Gustavo Cordera y el fenómeno conspiritual

“La matrix me expulsó y se lo agradezco. Estoy refundándome en este nuevo mundo y hasta encontrándome con una nueva tribu”. Gustavo Cordera volvió a la Argentina, pero asegura que ya no es el mismo: dice que el 8 de agosto del 2016 -después de sus polémicas declaraciones sobre las mujeres y la violación- murió…

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“La matrix me expulsó y se lo agradezco. Estoy refundándome en este nuevo mundo y hasta encontrándome con una nueva tribu”. Gustavo Cordera volvió a la Argentina, pero asegura que ya no es el mismo: dice que el 8 de agosto del 2016 -después de sus polémicas declaraciones sobre las mujeres y la violación- murió y volvió a nacer y que el nuevo hombre que surgió tiene plena conciencia del presente y de lo que es la libertad. En los últimos cinco años, el músico emprendió un camino de autodescubrimiento y hoy habla con el tono de quien, finalmente, pudo acceder a la verdad revelada. No solo cree en la reencarnación, también en el karma, en las constelaciones familiares, en las terapias de bioneuroemoción y en todo aquello que circula por fuera del sistema que es, para él, el mal de todos los males. Lejos de la posición progresista con la que cuestionó el statu quo, a principios de los 2000, hoy teje alianzas con sectores reaccionarios y anticiencia que creen que detrás de la pandemia hay una fuerza maligna dispuesta a someter a la población. La suya se convirtió en la voz nacional de un fenómeno global: el de la conspiritualidad.

Los primeros en acuñar el término de conspiritualidad fueron los antropólogos Charlotte Ward y David Voas, quienes en 2011 publicaron un artículo en el “Journal of Contemporary Religion” titulado “The Emergence of Conspirityality”. Los investigadores fueron los primeros en detectar “un creciente movimiento que expresa una ideología propulsada por la desilusión política y la popularidad de cosmovisiones alternativas basada en dos convicciones centrales: la primera entroncada con las teorías conspirativas y las ideas de que un grupo secreto controla o trata de controlar el orden social y político y, la segunda, con raíces en la Nueva Era y la convicción de que la humanidad atraviesa ‘un cambio de paradigma’ en la conciencia”.

El fenómeno, que venía en ascenso, se profundizó con la llegada del Covid-19. Las teorías más disparatadas sobre el origen de la pandemia se combinaron con la aceleración de este sector por encontrar soluciones alternativas y “naturales”. En todo Occidente, estos grupos acusan a los gobiernos de usar al virus como una excusa siniestra para encerrar y alienar a la población, cuestionan las cuarentenas y gritan contra los supuestos (y no probados) peligros de las vacunas. La libertad individual es el valor más ponderado por los conspirituales.

Alineado a la perfección con este discurso, Cordera regresó a la vida pública. El 2 de octubre se presentó por primera vez en Argentina desde que fue cancelado por sus diichos en la escuela de periodismo TEA con un espectáculo que, no casualmente, se llama “Libres”. En el show tocó sus cuatro nuevas canciones: “El baile de la libertad”, “El baile del error”, “El baile de los bichos” y “El baile del esclavo”, temas que prometen convertirse en himnos negacionistas de la pandemia.

La semana anterior a su show, Cordera volvió al raid mediático. En las entrevistas que dio en los medios más masivos, sus posiciones con respecto a la pandemia apenas podían ser detectadas. En general, las preguntas que respondió tenían que ver con su cancelación. Sin embargo, en paralelo mantuvo conversaciones en medios alternativos en las que profundizó acerca del nuevo hombre que es hoy.

Gustavo Cordera, pandemia y amigos antivacunas

“Estamos armando un cordón invisible, estamos creando un nuevo mundo, un nuevo campo morfogenético, una nueva información. Creo que estamos sentando las bases de lo que va a ser una nueva humanidad más libre, una nueva sociedad. Tal vez sea paralela a este mundo. Estamos por el buen camino. Simplemente quiero agradecerles, me siento muy a gusto en este nuevo lugar, me siento útil. Creo que estuve 60 años a tientas para llegar a este momento, que es un momento revelador para mí y muy necesario”. De esta forma Cordera agradecía la invitación el 18 de julio al podcast “Integrantes”, un espacio radial conocido en el mundillo antivacunas.

Ese día, además del músico, habían sido invitados Mariano Arriaga, el fundador de Médicos por la Verdad Argentina, y la médica neumonóloga María Mirande. En esa charla, Cordera sostuvo que la obligatoriedad de la vacuna tiene que ver con forzar a las personas “para poder formar parte de la sociedad o de la matrix”. Además, señaló tanto a los médicos como a los artistas que alimentan lo que él considera el “relato” de la pandemia y habló de las propiedades (sin base científica)


de los tratamientos alternativos: “Se puede limpiar ese veneno en la sangre en muy poco tiempo. Es solo una decisión, hay que investigar. Hay zeolita, tierra de diatomea, acetilcisteína, dióxido de cloro… son poderorísimos. Si uno realmente es consciente de lo que tiene adentro del cuerpo, tenemos un gran poder de sanación y un gran poder de reparación”, afirmó.

Cordera también se refirió a una idea luego repitió en todas las entrevistas que dio: que su cancelación fue una bendición que lo despertó. “Ya no tengo nada que perder. Me han regalado una voz creyendo queme la habían quitado”, dijo. La vinculación del músico con los grupos antivacunas se afianzó tanto en el último tiempo que, el 14 de septiembre, la cuenta de Instagram de “Médicos por la Verdad CABA” convocó a una manifestación en Parque Lesama con un video del ex líder de la Bersuit: “Nos vamos a juntar para celebrar nuestro derecho natural a las libertades básicas como seres humanos libres, ontológicamente libres. Los esperamos”, invitó.

En la “nueva tribu” de Cordera, son todos amigos. Otra de sus nuevas aliadas es la periodista antivacunas de Canal 26, Verónica Ressia, quien además se convirtió en una especie de voz pública del “Epidemiólogos Argentinos”. El lunes 27 de septiembre “El pelado” fue invitado al programa que ella conduce en Twitch, “Criterio periodístico”, cuyo contenido se centra exclusivamente en negar la pandemia. “Hoy tengo los amigos correctos, que tienen que ver con esta nueva frecuencia que


estoy estrenando”, dijo.

El hombre que nació en 2016, contó, se encargó de escuchar su propio cuerpo. “Ahora estoy haciendo ejercicio, lavajes constantes con el liquidito amarillo. Estuve tomando acetilcisteína para sacar esa porquería que hace diez años nos están poniendo en todos lados”, repitió aunque sin especificar a qué “porquería” se refería. En el discurso conspiritual, prácticamente todo lo que provenga de la industria farmacéutica es una especie de veneno que se le da a las personas con el único fin de dañarlas.

Cordera no habla abiertamente sobre posiciones partidarias aunque sus palabras se acercan, desde un lugar más espiritual, a las que encarnan políticos como Javier Milei. Al igual que el candidato a diputado nacional, él también llama a despertar las conciencias y a rebelarse contra todo lo establecido, ya no desde un


lugar progresista o de construcción colectiva sino a partir de la voluntad individual. “A veces uno cree que es honesto consigo mismo y no es uno quien está moviéndolo todo. Por ejemplo, pasa cuando representás una ideología política. Yo estuve muchos años representando a un sector de la sociedad, ideológicamente hablando. Pero, ¿me estaba representando a mí o estaba representando un relato de ingeniería social?”, le dijo a Ressia.

En la esfera pública no hay muchos personajes conspirituales, algo que alimenta la idea que estos grupos tienen de sí mismos: que son unos pocos iluminados que “comprendieron” lo que se esconde detrás de la pandemia. Una de las figuras de la tevé en esta vereda es Viviana Canosa -de quien Cordera se considera amigo-, que llegó a tomar dióxido de cloro al aire y dijo que a las vacunas “les ponen metales”.

En el mundo sí hay algunos referentes famosos. Entre los países hispanohablantes, el cantante Miguel Bosé repite en público que Bill Gates es el “gran responsable” de la pandemia, que las vacunas son una herramienta para la dominación y que todo es un plan malvado para instalar la red 5G en el planeta y someter a la población.

En el Twitch con Ressia, Cordera recibió un mensaje sorpresa de Bosé: “Cuando una puerta se cierra, se abren dos. Querido Gustavo, es un placer unirme a tu mensaje. Como tú, estamos juntos en este frente en el que hay que resistir. Ya queda muy poco porque hemos ganado. Ellos lo saben y por eso están nerviosos, por eso presionan. Es un placer saber que siga habiendo gente valiente. Te mando un abrazo”, le dijo el español. El ex Bersuit, conmovido, agradeció el mensaje: “Cuando vi que Miguel alzó su voz, me dieron ganas de abrazarlo. Sentí que yo no estaba solo y quise transmitirle a él que no está solo. Los corazones se


están entrelazando. (Mi mensaje es para) los que se vacunaron, los que no se vacunaron, los que están presos de esto, a los seres libres… pero fundamentalmente mi preferencia son los leones”, declaró.

Conspiritualidad, fenómeno occidental

En las redes y en los vivos que hizo Cordera explotan los mensajes de sus nuevos fans que le agradecen “decir lo que nadie se anima a decir”. El de la conspiritualidad es el concepto que hoy se utiliza en algunos sectores académicos para entender el ascenso de este grupo. El asalto al Capitolio estadounidense suele pensarse como un episodio hito de este fenómeno por el rostro de Jake Angeli, el joven vestido de chamán que ingresó al edificio y que reconoció ser un seguidor de la teoría conspirativa de QAnon, aquella que circula en internet, sobre todo entre los simpatizantes de Donald Trump. Esta sostiene que el ex presidente republicano se enfrentó a un sombrío grupo de pedófilos del Partido Demócrata.

La pregunta es si este movimiento tiene una penetración relevante en Argentina. Nicolás Viotti es antropólogo del Conicet y coordina equipo de investigación en la Universidad de San Martín sobre grupos anticientíficos. Para él, la tradición “higienista” de nuestro país vinculada a la salud pública hace que, a diferencia de lo que sucede en otros países, las terapias alternativas -por ejemplo- no tengan tanta legitimidad en los carriles oficiales.

Sin embargo, estas creencias igual mente circulan con fuerza en la vida cotidiana de las personas. “La conspiritualidad es una mezcla entre las búsquedas espirituales con las teorías conspirativas. Desde los ’60 y ’70 hubo un movimiento de la contracultura vinculado a las terapias alternativas y siempre pensamos estos espacios dentro del progresismo. Lo que se comenzó a ver en los últimos años, es que estas concepciones comenzaron a tener mucha penetración en los sectores más conservadores. Lo que se observa en todos estos sectores es una desconfianza en todas las instituciones oficiales, ya sean las instituciones médicas, el Estado, las escuelas, la Organización Mundial de la Salud… lo que sea. Y, en paralelo, coinciden en que hay una especie de complot, un interés maligno o una mano negra. Es un fenómeno cada vez más visible sobre todo en las sociedades más individualistas que plantean que el Estado te quiere aniquilar. Es algo muy liberal”, sostuvo el especialista.

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