Tragedia en Mendoza: “Era impresionante la catarata de agua y piedra que caía sobre el auto”

Los vecinos de la villa cordillerana de Potrerillos, en Mendoza, están conmovidos e indignados por la tragedia del auto que fue arrastrado por la crecida de un río y en el que tres personas perdieron la vida.Denuncian que podrían haberse evitado las muertes del padre y sus dos hijas, de 11 y 6 años, si…

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Los vecinos de la villa cordillerana de Potrerillos, en Mendoza, están conmovidos e indignados por la tragedia del auto que fue arrastrado por la crecida de un río y en el que tres personas perdieron la vida.

Denuncian que podrían haberse evitado las muertes del padre y sus dos hijas, de 11 y 6 años, si se hubiera invertido en puentes y otras obras viales que evitaran que los autos transiten por cruces de arroyos secos. Ni siquiera existe una mínima señalización que advierta del peligro del desborde del río.

En la noche del miércoles, en medio de una fuerte tormenta, la crecida de un río arrastró el auto donde viajaba la familia con sus cinco integrantes. Volvían a su casa en el pueblo de montaña llamado Las Vegas, en Potrerillos, a 50 kilómetros de la ciudad de Mendoza.

El padre, que conducía el Fiat Palio, y dos de sus hijas, de 6 y 11 años, murieron ahogados, tapados y arrastrados por el lodo. La madre de los chicos y la mayor de las hermanas, una adolescente de 17 años, sobrevivieron.


Tragedia en Mendoza: el agua arrastró el auto de una familia y murieron dos nenas y su padre.

La tragedia sucedió cerca de las 22 del miércoles, en un camino conocido como río Seco, en el ingreso a la avenida Los Cóndores, entre las zonas de El Carmelo y Las Vegas, distritos que pertenecen a Potrerillos, del municipio de Luján de Cuyo.

Las nenas Maku Caliva (6) y Alika Anir Caliva (11), murieron en el interior del auto, aún con su cinturón de seguridad puesto. El padre y conductor del vehículo, Oscar Alfredo Caliva (42), fue arrastrado por el río. Su cuerpo fue encontrado en la mañana de este jueves, 6 kilómetros río abajo, después de toda una noche de rastreos.

Las dos mujeres que lograron sobrevivir fueron rescatadas una hora más tarde de quedar aprisionadas en el auto, que fue arrasado por el lodo, las rocas y el agua.

La madre, Analia Gómez (38) y la hija mayor Kiara Caliva (17) fueron auxiliadas por turistas y vecinos, que fueron testigos del accidente. Intentaron sacarlas del vehículo pero fue necesario, la intervención de bomberos y personal de Vialidad provincial para ayudar a remover el barro.

Las sobrevivientes fueron trasladadas en ambulancia al hospital Central en la ciudad de Mendoza.

Más allá del shock emocional que sufrieron, el Ministerio de Salud de la provincia informó que todos los estudios han dado bien:  “Solo presentan golpes y escoriaciones, por lo que se ha dispuesto su traslado a un hotel, hasta que culmine el proceso de investigación y la entrega del cuerpo de sus familiares, y puedan regresar a su casa”.


Intervinieron bomberos y personal de Vialidad provincial para ayudar a remover el barro.

La familia se había mudado desde La Matanza, provincia de Buenos Aires, hacía 10 años. Decidieron instalarse en una de las villas cordilleranas de Mendoza que más turistas reciben todo el año, en Las Vegas.

Los vecinos contaron que la familia Caliva había elegido ese sitio de cabañas y calles de tierra, para vivir “más tranquilos”. Allí atendían un humilde restaurante.

Según contó un familiar, los cinco integrantes de la familia volvían de una consulta médica cuando fueron sorprendidos por la tormenta.

Ariel Rodríguez, uno de los vecinos de Las Vegas que ayudó a rescatar los cuerpos , le contó a radio Nihuil que la tragedia la provocó un “alud con una intensa agua cargada de piedras y barro que no dejaba circular”.

Alertado por otros vecinos, Rodríguez corrió hasta el badén del río Seco y descubrió el auto sumergido en el agua con los cinco ocupantes adentro. “Era impresionante la catarata de agua y piedra que caía sobre el auto”, describe Ariel, que junto a otros socorristas, intentaron sacar las piedras y el barro que tapaban el auto con sus manos.

“Cuando bajó el agua, pude ver que aún estaban atrapadas las criaturas. La mujer estaba viva y la chica más grande estaba agonizando. La nena estaba literalmente enterrada, compactada con piedras grandes, arena y barro”, dijo conmocionado.

Como protesta, un grupo de vecinos de Potrerillos cortó el ingreso a Potrerillos, en el cruce de la ruta 89 y la ruta 7. Hubo demoras en el camino internacional hacia la frontera con Chile y una larga fila de autos de turistas que aguardaban poder entrar o salir de la principal zona de montaña mendocina.

Reclamaron por un puente en altura para cruzar por la ruta 89 y evitar estos cruces de arroyos secos, que terminan siendo una trampa mortal para turistas y nuevos habitantes que desconocen los riesgos de aludes y crecidas de ríos en la cordillera.

MG

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