Una familia argentina lleva 35 días varada en Brasil: viven en un motorhome a metros de la frontera sin plata ni comida

Hay cuatro argentinos invisibles. Ese debería ser es el verdadero título de esta nota. Se llaman José, Lorena, Maité y Malena, y desde hace 35 días están varados Uruguayana, en la frontera con Brasil. Quienes les impiden volver son las autoridades del mismísimo Ministerio de Salud de la Nación, en cumplimiento de un decreto del…

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Hay cuatro argentinos invisibles. Ese debería ser es el verdadero título de esta nota. Se llaman José, Lorena, Maité y Malena, y desde hace 35 días están varados Uruguayana, en la frontera con Brasil. Quienes les impiden volver son las autoridades del mismísimo Ministerio de Salud de la Nación, en cumplimiento de un decreto del presidente Alberto Fernández. Dicen que lo hacen para protegernos a todos, por cuestiones de salud pública.

Pero esto no tiene nada que ver con el COVID-19. Sería ridículo pensar eso. Si los camioneros pueden cruzar el puente, si los políticos no cancelaron sus giras internacionales, si quienes tienen plata y se pueden pagar un avión también vuelven; es obvio que esto no tiene que ver con la salud. Tiene que ver con la arbitrariedad, con la imbecilidad y con el abuso de poder de las autoridades de este país.

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Tiene que ver también con que para el Estado, estos cuatro seres humanos son invisibles. No tienen derecho a volver a su país. No tiene derecho a ganarse el pan. No tiene derecho a tener un plan de vida, sueños, ilusiones. Es el propio Estado el que les niega los derechos humanos básicos. Sin embargo, ningún Ministerio ni ningún organismo de derechos humanos mueve un dedo. ¿Será eso lo que confirma que para el Gobierno, los Fusca son invisibles?

Hace 35 días que la familia Fusca quiere volver a su país. Ellos tienen trabajo de este lado del puente y sus hijas gemelas, de 7 años, ya están cansadas de estar fuera de casa. Pero el Ministerio de Salud no los deja. Su situación es desesperante. Hoy por hoy no tienen ni un peso, y esto es literal. No les queda nada de plata. Viven en un motorhome en el estacionamiento de una gasolinera. El dueño de la estación les da agua. Los camioneros les dan comida.

Quedarse varado en otro país no es algo para cualquiera. Sobrevivir en el extranjero donde se habla otro idioma, sin dinero, sin amigos, sin familia, en un invierno despiadado (pasaron dos olas de frío hasta ahora) y con dos hijas pequeñas es un desafío que muy pocos pueden enfrentar. Pero lo peor de lo peor fue quedarse sin comida.

Cuando llegó ese día, Lorena tomó la iniciativa. En el limbo de la frontera no podían trabajar, así que la única opción era salir a pedir. Juan se opuso, incluso pelearon por eso. Pero Lorena estaba decidida. Así que bajó del motorhome y encaró a los camioneros que estaban esperando para entrar a la Argentina.

Las gemelas Maité y Malena, de 7 años, están cansadas de estar fuera de casa. El Ministerio de Salud no permite que la familia Fusca vuelva a la Argentina. (Foto: captura Telenoche)

Los camioneros eran brasileños y no entendían. Pero no por el idioma. Ellos no comprendían porque los Fusca no podían pasar mientras ellos entraban y salían cuando querían. El destino puede ser muy cruel y fue la propia Lorena quien les tuvo que explicar la lógica del gobierno argentino. Les pareció una locura y no se demoraron en comprarles comida.

Los camioneros ya los conocían. Ya habían visto a las gemelas jugar al lado del motorhome en el piso de ripio de la estación de servicio y les compraron una vianda enorme. Con arroz, porotos, pollo, ensaladas y fideos. Pero Lorena estaba temblando. Se sintió con mucha vergüenza y “humillada”. El sentimiento es entendible: cuando te niegan los derechos básicos, el ser humano se siente menos humano. Pero había que seguir. Lorena les agradeció, levantó la frente y le llevó la comida a su familia.

Hoy por hoy, para cruzar el puente que separa Uruguayana en Brasil de Paso de los Libres en la Argentina hay que tener el visto bueno de Migraciones y del Ministerio de Salud. Los Fusca intentaron pasar varias veces con todos los papeles y el PCR hecho. Pero el Ministerio de Salud nunca dio el visto bueno. ¿Tendrá en cuenta el Ministerio de Salud que Lorena necesita verse con un médico ahora? ¿O que las mellizas tienen que alimentarse bien, darse las vacunas e ir al dentista?

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Por momentos, especialmente por la noche, Lorena y José sienten que no dan más. De día no lo demuestran porque tratan de armarle un mundo “normal” a las gemelas. Al principio iban al consulado argentino en Uruguayana para hacer trámites y reclamos. Cuando se dieron cuenta de que la solución no vendría por ese lado, dejaron de ir. De cualquier manera, cada semana le escriben al Cónsul. Hasta ahora siempre obtuvieron la misma lacónica respuesta “sin novedades”.

Entre todos los documentos, copias y firmas que exigen en el consulado argentino para volver al país, hay un cuestionario muy particular. Les piden que expresen las razones por las cuales quieren volver. Los Fusca enumeraron un montón de causas: laborales, familiares, educativas y hasta de salud. Pero lo primero que escribieron fue que quieren volver porque son argentinos. Ellos creen que con eso solo debería ser suficiente.