Quién es Luis Vallejo, el paisajista del paradisíaco Hotel Royal Mansour

Luis Vallejo comenzó su carrera como paisajista en los `90. Para el nacido en Madrid el 7 de febrero de 1954, las plantas siempre fueron su pasión. Es que su familia era dueña de un vivero madrileño y, después de graduarse como ingeniero agrónomo en 1986, Vallejo fundó su estudio de paisajismo.Sus primeros trabajos fueron…

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Luis Vallejo comenzó su carrera como paisajista en los `90. Para el nacido en Madrid el 7 de febrero de 1954, las plantas siempre fueron su pasión. Es que su familia era dueña de un vivero madrileño y, después de graduarse como ingeniero agrónomo en 1986, Vallejo fundó su estudio de paisajismo.

Sus primeros trabajos fueron en la capital española y otras localidades ibéricas, como Albacete, Córdoba y Mallorca. Desde entonces se destacó por el diseño de jardines a gran escala y la creación de esculturas con materiales naturales que se integran a cada proyecto.

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Asimismo, las piedras naturales de gran tamaño, bonsáis y otras plantas japonesas han sido elementos habituales en la obra del paisajista español. Vallejo considera que la imaginación es la clave de cada obra, ya que “el paisajismo es una disciplina muy creativa”.

A su vez, fue elegido entre varios estudios internacionales por el rey de Marruecos, Mohamed VI, para decorar los exteriores del Hotel Royal Mansour, su gran obra, que acaba de reabrir sus puertas al turismo internacional. El madrileño diseñó un fabuloso jardín de cinco hectáreas y lleva casi 17 años y dos ampliaciones, la última finalizada hace solo unos meses.

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Vallejo se sabe la historia detrás de cada árbol. Se crió en un vivero, conoce de cada ejemplar nombre y tamaño, las vicisitudes que han acompañado su desarrollo, su aroma, sus colores, sus tiempos de floración y poda, lo que le queda por ofrecer, la distancia exacta que existe entre uno y otro. Y si se sabe la historia real de cada olivo y jacaranda es porque los eligió uno por uno y encontró un lugar adecuado para ellos a lo largo de las cinco hectáreas de la propiedad. “Durante las obras del hotel descubrimos unas palmeras datileras de 300 años y conseguimos que se modificaran los planos para respetarlas”, dijo.

Vallejo es consciente de que la naturaleza está siempre por encima de los humanos y por eso para él es fundamental escuchar al paisaje y darle a cada lugar lo que le pide. “Es el genius loci, el espíritu protector de un lugar, su alma”, comentó el paisajista español. Y este hotel -propiedad de Mohamed VI- pedía lo que es Marrakech: un sistema de huertas agrícolas y plantaciones de olivos, higueras, caquis y naranjos. Entre ellas, hay caminos elevados donde los frutos están alcance de la mano, mientras que una red de acequias y depósito artificial para el riego conduce hasta la nueva huerta, de la que se nutren el spa y el restaurante Le Jardin, convertido un espacio encumbrado a la altura de los árboles.

Situada junto a la muralla de la ciudad, en la que han recuperado una puerta de 200 años que permanecía enterrada, la huerta es la creación preferida de Vallejo: “Crear un jardín ejemplar en una medina que casi no tiene suelo edificable es algo extraordinario”, expresó.