar, no así Khosraviaragh Mohammad, quien ingresó al territorio nacional el 6-6-22 a bordo del vuelo aquí investigado”.

La Dirección Nacional de Migraciones informó que se realizó un registro previo en base a la información que surge de dicha planilla aportada por Emtrasur y que esa información se contrastó.

El listado que surge de la base de datos de la Dirección Nacional de Migraciones, arrojan otros registros cancelados en el mismo vuelo, por diferendos en el nombre de pila (por ejemplo falta el segundo nombre) y, en un caso, por diferencias en un dígito de la numeración de su documento.

“Deberá ser esto materia de investigación, en tanto no está claro cuál fue la razón por la que ese tripulante que salió de México no llegó a Bs As y por qué ingresó al vuelo Mohammad Khosraviaragh que fue quien, efectivamente, fue registrado por la Dirección”, amplió la fiscal.

Ahora la justicia quiere saber si existió alguna comunicación entre la Dirección de Migraciones y Emtrasur tendiente a aclarar las diferencias observadas entre la planilla de declaración jurada y el tripulante que, efectivamente, arribó a Buenos Aires, “porque más allá de que era otro nombre, también tenía otro número de pasaporte, es decir, se trataba de otra persona”.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA