Bienes personales: ¿otra razón para radicarse en Uruguay?

PorRicardo Domínguez (Presidente de Rica Consultores-Uruguay) y Ricardo Riveiro, Presidente de Riveiro y Asociados.Contadores. Especialistas en impuestos En los últimos años sobran los ejemplos de empresarios y compañías locales que se trasladaron a la otra orilla del Plata. Los trámites de radicación se acercaron a 12.000 en 2021, mientras que en 2019 solo fueron 2.043…

bienes-personales:-¿otra-razon-para-radicarse-en-uruguay?

Por

Ricardo Domínguez (Presidente de Rica Consultores-Uruguay) y Ricardo Riveiro, Presidente de Riveiro y Asociados.

Contadores. Especialistas en impuestos

En los últimos años sobran los ejemplos de empresarios y compañías locales que se trasladaron a la otra orilla del Plata. Los trámites de radicación se acercaron a 12.000 en 2021, mientras que en 2019 solo fueron 2.043 los adelantados y, en 2020, 6816, entre empresas y particulares, de acuerdo a los datos que provee la cancillería uruguaya. La progresión se estima seguirá aumentando. En Uruguay, con una política de Estado activa para promover la radicación de inversiones y capitales, muchos argentinos encuentran un ecosistema integral más amigable para el desarrollo de negocios, donde la carga impositiva razonable resulta una de las motivaciones más determinantes. 

Claramente, se pudo evidenciar en nuestra práctica cotidiana en ambos países, que a partir de la sanción de la reciente modificación del impuesto de Bienes Personales, que aumentó las alícuotas para las personas y empresas de medio y alto patrimonio, se incrementó notablemente el interés por averiguar acerca del traslado. En menor medida, la actualización del monotributo que no contempló el aumento inflacionario en los montos a facturar, sumó para las motivaciones de los independientes, sobre todo entre los más jóvenes.


Pasaje Sarandí, uno de los escenarios clásicos de la ciudad de Montevideo.

Independientemente de que la nueva Ley de Bienes Personales, subió el mínimo no imponible, lo cierto es que la alícuota del gravamen se multiplicó, de un gobierno a otro, entre ocho y nueve veces, según dónde esté alocada la inversión. Punto este bastante discutible, ya que establece alícuotas diferentes para igual capacidad contributiva, de acuerdo a la ubicación espacial de los bienes. Se agrega a esta cuestión la alternativa de poder judicializar el tema alegando la confiscatoriedad del impuesto de Bienes Personales en Argentina, que se deberá probar en cada caso. O inconstitucionalidades varias en la sanción de la misma.

Mirá también

Veamos un ejemplo de la diferente carga fiscal a afrontar de uno y otro lado del Río de la Plata: una persona física que tiene un portafolio de inversiones en EE.UU., y hoy en Argentina está pagando por Bienes Personales una alícuota del 2,25 % por el monto del capital que posee, más el impuesto a las ganancias que le corresponda. En Uruguay, se grava sólo la renta pasiva (intereses y dividendos) del exterior a una tasa del 12 %, con opción de aplicar Tax Holiday o elegir la tasa promocional del 7%, y no hay gravamen para el patrimonio fuera del país. Una diferencia importante en la imposición, ya que no compromete el capital.

Uno de los atractivos que más pesa en el traspaso, sin duda, la motivación estrella impositiva es justamente el tax holiday de 11 años que el país ofrece a aquellos extranjeros que decidan residir en la vecina orilla, que aplica a las rentas pasivas del exterior. No sólo es una razón que determina en el caso de las empresas, sino de muchos argentinos con dinero declarado fuera del país, en la mayoría de los casos los ahorros de una vida laboral que garantizan solvencia económica en la edad pasiva. Todos aquellos que se instalen formalmente tienen la opción de elegir entre esa prerrogativa, es decir 11 años de no imposición, o la sw beneficiarse con una alícuota de 7% vs el 12% regular, contra el 35% que se pagaría en Argentina.

Mirá también

A todas las condiciones favorables se accede solamente tramitando la residencia fiscal que se puede configurar tanto por radicación física de la persona por un período de seis meses, traslado familiar, compra de propiedades, inversiones en empresas, entre otras que se van adecuando a cada caso en particular. Al hacerlo, se pierde la misma residencia en el país de origen y se dejan de pagar los correspondientes impuestos sobre bienes en el exterior.

Lo cierto es que en un mundo cada vez más desafiante las ventajas comparativas para el desarrollo personal y profesional, así como para la preservación de lo obtenido, resultan determinantes, como medio de opción para aumentar la productividad y rentabilidad de la propia economía, como en cuanto a la elección de la forma de vida que se desea.

Mirá también

Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA