Viviana Rivero, la best seller cordobesa que cuestiona mandatos: “Si al amor lo describimos bien, nunca pasa de moda”

Un día, la abogada cordobesa Viviana Rivero tomó una decisión. Ya había escrito dos libros y cuando ganó un premio nacional, se preguntó si acaso podría vivir de eso que tanto le estaba gustando. Así que dejó los juicios en manos de una colega, por un año, para probar suerte. Hoy es la autora de…

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Un día, la abogada cordobesa Viviana Rivero tomó una decisión. Ya había escrito dos libros y cuando ganó un premio nacional, se preguntó si acaso podría vivir de eso que tanto le estaba gustando. Así que dejó los juicios en manos de una colega, por un año, para probar suerte. Hoy es la autora de novela romántica, (aunque a ella no le guste mucho el término), más vendida de uno de los grandes grupos editoriales y una de las más leídas de la Argentina.

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“Dejé una carrera que me gustaba por una que me gustaba más”, dice en una entrevista con TN Show. “No me arrepiento, me apasiona. Con el tercer libro, me levantaba a las siete de la mañana y, en vez de ponerme los tacos altos para irme a Tribunales, me dejaba las medias, las zapatillas y me iba a escribir a la oficina que me había armado en casa. Así que el tercer libro ya lo hice como escritora. Ahora tengo doce novelas y catorce libros”, cuenta.

La literatura le trajo una vida nómade, que hoy reparte entre Córdoba, Buenos Aires, Madrid y Brasil. Publica a un lado y otro del océano y acaba de lanzar Una luz fuerte y brillante. Un novelón con la guerra de Siria como telón de fondo de una historia de amor entre dos de culturas muy distintas: un fotógrafo argentino, que vive en Barcelona, y una joven musulmana que se debate entre la pasión por ese muchacho occidental y la obediencia a los mandatos religiosos.

Romance y acción van de la mano desde las primeras páginas, en una historia que se lee como quien mira una película, imágenes en constante movimiento. “Soy una mujer de imágenes —reconoce ella—, cuando escribo, lo veo en mi cabeza como una película. En este caso, tiene una historia en los sesenta, que nos permite conocer Siria en su esplendor, porque luego la guerra la empobreció muchísimo y eso es una gran imagen. Luego, la línea de la guerra siempre es muy tentadora para un escritor porque en la guerra se vive cada día como si fuera el último. Eso lleva a las personalidades a los límites y vuelve interesante una historia”.

—Tu obra es un fenómeno de popularidad, imagino que protagonizado sobre todo por mujeres. ¿Qué lugar ocupan y cuánto influyen las fans en tu trabajo?

—Sí, en su mayoría son mujeres, pero aunque no parezca, hay muchos hombres también. Tengo un setenta por ciento mujeres y un treinta hombres. Hay una gran devolución, porque mis libros tocan muchos sentimientos y la gente quiere contar algo parecido que vivieron. Los escritores inventamos y contamos, pero siempre la realidad supera a la ficción. Yo escribo algo y al poco tiempo me llega la devolución de alguien que tuvo una historia parecida. Son muy cariñosas las fans y eso está bueno. Las tengo en cuenta, pero nunca me piden que cambie algo. Sí sé que hacen fuerza para adaptaciones audiovisuales. La miniserie Secreto bien guardado está colgada en Internet por lectores: ellos pedían a gritos que de ese libro se hiciera una película. Para esa miniserie, consiguió todos los contactos una lectora.

El nuevo libro de Rivero tiene en el centro el amor apasionado entre un fotógrafo de guerra argentino y una joven musulmana, en plena guerra de Siria. (Foto: prensa).

—¿Por qué creés que la novela romántica funciona siempre?

—Creo que ya no es tiempo de llamarlas novelas románticas, porque ya nadie cree en lo romántico por sí solo. Se cree en el amor. Si al amor lo describimos bien y es creíble, sin historias ni personajes perfectos, nunca pasa de moda, nunca deja de ser. Y si lo escribimos con respeto, con realidad, son siempre historias bienvenidas. Las historias románticas suenan perfectas, pero ya nadie cree en eso: creemos en las segundas oportunidades, en que las cosas no salen bien, pero igual seguimos amando. Eso es lo que se lee en este momento: la historia de amor real, porque el amor siempre va a existir. Si uno cuenta la historia con todas esas facetas, es más directo y divertido porque ¿quién no ha vivido todas esas facetas en una pareja?

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—Y el erotismo, la pasión, ¿ocupa un lugar importante, es un elemento más?

—Trato de dar en mis libros la cantidad de erotismo que tiene la vida. Y en la vida, no es lo principal, sino un componente. Vital, importante, pero en los libros trato de que tenga la misma proporción que en la vida. Tiene que ser creíble. El sexo, en una novela, es un ingrediente, como la pimienta, y hay que tener cuidado: si se te va la mano, arruinás tanto una comida como un buen argumento.