Augusto Cicaré, el argentino que se convirtió en un referente mundial del helicóptero

Ayer miércoles 26 de enero se conoció la triste noticia del fallecimiento de Augusto Cicaré, empresario especialista en helicópteros que, con sus propias manos, logró construir el primer helicóptero en América Latina a sus 21 años.  Autodidacta y oriundo de Polvaredas, en la localidad bonaerense de Saladillo, la vida no le permitió estudiar ingeniería, pero tampoco le…

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Ayer miércoles 26 de enero se conoció la triste noticia del fallecimiento de Augusto Cicaré, empresario especialista en helicópteros que, con sus propias manos, logró construir el primer helicóptero en América Latina a sus 21 años

Autodidacta y oriundo de Polvaredas, en la localidad bonaerense de Saladillo, la vida no le permitió estudiar ingeniería, pero tampoco le impidió construir lo que siempre quiso: a sus cuatro años, vio por primera vez una foto en una revista de un helicóptero del ruso Sikorsky y le dijo a su madre que él construiría uno. 

Tan sólo 17 años después, con materiales que tenía en el taller de su tío y restos de muebles de su casa lo había logrado. Según una entrevista que dio a La Nación en 2017, contaba que con tan sólo 10 años se hizo cargo del taller de su tío que era tornero y hasta sus clientes le ayudaban a alcanzarle cosas porque aún no llegaba con su altura. 

Quién era Augusto Cicaré, el destacado constructor de helicópteros del que Macri se despidió

Construyó su primer motor para un lavarropas de su madre y así fue practicando hasta llegar a tener, pieza por pieza, un helicóptero propio que tampoco sabía manejar, y fue probando con un sistema de entrenamiento seguro que luego patentó y vendió por todo el mundo. No se trata de un sistema de simulación, sino que lo que lo hizo diferente fue que con este sistema que se sigue vendiendo se puede probar de manera segura un helicóptero real. 

A los 15 hacía motores “para las maquinas del taller y piezas para motores de distintos vehículos; así fue que después de hacer una motocicleta me animé a fabricar el helicóptero”, aseguró en una entrevista que le había dado a Télam.

“A los 16 años arranqué fabricando piezas que iba guardando en un armario, también hice un motor a partir de la experiencia en el taller”, apuntó, y añadió que “todo lo hice por acierto y error y en el camino fui aprendiendo de cosas que como yo solo tenía terminada la primaria no conocía, como el efecto giroscópico que lo terminé estudiando con unas ruedas de bicicleta“.

El primer helicóptero

Augusto rememoró que “en 1958, a los 21 años, cuando tuve el primer helicóptero listo, lo até con cadenas al piso para evitar que se eleve de manera muy brusca o se vaya de lado, porque no tenía idea de cómo iba a reaccionar cuándo lo encendiera”. El primer motor era de treinta caballos y “me di cuenta de que me quedé muy corto de potencia”, recordó.

Cicaré, también conocido como “Pirincho”, siempre mantuvo un perfil bajo con su trabajo de joven, hasta que le mostró a un piloto su helicóptero para tener una devolución, que fue excelente. En primera instancia, no confiaba en él, y le dijo que hiciera un avión que era mucho más fácil. Pero este decidió seguir con el objetivo que le había prometido a su madre. 

Más adelante, cuando las fuerzas militares se enteraron de su trabajo, el mismo presidente de aquel entonces, Arthuro Illia, lo felicitó e incentivó a que siga con su trabajo. No duró mucho en las fuerzas de seguridad, ya que luego vino la dictadura del 66′ y su programa quedó discontinuado. 

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Pero así como siempre lo había hecho, sólo y en su taller, siguió hasta tener una empresa que hoy es dirigida por uno de sus hijos, precisamente Cicaré, y que hasta último momento tuvo como protagonista de todos los trabajos de construcción e innovación al hombre que falleció a sus 84 años luego de luchar contra una larga enfermedad. 

En diálogo con Télam, su hijo Fernando, dijo que Augusto era “un superhéroe que usaba un delantal en vez de una capa y una llave francesa en vez de una espada”. Añadió que le “enseñó todo” sobre los helicópteros, “a volarlo, a armarlo, a diseñarlo” y señaló que en la fábrica “más que un director, íbamos a la par”

También logró patentar una pieza específica para helicópteros, pero con su bajo perfil decía que hasta le daba verguenza decir que fue una invención. Con humildad, él decía que era un constructor más que un inventor, porque él no había inventado los helicópteros. 

Su empresa le sigue vendiendo sus helicópteros a todo el mundo y su trabajo fue también elogiado por el expresidente Mauricio Macri en un coloquio de IDEA, así como también lo visitó en 2015 en la campaña presidencial. Ayer, al enterarse de su fallecimiento, Macri lo despidió desde sus redes sociales. 

Actualmente, en esa misma ciudad de Polvaredas, la calle Cicaré desemboca en la fábrica de helicópteros. 

JD / ds

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