La sacrificada vida de Ailín “Fiona” Pérez: cómo soñar con brillar en UFC lejos de su hijo de cuatro años

Con 27 años, Ailín Pérez sabe cómo es hacer sacrificios para perseguir un sueño como la gran mayoría de los argentinos que buscan llegar a lo más alto en las MMA (artes marciales mixtas).Acaba de volver a la Argentina desde Brasil, donde pasó los últimos siete meses alejada de su hijo Ades, de cuatro años, para buscar roce internacional,…

la-sacrificada-vida-de-ailin-“fiona”-perez:-como-sonar-con-brillar-en-ufc-lejos-de-su-hijo-de-cuatro-anos

Con 27 años, Ailín Pérez sabe cómo es hacer sacrificios para perseguir un sueño como la gran mayoría de los argentinos que buscan llegar a lo más alto en las MMA (artes marciales mixtas).Acaba de volver a la Argentina desde Brasil, donde pasó los últimos siete meses alejada de su hijo Ades, de cuatro años, para buscar roce internacional, engrosar su récord y estar más cerca de la meta: UFC.

En esa aventura, que por momentos se le hizo pesada, Ailín ganó el título gallo de la empresa brasileña Samurai Fight House en agosto al vencer a la local Alessandra Tainara con una brutal patada. Pero lo perdió a principios de noviembre frente a Tamires Vidal a quien le aplicó un rodillazo ilegal cuando ganaba cómoda la pelea.

Esa derrota fue amarga por dónde se la mire. No solamente por cómo se dio, sino que la dejó sin cinturón ni invicto: con un récord de 5-1 que ahora aleja (un poquito) de sus planes de buscar suerte en Estados Unidos y competir en una liga mayor. El sábado 5 de febrero peleará en el evento de Samurai Fight House 3 en nuestro país frente a Sofía Esquer.

Perder el invicto es un garrón porque lo estuve cuidando todos estos años y era lo que quería para llegar a UFC. Pero bueno, pasó y tenemos plan A y plan B, y no todo sale como esperamos. Si pasó es por algo. Si tuviese que elegir, hubiese querido perder por puntos y no por una descalificación, porque queda un poco mal visto“, contó desde Concordia, Entre Ríos, donde vive y ahora disfruta a full de su hijo.

Sobre ese choque, se quejó de que su rival actuó en un par de ocasiones y eso le valió una advertencia y descuento de puntos. Por eso, en su afán de noquear no se midió en un rodillazo que le costó la pelea. “Pero si ella podía seguir peleando, le iba a ganar yo. Estuvo buscando eso en toda la pelea”, disparó.

Ailín comenzó en las artes marciales a los 11 años en Zárate, con Kung Fu y Sanda, y recién a los 20 años decidió mudarse a Capital y hacer algo de jiu jitsu brasileño (BJJ), para meterse más en MMA.

Fue una decisión que tomó cuando vio que Ronda Rousey, una leyenda de UFC, acababa con sus rivales en el primer round, en su mayoría con una llave de brazo. Ella, que es una peleadora de las denominadas “striker”, de pie, quiso aprender a luchar para que no le hagan los mismo al entrar a la jaula.


Ailín “Fiona” Pérez fue campeona de MMA en Brasil. Foto Instagram.

Cuando la noqueó Holly Holm me motivó“, contó sobre aquella época. Finalmente, se convirtió en profesional en 2018. “En el MMA tenés que se completo si querés ser el mejor”, disparó.

Fiona“, como le dicen, habló con Clarín sobre su presente, qué sigue de acá en más y sobre lo que vivió al dejar a su hijo con la abuela para perseguir su progreso profesional.

—¿Quién te apodó como “Fiona” y por qué?

—Cuando llegué a Concordia (el padre de su hijo es de allí) estaba embarazada, y hasta la semana 37 seguí entrenando como una persona normal. Cuidando mi panza, pero entrenaba sin problemas. Cuando nació mi hijo, mi profe me comenzó a conocer bien, por el hecho de que embarazada había cosas que no podía hacer.

Bajé los kilos del embarazo, me puse a entrenar fuerte y sin la panza vio el potencial que tenía. Ahí me apodó Fiona, porque me vio como una chica grande y fuerte, y Fiona en Shrek 3 pelea con ogros. También porque es princesa de día y de noche ogra. Él dice que en el pesaje pasa lo mismo: cuando tengo que ir a la balanza estoy muy flaca y chiquita, muy princesa, y al otro día cuando tengo que pelear me transformo en una ogra.

—Fue duro dejar a tu hijo con la abuela tantos meses…

—Cuando decidí irme lo pensé un mes entero, en diciembre del año pasado cuando mi mánager me convocó. Yo le dije que lo iba a pensar, y en enero le confirmé. Ahí empecé a dejar todo preparado y a prepararme mentalmente. Yo me había ido en el 2019 a Brasil a entrenar cuatro meses, pero por una lesión no pude pelear.

Esta vez fue más tiempo, fueron siete meses casi y fue muy duro. La parte más difícil fue dejar a mi hijo porque el entrenamiento lo hago: es poner el enfoque y continuar todos los días a pesar de las lesiones, los dolores y de extrañar. Dejarlo a él fue lo que me hizo hacer un buen campo de entrenamiento, porque lo extrañaba y yo seguía, era mi fuerza para continuar. Pensaba: ‘Un día más que estoy lejos de él es un día más cerca de mi meta’, así continuaba entrenando. La pasé bien, mal, conocí gente buena y mala, pero bueno…

Creo que en la última pelea me pasó que extrañaba mucho a mi hijo. También cambié de academia porque hubo una discusión entre mánagers y no me hallé nunca en la nueva. Me abrí la cabeza con un tajo en los entrenamientos, me quería volver, me peleé con el padre de mi hijo… se me juntó todo. Tal vez no era el momento para que peleé, pero como era mi trabajo y mi responsabilidad defender el título, no podía negarme. Traté de respirar, estar tranquila y salí a pelear.

—¿Cómo sigue tu carrera?

—Los planes eran llegar a fin de año con un récord de 6-0, pelear en febrero para continuar con un 7-0 y ahí sacarme la Visa para ir a pelear a Estados Unidos. Como perdí, tengo que hacer dos victorias más para llegar al 7-1. Entonces, es pelear en febrero en Argentina, que iba a pelear igual al estar confirmada, solo que en vez de ir a Estados Unidos después, tengo que ir a recuperar el título. Ya le pedimos la revancha. Tiene que responder y, si ella se niega, van a poner a otra chica.

—¿De qué trabajás además del MMA?

—Soy instructora fitness, trabajo en un gimnasio y doy clases a mujeres. Y soy la motivación de ellas. No por el hecho de que puedo bajar de peso fácil, entrenarme, conseguir un cuerpo fitness y hacer dieta, sino por el hecho de que la lucho todos los días. Ellas saben el esfuerzo que hago, el levantarme temprano a dejar a mi hijo en el jardín, salir de ahí, irme el primer turno de entrenamiento, partir al gimnasio a trabajar, buscar a mi hijo, dejarlo en la casa de la abuela, entrar a otro turno a entrenar y de ahí a dar clases de vuelta, buscar a mi hijo y llevarlo a natación. Soy el medio de transporte de él, a veces lo busca la abuela porque no me dan los tiempos, y mientras él hace sus cosas yo meto clases de entrenamiento y de trabajo. Así me organizo. Los sábados y domingo descanso del trabajo, pero entreno.

—¿Querés ser modelo fitness?

—Quiero modelar en revistas, en páginas de Internet. Todo en lo referente a lo deportivo, arte marcial o fitness, que sea del mundo del deporte. Me llamaron a modelar ropa muchas veces y me gustó, pero creo que puedo ir a más. Me gusta para trabajar, porque y lo vivo en persona, eso de la motivación, de ver un reflejo en el cuerpo de una lucha diaria. Y lo hago desde que mi hijo tiene tres meses esto de andar de acá para allá. Mi cuerpo ya lo conoce al sacrificio.

—¿Que Silvana “la Malvada” Gómez Juárez haya debutado en UFC es importante para las que vienen detrás?

—Sí, yo creo que abre las puertas. Siempre que tenemos una argentina arriba de nosotras nos da la posibilidad de que sigamos luchándola. Si ella hubiese llegado o no, mi enfoque y mi camino es el mismo, y hasta no llegar no paro. Pero ella llegó y nos dio más motivación, y nos da la oportunidad de abrir las puertas. Creo que también pasa con las que vienen detrás mío.

—¿Cuál es tu referente? Me imagino que Amanda Nunes, quien además es de tu categoría de peso…

—Me gusta mucho Amanda, pelea muy bien, va para adelante y su fortaleza… su bestialidad. Hace que no le duren las rivales que le ponen y son buenas. Pero la peladora más completa de UFC para mí es Valentina Shevchenko. Tiene un espíritu marcial que me gusta y me identifica. Y su forma natural de ser también la hace ser única.

—¿Cómo analizás las MMA en el país, donde prácticamente no hay eventos?

—Es que no hay personas que confíen en nosotros (los deportistas). No hay gente que apueste a nosotros y nos banquen los pasajes y la estadía. Porque no saben del tema y no quieren saberlo. La gente de afuera sabe del potencial de nosotros. No hay eventos en la Argentina porque no hay empresarios que quieran pagar y no apuestan. El último evento grande fue Arena Tour, que se rompió eso y no está más. Ahora hay eventos chicos que no pagan bien. Hay muchos peleadores y hay que seguir peleándola. Por suerte, mi mánager me está consiguiendo peleas y contactos y estoy encaminada en mi sueño. Me tocó la varita mágica, aproveché la oportunidad y no tengo margen para el error tampoco.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA