Hepatitis aguda en niños: descubren dos “huellas” vinculadas al Covid y el tiempo que perduran

La hepatitis aguda en niños de origen desconocido parece empecinada en rendirle honor a su nombre. A más de un mes y medio de detectados los primeros casos en Europa, hay alrededor de 450 reportados en el mundo. Algunos de ellos han sido fatales y otros derivaron en trasplantes. Aunque el conocimiento sobre las causas aún…

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La hepatitis aguda en niños de origen desconocido parece empecinada en rendirle honor a su nombre. A más de un mes y medio de detectados los primeros casos en Europa, hay alrededor de 450 reportados en el mundo. Algunos de ellos han sido fatales y otros derivaron en trasplantes. Aunque el conocimiento sobre las causas aún es precario, la ciencia busca ir corriendo poco a poco el velo del misterio.

Una primera aproximación la había realizado hace doce días la Organización Mundial de la Salud, al acotar el posible origen de esta hepatitis nueva a dos potenciales desencadenantes: el Covid-19 y el adenovirus 41. Hipótesis posteriores sugirieron, además, que esos dos motivos podrían estar interrelacionados.

Esto último significa que el Covid podría hacer que algunos pacientes generen una respuesta inmunitaria excesiva ante la presencia del adenovirus 41, lo que generaría la inflamación hepática que deriva en cuadros graves. Una reciente publicación en la revista The Lancet desarrolla esa hipótesis y recuerda que, por ejemplo, en 12 de los 13 casos reportados en Israel se reportó Covid en meses recientes.

Si bien hay chicos que sufrieron hepatitis aguda sin haber registrado previamente Covid, algunos expertos sostienen que en esos casos pudo haber tenido lugar una infección de SARS-CoV-2 muy leve o asintomática, es decir, que el susceptible haya estado expuesto al virus de todas maneras.

Ahora se han sumado nuevos datos –aún preliminares- en el arduo camino de descubrir qué hay detrás de esta hepatitis aguda, que no responde en su origen a ninguna de las hepatitis conocidas. Se trata de una investigación todavía en fase de pre-impresión, es decir, que le falta ser revisada por pares para lograr un status como guía en la práctica clínica.


El chico que recibió un trasplante hepático en Rosario fue dado de alta el 20 de mayo. Foto: Juan José García

El trabajo, elaborado por tres centros de investigación pertenecientes a la Escuela Universitaria de Medicina en Cleveland, Ohio, tiene la fortaleza de haber abarcado a más de 995 mil niños de entre 1 y 10 años, de los cuales algo más de 245 mil han tenido Covid y el resto –como grupo de control- otras enfermedades respiratorias.

La investigación fue publicada en el sitio medrxiv.org y lleva la firma de Ellen Kendall, Verónica Olaker, David Kaelber, Pamela Davis y Rong Xu. Por un lado, los expertos concluyen que el riesgo de tener niveles altos de transaminasas y bilirrubina –dos indicadores para determinar una infección por hepatitis- son significativamente más elevados en niños que tuvieron Covid que en los que padecieron otra infección respiratoria.

Por otro lado, esa elevación de los valores se detectó hasta por lo menos seis meses después de la infección con el SARS-CoV-2. Los expertos también hicieron mediciones previas al mes y a los tres meses posteriores al cuadro de Covid, con la misma detección de niveles que luego corroborarían hasta el lapso de medio año.

“El nivel de transaminasas da información sobre la inflamación hepática y la destrucción celular del hígado, aunque los valores bajos o normales no excluyen la existencia de enfermedad ni valores muy elevados indican necesariamente una enfermedad avanzada”, comentó el sitio español especializado Redacción Médica. La bilirrubina, en tanto, es la responsable el color amarillento de la piel que caracteriza a las enfermedades del hígado.

Pese a haber obtenido estas conclusiones, los investigadores advierten que “las limitaciones del estudio, incluyendo un sesgo potencial, hacen necesario la confirmación de estos resultados con otras bases de datos y poblaciones”. Y agregan: “Más investigación es necesaria para clarificar si el perjuicio hepático post Covid descripto en este estudio está relacionado con el aumento de la hepatitis pediátrica de origen desconocido”.


En dos pacientes internados en el Garrahan dio positivo el adenovirus 41. Foto: Luciano Thieberger.

Para el presente trabajo de la Escuela de Medicina de Cleveland se utilizó la Plataforma TriNetX Analytics, una base de datos colaborativa que representa a más de 75 organizaciones de la salud y 93 millones de pacientes en 14 países.

En la Argentina no se sabe a ciencia cierta cuántos casos de hepatitis de origen desconocido hay, ya que varios casos sospechosos aún se encuentran en estudio. En total fueron detectados 18 casos sospechosos, según un reporte del Ministerio de Salud del 16 de mayo. De esa cantidad, 5 ya fueron descartados.

En dos casos de niños internados en el Hospital Garrahan se corroboró la presencia del adenovirus 41, según se supo en las últimas horas. En uno de los niños, además, el test de Covid dio positivo, mientras que en el otro caso dio negativo. No se informó si ese paciente había estado infectado previamente de SARS-CoV-2.

Una pregunta que permanece, entre los conos de sombra del tema, es por qué los casos de hepatitis aguda habrían comenzado a manifestarse de manera sostenida recién en la cuarta o quinta ola de la pandemia -según la ubicación geográfica-, cuando el Covid –en caso de que efectivamente esté vinculado al daño hepático agudo- viene infectando a los chicos desde el comienzo.

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