El Kilombo: los venezolanos que le encontraron la vuelta a los memes y facturan $ 30 millones desde Instagram

Lionel Messi y Antonela Roccuzzo tienen algo en común con el cantante colombiano J Balvin y más de 3 millones de argentinos: todos siguen la cuenta de memes más famosa del país, El Kilombo. Edgar Anzola, (32), Gabriel Gagliardoni (28) y Javier Río (32) son los responsables del Instagram que le saca una sonrisa al crack y…

El Kilombo: los venezolanos que le encontraron la vuelta a los memes y facturan $ 30 millones desde Instagram

Lionel Messi y Antonela Roccuzzo tienen algo en común con el cantante colombiano J Balvin y más de 3 millones de argentinos: todos siguen la cuenta de memes más famosa del país, El Kilombo. Edgar Anzola, (32), Gabriel Gagliardoni (28) y Javier Río (32) son los responsables del Instagram que le saca una sonrisa al crack y tienen la respuesta a eso que no creíamos que necesitábamos saber: qué hace reír a Messi.

Edgar, Gabriel y Javier llegaron hace 5 años a la Argentina desde Venezuela con 3.000 dólares, ahorros que entre los tres habían logrado juntar y destinaron todo a apostar por vivir de Internet y obtener dinero con una cuenta de Instagram. Hoy lideran un equipo de 10 personas. Además, generan trabajo para otros expertos digitales que buscan trabajar con ellos en proyectos específicos de marcas como Adidas o Uber, y se proyectan hacia el exterior.

Esmeralda Mitre también sigue El Kilombo, pero la lista de argentinos que se ríen con un producto venezolano está lejos de terminar. La base del éxito es la investigación e intentar llegar antes que el resto y en su mejor momento. El Kilombo llegó a crecer a un ritmo de 10.000 seguidores diarios, aunque tuvieron un traspié al principio, cuando el cambio de nombre los afectó por la “K” que muchos usuarios relacionaron con el kirchnerismo.

Varias empresas exitosas mantienen en el inconsciente colectivo la idea de haber sido creadas en un garage, El Kilombo casi que no escapa a la leyenda. Los tres amigos alquilaron un departamento en el que vivieron juntos mientras el dinero se les iba en renta y comida. Decidieron no buscar trabajos part-time y enfocarse en monetizar la cuenta de Instagram lo antes posible. Fueron siete meses duros, y cuando estuvieron en el límite de sus bolsillos, El Kilombo empezó a dar sus frutos. A la distancia ven esto como una jugada peligrosa que salió bien.

La decisión de emigrar fue fácil, Gagliardoni describe que la situación en Caracas previa a su llegada “era insostenible” pero la parte difícil vino cuando quisieron ahorrar para llegar cómodos a Argentina. Mientras ellos juntaban el dinero para viajar, el dólar costaba 6,3 bolívares a precio oficial, pero por las restricciones cambiarias tenían que comprarlo 48 veces más caro, a 300 bolívares por dólar en el mercado paralelo. Además colaboraban con sus familias para poder mantener la economía del hogar y pagaban sus estudios. Hoy siguen enviando dinero a Venezuela, pero facturan 2 millones de pesos por mes y tienen 3.800.000 seguidores en @El_Kilombo.

Buenos Aires fue un destino natural, los trámites son más fáciles por ser parte del Mercosur y con antecedentes penales apostillados se llega a la residencia antes que en otros países. Algunos amigos que ya vivían en la ciudad eran un sostén y les decían que les iba a encantar el lugar.

Antes de llegar al país sabían qué iban a hacer, así que El Kilombo nació a más de 7.000 kilómetros de donde está el 90% de su audiencia, pero con otro nombre. El equipo creó la cuenta “Chistes Argentina” en Instagram, que les sirvió para identificar cuál iba a ser el público objetivo al que apuntaban y el modelo de negocio lo vieron en otros países. “En Venezuela Instagram llegó antes, estaba de moda y había cuentas grandes que monetizaban el contenido en Estados Unidos, pero también en Colombia”, explica Gagliardoni.

Como un canal de TV

Ya a fines de 2014 evaluaron que la atención de la audiencia viajaba desde el televisor hacia una pantalla más chica que estaba siempre en la mano y ahí es cuando decidieron lanzar un producto que fuera “como un canal de TV, pero en el teléfono”, y esa idea está tan arraigada en el equipo que cada vez que se refieren a la cuenta de El Kilombo en Instagram hablan de “el canal”.

El obstáculo principal fue hablar como argentinos desde el Caribe. Gabriel Gagliardoni es quien tiene más problemas con los argentinismos incluso 5 años después de co-liderar el proyecto y explica que la mejor forma de entender cómo se usan las palabras es en Twitter: “Por ahí puedo decir una venezolanada que no me doy cuenta. Ellos lo tienen un poco más sistematizado, a mí se me escapan. Pero siempre investigamos cada vez que hacemos contenido y a partir de ahí uno se va acostumbrando”, y como venezolano dice sin notarlo que así “va agarrando por donde van los tiros”.

Llegaron con menos de 3000 dólares y hoy facturan más de 2 millones de pesos por mes.

Por el lado del contenido nunca tuvieron problemas respecto a qué publicar, evaluaron qué tienen en común todas las personas sin importar el país y arrancaron con la filosofía de reírse de sí mismos y no de los demás. Ante la asociación histórico-racista de la palabra “quilombo” la respuesta es que esa misma guía optimista los avala en el camino de la no discriminación.

Al conocer al público argentino también se les facilitó la integración que todo migrante teme cuando llega a un país, una de las primeras lecciones fue que el Día del Amigo es intocable: “El argentino le da mucha importancia a eso y cuando lo trasladas a internet es donde se ve esa interacción comentándose y mencionándose que te hace crecer y nos ayudó a crecer rápido”.

Cómo monetizar Instagram

Cuando superaron los 100.000 seguidores empezaron a hacer dinero con contenido patrocinado y hoy proyectan una facturación mayor a los $ 30 millones por año gracias a los nuevos negocios que se desprenden de Instagram.

El Kilombo se convirtió en una agencia creativa que brinda servicios de branding, publicidad 360, desarrollo web y generación de memes para las marcas que lo necesiten. Por cada meme cobran entre 15.000 y 70.000 pesos, dependerá del formato y la cuenta en que se publica. Después de todo son expertos en el área y, en palabras de Gagliardoni, en ese sentido “no se puede hacer contenido para las próximas 2 semanas, necesitas que sea fresco o pierde significado”.

Aunque sepan de memes, se proyectan a sí mismos como empresarios y no como consumidores. Mantienen el tiempo de las redes sociales medido y entre los tres se comparten capturas de pantalla para controlarse mutuamente: 40 minutos por día en esas aplicaciones les parece mucho tiempo.

En su propia cuenta de Instagram también generan contenido patrocinado, el PNT de Instagram: publicitan marcas desde sus posteos sin que el formato se diferencie de la identidad de @El_Kilombo, sino que hacen que el producto se adapte a su audiencia. Gagliardoni cuenta que al principio rechazaban perder su imagen corporativa, pero con el tiempo entendieron que era lo mejor para viralizarse a pesar de ser contenido publicitario. Así trabajaron con Happn, Lollapalooza, y McDonald’s y llegaron a tener posteos que superaron los 200.000 “Me gusta” en anuncios.

Para quienes quieran crecer en sus redes también lanzaron e-books de marketing a menos de $ 500 cada uno, donde cuentan con garantía de devolución si el comprador no está conforme.

Hoy más de 300 personas, en su mayoría argentinas, ya se postularon para trabajar con ellos. Confían en que mantener abiertas las postulaciones es la mejor manera de encontrar talentos que confíen en su marca tanto como ellos.

También apuestan a la industria turística, incluso en pandemia, y esperan con El Kilombo Travel planificar viajes grupales dentro de Argentina y hacia el exterior en paquetes armados. 

El plan no termina ahí y, aunque implica más trabajo en Argentina, también incluye una nueva mudanza para Edgar, Gabriel y Javier que quieren dejar atrás las restricciones cambiarias. El reclamo de Gagliardoni no suena político pero sí cargado de resignación: “Nos limita la moneda, es cuesta arriba crecer. El plan es irnos a Estados Unidos, dejar una estructura armada y quedarnos en posición de board, tomando decisiones estratégicas. Nuestro trabajo es 100% remoto y lo podemos hacer desde cualquier parte del mundo”.

La respuesta a cuáles son los memes favoritos de Messi es algo desalentadora y desinfla la idea de la pareja compartiendo posteos en mensajes directos desde distintas partes de la casa: “No creo que Messi consuma muchos memes, no tiene tanto tiempo para eso. Capaz Antonela que a veces nos comenta… Nuestro público es en su mayoría femenino”.

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