Carlos II, ¿El hechizado?

El hijo y heredero de Felipe IV y Mariana de Austria gobernó España entre 1665 y 1700, y recibió su sobrenombre debido a su particular estado físico. Por ejemplo, el biógrafo alemán Ludwig Pfandl lo describió como alguien “más bien bajo, feo de rostro, con el cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia…

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El hijo y heredero de Felipe IV y Mariana de Austria gobernó España entre 1665 y 1700, y recibió su sobrenombre debido a su particular estado físico.

Por ejemplo, el biógrafo alemán Ludwig Pfandl lo describió como alguien “más bien bajo, feo de rostro, con el cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia arriba”. Asimismo, aseguró que, a sus 20 años, el monarca no podía enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos que se apoye sobre otro objeto, e incluso que “su cuerpo era tan débil como su mente”, y que “carecía de voluntad propia”.

El médico e investigador Omar López Mato enumeró al sarampión, la varicela, la rubeola, la viruela y la epilepsia como algunas de las enfermedades que padeció a lo largo de su vida.

Cuenta la leyenda que Carlos fue el último de la dinastía de los Austrias debido a la maldición que produjo el incesto en su familia que envenenó su sangre hasta no dejar descendencia.

Esto se evidenció tras su casamiento con María Luisa de Orleans, sobrina política de su hermana María Teresa (esposa del Rey Luis XIV de Francia), en donde el joven intentó por todos los medios dejar encinta a su esposa sin éxito.

Otras versiones de este mito aseguran que el ocupante del trono había sido envenenado el 3 de abril de 1675 con una simple taza de chocolate con diversas sustancias que impidieron que pudiera reproducirse.

Estos y muchos otros relatos fueron surgiendo con el pasar del tiempo, siempre en detrimento de la figura de Carlos, que quedó tachado, por algunos autores, como uno de los peores reyes de España.

Es por esto que el historiador Luis Ribot publicó un artículo en Diario El Mundo titulado “Carlos II, ni hechizado ni tan decadente”, en donde intenta desmitificar algunos de los aspectos más enquistados del monarca, y en donde no niega que se hayan hecho cosas negativas durante su reinado, pero también rescata los aspectos positivos.

Por ejemplo, Ribot rescata la mejora en la relación entre la Corte y los reinos durante este período, así también como diversas innovaciones en el terreno institucional.

Pero lo que fundamentalmente reivindica el autor son las primeras huellas de la ciencia moderna durante la gestión de Carlos II, producto de la revolución científica que se producía en Europa desde hace varios siglos.

De todas maneras, decir “su gestión” es un tanto relativo, ya que en varios períodos de su reinado quien tomaba el mando era otra persona, como en sus últimos años, en donde gobernaba realmente Mariana de Neoburgo.

Y vos, ¿qué pensas? ¿Era Carlos realmente alguien “maldito”? ¿O simplemente tuvo una vida un tanto difícil?

por Lucas Boltrino

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